Capítulo 24 #3
Por un segundo, la sonrisa de Felicity vaciló, pero regresó igual de brillante un momento después, cuando respondió:
—Quien se case con mi hermana mediana, Eleanor .
—¿Te molesta?
—Claro que no, mi señor —respondió deprisa—. Sería el mayor de los honores ser su consorte.
Antes de que pudiera hacerle otra pregunta, Tessa se removió a su lado, captando su atención.
—¿Estás bien?
Ella asintió, pero Theon podía verle los nudillos blancos apretando los reposabrazos de la silla. Extendió el brazo y le levantó a la fuerza la mano que le quedaba más cerca, entrelazando sus dedos. El hilo que les unía echó chispas y ella se relajó un poco visiblemente.
Felicity le hizo otra pregunta.
—¿Tiene ganas de que lleguen las rondas de Selección de este año?
—Asistí a la última Selección con mi padre —respondió Theon , intentando volver a concentrarse en ella, pero el vínculo tenía otros planes.
Sus pensamientos se desviaron a la falta de ropa interior bajo el vestido de Tessa .
Se aclaró la garganta—. No asistirá este año, ya que tiene otros asuntos de los que ocuparse.
Nos ha encomendado la tarea a mi hermano pequeño y a mí.
El camarero volvió para tomarles nota; pidió un bistec con costra de especias y un plato de pasta con gambas para Tessa , además de ensaladas. Ella había intentado que le soltara la mano, pero él había apretado los dedos en torno a los suyos. Estaba claro que lo necesitaba, quisiera o no admitirlo.
Cuando el camarero se fue, Tessa dijo:
—Necesito ir al baño. —Él hizo el amago de levantarse, pero ella chasqueó la lengua en voz baja—. Solo voy al baño. Quédese y charle con la señorita Davers .
—Diez minutos, Tessa . No me obligues a ir a buscarte —concedió, pero no le hizo gracia, sobre todo después de todo lo que había pasado hoy. La observó atravesar el restaurante.
—Resulta admirable lo mucho que se preocupa por ella —comentó Felicity , consiguiendo finalmente que su mirada se clavara en ella. Si estaba celosa u ofendida por la falta de atención, no se le notaba.
—Es mi fuente. Cuido de lo que es mío —respondió y cogió el vaso para darle otro trago.
—¿Por obligación o porque de verdad se preocupa por ella? —cuestionó Felicity mientras se llevaba la copa a los labios otra vez.
—¿No pueden ser ambas?
—Pueden, pero ¿lo son? —preguntó con la cabeza ladeada.
—¿A los fae de la casa de tu familia los cuidáis por obligación o porque de verdad os preocupáis por ellos?
Felicity se encogió de hombros.
—Hay unos cuantos a los que les tengo cariño —respondió—.
Creo que todos tenemos algún que otro favorito cuando se trata de quienes sirven a nuestras familias, pero yo diría que a los fae se les cuida principalmente porque sería un inconveniente tener que hacerse cargo de uno enfermo o buscar sustitutos.
—Ahí llevas razón —concedió Theon .
—Pero —prosiguió Felicity — me imagino que con una fuente y el vínculo la cosa cambia. ¿Cómo es? ¿Lo de tener una fuente?
—No creo que pueda darte una respuesta en condiciones, ya que solo tenemos la primera marca —respondió Theon mientras le echaba un vistazo al reloj. A Tessa le quedaban seis minutos.
—¿Cómo ha sido hasta ahora? —insistió Felicity .
—Muy distinto a como creí que sería —admitió—. Y no sé si se debe simplemente a que el vínculo no está forjado por completo o a algo más.
—¿No está yendo bien?
—No, no me refería a eso —corrigió Theon —. Creía que el vínculo fuente y todo lo que conlleva iría de inmediato sobre ruedas en cuanto todo se iniciara, pero no es así.
—Puede que tenga razón —sugirió Felicity —. Puede que, una vez se le otorguen todas las marcas y haya pasado por la Emersión, sea diferente. Más fácil. Para todas las partes.
No quería que pensara que no tenía a su fuente bajo control, así que le dio otro sorbo a su bebida y dijo:
—Al final, acaban amando la mano que les da de comer y los cuida.
—Supongo que es una forma de verlo —dijo Felicity , pensativa, y sus ojos se desviaron hacia algo encima de su hombro—. Como sus famosos perros de caza, en cierto sentido.
—Mis perros de caza no pueden replicarme —murmuró Theon .
Felicity soltó una risita.
—Estoy segura de que puso fin a cualquier tipo de resistencia con rapidez y eficacia. —Hizo una pausa antes de añadir—: Creí que quizá sería diferente, ya que con el tiempo podrá leerle las emociones y pensamientos. ¿No es raro tener siempre a alguien al lado?
Theon se encogió de hombros.
—Puede, pero, teniendo en cuenta que podré extraer poder de ella cuando estemos completamente vinculados, preferiría tenerla a mi lado que en cualquier otro sitio.
—Es normal que quiera proteger a uno de sus bienes más preciados —coincidió Felicity con un asentimiento de cabeza.
—Sin duda, lo es —aceptó y apuró lo que le quedaba de bebida.
El camarero llegó con las ensaladas y el pan y, un momento después, Tessa volvió a tomar asiento a su lado. Se giró para hablarle y se la encontró pálida; el maquillaje parecía demasiado oscuro contra su piel. Esta tenía un matiz casi verdoso.
Theon se inclinó hacia ella.
—¿Estás bien?
—Sí —respondió con voz tensa mientras se colocaba la servilleta sobre el regazo. Fue a coger el vaso de agua y le tembló un poco la mano.
— Tessa . —Alzó la mano para tocarla y ella cerró los ojos, claramente luchando contra la necesidad de apartarse de él. Tenía todo el cuerpo rígido y tenso. Y la respiración acelerada. ¿Qué coño había pasado mientras no estaba?—. ¿Te ha hecho algo alguien?
Ella negó con la cabeza.
—¿Qué necesitas?
Le echó un vistazo rápido a Felicity , que, por cortesía, estaba intentando mirar a cualquier otro lado mientras se comía la ensalada.
A su lado, Tessa inhaló hondo y contuvo el aire un momento antes de expulsarlo de los pulmones.
Al fin abrió los ojos y clavó la mirada en la ensalada frente a ella.
—Disculpe —dijo—. Ha sido un día largo, pero estoy bien… amo.
La palabra hizo que el músculo de su mandíbula se contrajera y se echó más hacia atrás en la silla. Señalando su ensalada, le dijo:
—Come, Tessa . No has comido en todo el día.
Obediente, ella cogió el tenedor y pinchó algo de lechuga y picatostes antes de llevárselo a los labios casi descoloridos.
Él cogió un trozo de pan, le untó mantequilla y se lo dejó en el plato.
Ella le echó un vistazo rápido antes de llevarse otro poco de ensalada a la boca.
La cara se le puso un poco más verde, si cabe, y volvió a coger el vaso de agua.
— Tessa …
—¡Estoy bien! —estalló y los ojos se le abrieron mucho cuando perdió el control de su boca. Bajó la vista a su regazo—. Lo siento —soltó a regañadientes.
Pero era mentira. Su tono dejaba claro que no lo sentía en absoluto.
Theon entrecerró los ojos y miró de reojo a Felicity .
Ahora los estaba mirando con el tenedor con lo que le quedaba de ensalada a medio camino de la boca.
No podía dejarlo pasar. No podía dejar que le montara un pollo en público sin que hubiera consecuencias.
Pero ¿qué hacía con ella allí en medio?
Extendió el brazo y la agarró de la barbilla para girarle la cara hacia la suya.
—¿Acaso no recuerdas nuestra conversación sobre las expectativas establecidas, Tessalyn ? Concretamente, la parte sobre lo que pasará si no cumples esas expectativas.
Los ojos se le abrieron a más no poder.
—Yo… Sí, por supuesto —respondió tartamudeando. Una mezcla de pánico e ira se adueñó de sus ojos.
—¿Y estarías de acuerdo con que ahora mismo no estás cumpliéndolas?
Una fina humedad plateada empezó a agolparse en sus ojos y sabía que no eran lágrimas de arrepentimiento, sino de ira, mientras parpadeaba para contenerlas.
—Respóndeme —le ordenó.
—Estaría de acuerdo.
—¿Y, cuando hablemos de las repercusiones esta noche, recordarás este momento?
Podía ver toda su ira, humillación e impotencia atravesarle los ojos tormentosos y, cuando unos destellos débiles de color violeta aparecieron en sus iris, le costó la misma vida no reaccionar.
No habían sido producto de su imaginación todas esas veces.
¿Qué clase de poder haría que se le pusieran los ojos así?
—Confirmación verbal, Tessa —murmuró con más suavidad de la que pretendía mientras le acariciaba la mandíbula con el pulgar.
Los músculos de la garganta se le flexionaron al tragar.
—Sí, lo recordaré. Lo recordaré todo.
Le sostuvo la mirada y los ojos se le endurecieron. Los destellos de color violeta habían desaparecido, pero la tormenta de malicia seguía presente en ellos.
Él le soltó la barbilla y dijo:
—No tienes buen aspecto. Haré que te traigan una sopa.
Ella se removió en su asiento y apretó los dientes, esforzándose por controlarse esa vez.
—Estoy bien, pero se lo agradecería.
¿«Se lo agradecería»?
¿Por qué esas tres palabras lo ponían tan… inquieto?
El camarero apareció para retirarles los platos de ensalada y, cuando llegó al de Tessa , hizo un gesto hacia él con una mirada interrogante.
—¿La ensalada no es de su gusto, mi señor?
—No hay ningún problema con la ensalada. No se encuentra bien. ¿Puedes cancelar su pedido y traerle un cuenco de sopa en su lugar? Algún tipo de caldo, si es posible.
Tessa se tensó a su lado.
—Estoy seguro de que la cocina preparará algo para usted, mi señor.
Theon asintió a modo de agradecimiento y, cuando Tessa hizo el amago de volver a coger el vaso de agua, se inclinó hacia ella para susurrarle:
—Cuando hablemos esta noche, te vendrá bien recordar que es mejor no mentirme.
Ella abrió la boca para decir algo, pero, de inmediato, la cerró.
Y no le hizo falta nada más para saber que tenía incluso más secretos.