Capítulo 24 #2
Ella cambió el peso de un pie al otro y, en el fondo, seguía pareciendo cansada. Theon odiaba tener que obligarla a salir esa noche.
—Antes, mis amigos y yo nos escapábamos del poblado para lidiar con ellas, pero como dudo que vayáis a dejarme hacer eso, ya encontraré otra forma —respondió mientras le echaba un vistazo a Theon .
—Y no te equivocas —respondió él, moviéndose por fin de donde se había quedado clavado en el sitio.
Cuando llegó a su lado, le rodeó la cintura con el brazo y le posó la mano en la cadera.
Ella se apoyó contra él al instante. Podría haber jurado que la notó soltar un pequeño suspiro de alivio ante el contacto—.
¿Estamos listos? —preguntó mirando a Luka y Axel .
Todos salieron de la habitación en fila y a Theon no le pasaron desapercibidas las diversas miradas que se llevó Tessa mientras esperaban en el vestíbulo a que el aparcacoches fuera a por su vehículo.
—No voy a irme a ninguna parte, Theon —susurró Tessa .
—¿Qué? —preguntó, fulminando con la mirada a un tipo que la estaba mirando descaradamente; sus ojos vagaban sin reparo.
—Como me agarres un pelín más fuerte, me vas a hacer un moratón —se burló y le calvó la mirada con rapidez al oír ese tono. No se había dado cuenta de que, cuanto más tiempo pasaban allí, más se la había estado presionando contra el cuerpo.
—No me gusta que miren lo que es mío —reconoció con los dientes apretados.
El amago de una sonrisa volvió a aparecer en sus labios y se giró hacia él. Alzó los brazos y le enderezó la corbata antes de levantar la barbilla para mirarlo a los ojos.
—Que miren —respondió—. De todas formas, el único que puede tocarme eres tú.
Theon agachó la cabeza para dejar su boca justo encima de la suya.
—¿Cuánto me dejarás tocar esta noche, Tessa ?
Los ojos se le abrieron un poco, pero no se apartó. Ni siquiera se encogió.
—Ya te lo dije la otra noche, Theon , solo los mortales pueden tocarme así.
Dicho eso, se apartó de él justo cuando el portero abrió la puerta. No lo esperó y siguió a Luka y Axel por las escaleras hasta el vehículo. Él corrió tras ella y se subió al asiento trasero.
¿Solo los mortales podían tocarla?
Una mierda. Eso no era una opción. Ya no. Nunca más. Si era eso lo que quería, nadie volvería a tocarla jamás. Le había contado que se escapaba del poblado con frecuencia para quedar con mortales, pero también acababa de decir lo mismo sobre lidiar con las evaluaciones.
Tessa no se puso en la otra punta del asiento como de costumbre; en su lugar, se deslizó hasta él en cuanto entró en el vehículo. Theon le acercó los labios al oído mientras con el brazo la sostenía contra él.
—Eres consciente de que ningún mortal volverá a tocarte, ¿no?
—Ella apretó los labios con fuerza y, cuando no dijo nada, él prosiguió—: ¿Cómo lidiabas antes con las evaluaciones, Tessa ?
—Pero no respondió. Solo negó con la cabeza un par de veces, negándose a contestar.
Le sacaría la respuesta tarde o temprano, pero, ahora mismo, necesitaba ocuparse de otra cosa—.
¿Sabes lo que se espera de ti esta noche?
Ella se tensó a su lado y él supo que, si no la hubiera estado presionando tan fuerte contra su cuerpo, se habría apartado.
—Sí, Theon . Sé lo que quieres de mí esta noche —respondió y bajó los ojos a su regazo.
—Si necesitas el consuelo del vínculo en cualquier momento…
—No será necesario —le interrumpió y se sentó más derecha—. Estaré bien. Ya se me ocurrirá algo.
Él alzó la mano y la agarró de la barbilla, obligándola a mirarlo a los ojos.
— Tessa , antes me has dicho que el vínculo fuente te estaba ayudando. ¿Me vas a decir ahora que es mentira?
—Lo que te estoy diciendo es que sé qué tipo de comportamiento se espera de mí y no pienso hacer nada que pueda acabar conmigo pasando la noche sentada a tus pies —replicó.
Axel les echó un vistazo por encima del hombro, pero volvió la vista al frente con rapidez. Sabía perfectamente que les estaban escuchando.
—Eso… —Se interrumpió y se obligó a respirar hondo.
Todavía no había dejado que le explicara el porqué de lo ocurrido en esa cena.
Habían estado demasiado ocupados intentando ir un paso por delante de su padre desde entonces—.
Terminaremos esta conversación más tarde —dictaminó finalmente, y ella se cruzó de brazos.
El resto del trayecto lo pasaron en silencio; había tanta tensión en el asiento trasero que hasta Luka y Axel se habían mordido la lengua. Cuando llegaron al restaurante, Theon se bajó del coche y la cogió de la mano. Mientras caminaba hacia la acera junto a él, se inclinó para susurrarle:
—Pórtate bien.
Ella lo miró con el ceño fruncido.
—¿Qué crees que voy a hacer exactamente?
Theon enarcó una ceja mientras entraban al restaurante de lujo.
—Nunca sé lo que vas a hacer. Es fascinante y exasperante al mismo tiempo.
La camarera les informó de que Felicity ya estaba allí, esperando en su mesa, y los acompañó hasta el fondo. Ya cerca, vio que estaban añadiendo un cubierto a una segunda mesa que, saltaba a la vista, habían traído para unirla a la mesa para dos.
Una mujer preciosa de brillante pelo castaño se puso de pie cuando se acercaron.
Sus ojos marrones albergaban una calidez que Theon no había esperado, y su vestido era refinado.
No dejaba una cantidad exagerada de piel al descubierto y la que sí mostraba tenía un tono dorado, lo que sugería que había pasado mucho tiempo al sol ese verano.
Tenía sentido, ya que vivía en una de las ciudades sureñas del reino.
Era unos cuantos centímetros más alta que Tessa y le hizo una gran reverencia.
—Heredero St. Orcas, es un honor —le saludó, con una voz tan cálida como sus ojos. Se levantó y dio un paso al frente con la mano extendida—. Felicity Davers .
— Theon —respondió y le dio un apretón de manos. La otra la tenía todavía en la espalda baja de Tessa y, con un empujoncito, la obligó a avanzar—. Esta es Tessa , mi fuente.
—Un placer —dijo Felicity y le estrechó la mano—. Me encanta tu vestido.
Tessa sonrió con educación, pero no le respondió. Al parecer, había recordado por primera vez cómo debía comportarse una fuente en público.
Felicity volvió a centrar su atención en Theon .
—Espero que no le importe, pero no le habían preparado un sitio a su fuente. Sé que el vínculo es reciente y creí que no le gustaría estar muy lejos de ella, así que les pedí que trajeran otra mesa.
Lo estaba observando con cierto nerviosismo, claramente sin saber si debería haberse entrometido.
Theon estaba más sorprendido que otra cosa.
No había esperado que pensara en su fuente en absoluto.
Siendo sincero, había previsto que intentara halagarlo y seducirlo con el afán de ganarse un contrato de consorte.
Pero lo cierto era que parecía… agradable.
—Es muy considerado de su parte —respondió Theon —. Gracias.
Un leve sonrojo le cubrió las mejillas y se aclaró la garganta con disimulo antes de entrelazar las manos delante del cuerpo.
—Tome asiento —le pidió mientras hacía un gesto hacia la mesa.
Se quedó ojiplática.
—Oh, jamás podría sentarme antes que usted, mi señor.
—Insisto —respondió Theon y guio a Tessa hacia la mesa. Se sentó en una silla frente a Felicity antes de añadir—: Tú también, Tessa . —Ella asintió y tomó asiento junto a él. Casi pudo sentir su alivio al dejar de estar de pie.
Un camarero apareció al instante para tomar nota de lo que beberían. Él se pidió un whisky con hielo y Felicity una copa de vino.
Cuando el camarero se giró hacia Tessa , ella le echó un vistazo a Theon .
—Me encantaría tomarme una copa de vino esta noche —dijo, vacilante.
—No creo que sea lo más sensato. No después del día que has tenido —respondió Theon y volvió a centrarse en la carta.
—Agua, por favor —respondió con voz tensa al camarero, que asintió y se fue en busca de sus bebidas.
—¿Has tenido mal día? —preguntó Felicity , dirigiéndole la pregunta a Tessa .
Tessa volvió a mirar a Theon y él respondió en su lugar.
—Le han hecho algunas pruebas hoy en el centro sanitario —explicó—. Pueden llegar a ser bastante intensas y se ha pasado la mayor parte del día durmiendo. Por eso hemos tenido que cambiar la comida por una cena.
—Dioses míos —respondió Felicity y se llevó la mano al pecho—. Podríamos haberlo dejado para otro día, mi señor. La salud de su fuente es más importante que esta cena.
Theon se echó hacia atrás en la silla mientras el camarero le dejaba la bebida delante.
Eso sí que no se lo esperaba. Los legados tenían fama de preocuparse más bien poco por los fae.
Los fae eran sirvientes, creados por los dioses para cumplir todos los caprichos y deseos de los legados.
Pocas veces se tenía en cuenta su bienestar.
—Háblame de ti —le indicó Theon y le dio un trago al licor.
Felicity le dedicó una bonita sonrisa y soltó la copa en la mesa.
—Nací y crecí en Puerto Cuervo. Mi padre forma parte de la estirpe de Gracil , pero mi madre pertenece a la estirpe de Rai .
—Tu padre es el gobernador de Puerto Cuervo —comentó Theon , que sabía todos esos detalles gracias al expediente que su padre había preparado.
Puerto Cuervo era la ciudad portuaria situada en la boca de Aguas Nocturnas, donde el pequeño río de agua oscura desembocaba en el mar Asning .
Nadie sabía por qué las aguas de Aguas Nocturnas se volvían tan oscuras como el cielo nocturno cuando corrían hacia el este del manantial Quebradizo, pero se teñían del azul del mar en cuanto entraban en contacto con el Asning .
—Así es —respondió Felicity . Se removió y se echó el pelo hacia atrás—. También tengo dos hermanas pequeñas.
—¿Irán a la Acrópolis contigo? —preguntó Theon .
—No. Se quedarán en casa. Asistirán el próximo año de Selección —confirmó Felicity y le dio otro sorbo al vino.
—Y si tú y yo nos casamos, ¿quién sucederá a tu padre cuando llegue el momento? —preguntó Theon .