Capítulo 24
Theon
Dejó dormir a Tessa hasta que Luka llamó suavemente a la puerta. Traía bolsas de ropa y otros artículos en las manos que soltó en una mesita cerca de la ven tana . También colgó un portatrajes en el armario; Theon supuso que albergaba el vestido de Tessa para la cena de esa noche.
—¿Cómo está? —preguntó Luka y sus ojos se posaron en ella, todavía dormida en su pecho.
—No lo sé —suspiró Theon mientras sus dedos le acariciaban con cuidado la manga del albornoz—. No ha dicho mucho. Solo me ha pedido que duerma con ella porque necesitaba el consuelo del vínculo.
—¿Crees que lo está aceptando? —inquirió Luka , enarcando una ceja.
—Dioses, eso espero. Odiaría que fuera por esto, pero, si por fin está aceptando y abrazando el vínculo, ha merecido la pena.
—Puede —dijo Luka , que se cruzó de brazos y se apoyó contra la mesa.
—¿Tú no piensas lo mismo?
—Creo que lo que vivió con Pavil y Metias fue igual de traumatizante, si no más, a juzgar por ese despliegue de poder, y eso no la hizo aceptar el puñetero vínculo.
Theon lo sopesó un momento antes de responder:
—Puede que se haya ido acumulando y hoy haya sido la gota que colmó el vaso.
—Puede —repitió Luka .
—¿Qué vais a hacer Axel y tú mientras cenamos? —preguntó Theon , cambiando de tema. A esas alturas, pelearse por aquello no les servía de nada.
—Ha ido a por su portátil. Vamos a pensar en posibles alianzas en el coche e investigar un poco qué podrían ser esos seres que salieron a rastras de la grieta.
Si conseguimos descubrir lo que son, quizá podamos averiguar lo que Valter quiere —respondió y se encogió de hombros—.
Y, después, echan un partido de caosfera en la tele.
—Suena emocionante.
—Teniendo en cuenta que no tenemos ni idea de cómo va a desarrollarse la noche, no nos parecía buena idea dejarte sin coche.
Theon asintió, de acuerdo.
—Será mejor que la despierte para arreglarnos. Quedan dos horas para la cena —se lamentó, deseando poder quedarse con ella en la cama hasta la mañana siguiente.
Luka pilló la indirecta y se fue del dormitorio. Theon soltó un largo suspiro antes de sacudir con cuidado el hombro de Tessa . Al cabo de un momento, abrió los ojos y ladeó la cabeza para mirarlo.
—Tenemos que arreglarnos para cenar —dijo a modo de explicación.
—Vale —respondió con voz ronca. Seguía teniendo la voz algo tocada por el sueño y los acontecimientos del día.
Ninguno hizo el amago de moverse.
Después de otros cinco minutos, Theon dijo:
—¿Lista?
Ella asintió en silencio, se apartó de él y se agarró la bata antes de que pudiera abrírsele.
Theon se bajó de la cama, pisándole los talones.
Le había echado unos cuantos productos de maquillaje en la bolsa de viaje para después de la evaluación o, mejor dicho, los había echado Pen , y los sacó junto a varios artículos para el pelo.
—¿Quieres que me haga algún peinado en concreto esta noche? —preguntó ella.
—Decide tú qué pega más con el vestido. Está en el armario. —Señaló la puerta abierta con la cabeza. Nunca le había dado a Pen indicaciones sobre cómo peinarla y tampoco iba a empezar ahora.
Ella atravesó la habitación en silencio, olvidándose de lo que Theon tenía en las manos, y abrió el portatrajes.
No pudo ver mucho el vestido, pero al parecer ella sí, y la siguió hasta el cuarto de baño para soltar sus cosas en el tocador.
La dejó a lo suyo, salió del baño y se puso su traje.
Luka le había comprado una corbata negra a juego con la camisa y el traje negros.
Sacó el vestido del armario y lo llevó al baño.
Tessa estaba sentada con las piernas cruzadas en el tocador. Colgó el vestido de un gancho antes de acercarse, deteniéndose justo detrás de ella.
—¿Estoy tardando mucho? —preguntó Tessa y bajó la vista para rebuscar en la bolsa.
—No, preciosa —respondió y le presionó los labios contra el cuello, incapaz de resistirse.
Ella se inclinó hacia él y, de inmediato, dejó caer la cabeza contra su hombro, dándole más acceso a su garganta.
La acción le arrebató un quejido—. ¿Por qué siempre tenemos algún sitio al que ir en momentos como este?
Unos ojos tormentosos se cruzaron con los suyos en el espejo y el amago de una sonrisa suave le curvó la comisura de la boca. Esa sonrisa casi acabó con él, y eso que apenas podía considerarse una. A él nunca le había sonreído de verdad.
—¿No te interesa aunque sea un poquito conocer a tu posible consorte? —preguntó ella mientras se inclinaba hacia delante para rebuscar otra vez en la bolsa.
—No —respondió al instante Theon , observándola echarse una especie de polvo brillante en los párpados.
Sus ojos se desviaron fugazmente hacia él en el espejo antes de volver a hurgar en la bolsa.
—¿Por qué?
—Tengo otras cosas de las que preocuparme ahora mismo. Mi consorte no está en la lista.
Ella sacó un artefacto de la bolsa y se apretó las pestañas con él.
—¿Qué otras cosas?
La pregunta le pilló desprevenido. Nunca había mostrado interés en lo que hacía o en lo que estaba trabajando. Eso era nuevo. Era casi como si estuviera… intentándolo. Intentando construir algo entre ellos.
—Encargos de mi padre. Mis propios planes —respondió vagamente.
—No puedes dedicarle tiempo a una relación. ¿Es eso lo que quieres decir? —preguntó Tessa mientras se delineaba los ojos.
—No. No puedo dedicarle tiempo a una relación con una posible consorte ahora mismo —respondió Theon —. Tengo alianzas empresariales en las que centrarme. Por no hablar de ti.
La última palabra la dejó de piedra y, lentamente, volvió a clavar los ojos en los suyos por el espejo.
Se quedó mirándolo un momento, pero no dijo nada y procedió a echarse máscara de pestañas.
Cuando terminó, se giró en el tocador, se bajó de un salto y caminó hasta donde se encontraba el vestido.
Abrió la cremallera del portatrajes y, antes de que Theon pudiera darse cuenta de lo que estaba pasando, dejó que el albornoz cayera al suelo.
Desnuda ante él, no pudo hacer más que observarla coger el vestido de la percha.
Ya andaba medio empalmado por el simple hecho de haber dormido a su lado, pero aquello llevó su excitación a otro nivel. Uno casi doloroso.
Theon tragó con dificultad. Tenía la voz muy ronca cuando dijo:
—La ropa interior. Se me ha olvidado traértela.
Hizo el ademán de salir del baño, pero Tessa lo miró por encima del hombro con el mismo amago de una sonrisa curvándole los labios mientras se metía el vestido por las piernas.
—Con este vestido no se puede llevar ropa interior, Theon . Se marcaría.
«Hostia. Puta».
La observó subirse el vestido con dificultad por los muslos y las caderas. Se lo desenrolló por el torso y el pecho y metió los brazos por las mangas ceñidas que le terminaban justo por encima de los codos.
—¿Me subes la cremallera? —le preguntó y se apartó el pelo del cuello para facilitarle el trabajo.
Mudo, se acercó a ella y sus dedos le rozaron la piel desnuda mientras le subía la cremallera. Ella se dio la vuelta cuando terminó y lo miró por debajo de las pestañas.
—Solo necesito un par de minutos más para peinarme.
Él estiró el brazo y le acunó la mejilla con una mano. Con la otra, la agarró de la cintura y la atrajo hacia él. A ella se le escapó un grito ahogado cuando su torso chocó contra el suyo y su polla, ya completamente dura, se le presionó contra el estómago.
—¿En serio me vas a hacer soportar toda una cena a la que no quiero ir sabiendo que no llevas nada debajo de este vestido? —preguntó con la voz grave y ronca, porque ni de coña iba a poder pensar en otra cosa en toda la noche.
Ella inhaló con brusquedad y desvió la vista.
—Aquí no tengo otro vestido que ponerme.
—Ya —respondió y la soltó—. Ven al salón cuando estés lista. Te dejaré los zapatos fuera.
Ella asintió y él se alejó un paso de ella, retrocediendo poco a poco hasta salir del baño. Theon terminó de arreglarse y se obligó a calmarse antes de ir al salón, donde Axel y Luka se encontraban vestidos con vaqueros y camisas.
—Qué elegante, hermano —se burló Axel con una sonrisita.
Theon le sacó el dedo corazón de camino al mueble bar y encontró una botellita de whisky. Se la acabó de un trago.
Axel chasqueó la lengua.
—A veces eres tan dramático.
—Cuando padre te mande a conocer a tu primera posible consorte, me hablas —respondió Theon con un gruñido. Tenía la vista clavada en la ven tana y estaba planteándose sacar otra botella de licor.
—No sé de qué te quejas —replicó Axel —. No cuando tienes la suerte de pasar la noche con esta exquisita criatura a tu lado.
Theon se giró y vio a Tessa allí, con las mejillas levemente sonrojadas por las palabras de Axel .
Los tacones negros la hacían varios centímetros más alta y ahora su vestido solo rozaba el suelo.
Se había recogido el pelo en una elaborada trenza sobre el hombro.
No sabía cómo había sido capaz de hacerse algo así en tan solo unos minutos.
Llevaba los labios pintados de un rojo brillante y sus ojos se dirigieron a Theon antes de mirar al suelo.
Axel había atravesado la habitación en su dirección y le tendió una mano.
—Da una vuelta, muñeca. Que lo veamos todo. —Eso le sacó una pequeña carcajada y dejó que la girara en un círculo lento. Se llevó la mano al pecho con dramatismo antes de inclinarse y plantarle un besito en la mejilla—. Estás deslumbrante, Tessa .
—Gracias —dijo ella en voz baja y le dedicó una pequeña sonrisa.
—¿Cómo te encuentras? —preguntó Luka , sentado en el sofá. Él también la estaba repasando con la mirada, pero tenía el ceño fruncido, como si estuviera confundido o preguntándose algo.
—Estaré bien —respondió Tessa con nerviosismo. Alzó la mano como si fuera a juguetear con su pelo, pero, entonces, pareció recordar el peinado que se había hecho—. Todos tenemos nuestras formas de lidiar con las evaluaciones.
—¿Y cuál es la tuya? —preguntó Luka y ladeó la cabeza para continuar estudiándola.