Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 23 #3
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Capítulo 23 #3

—Ni idea. Le preguntaré cuando salga de la ducha.

— Theon atravesó la habitación y sacó dos botellas de agua de la neverita.

A la vuelta, se detuvo junto a su hermano—.

No podemos estar en bandos opuestos, Axel —susurró cuando Luka se fue a la habitación en la que normalmente dormía—. De esta solo podemos salir juntos.

—No estoy en tu contra, Theon —respondió Axel —. Pero lo que no pienso hacer es darte la razón como a los tontos. Te estoy diciendo que Tessa no es más que un peón en todo esto.

—No puedes saber…

—Sí puedo —le interrumpió—. Mientras Luka y tú os pasáis el día apaciguando a padre, yo me lo paso en el Infrarreino.

Sé que pensáis que no tengo suficiente experiencia porque me sacáis un par de años, pero he tenido que pasar por lo mismo que tú.

Mientras tú te codeas con la élite, yo bebo con los perversos.

Y te aseguro que ella no lo es. No se trae nada entre manos, pero va a hacerlo como no la dejes en paz, joder.

—Lo hago lo mejor que puedo, Axel .

—Entonces, déjanos ayudarte por una puta vez, Theon —replicó—. Sé que tienes la necesidad obsesiva de controlarlo todo, pero eso no quiere decir que tengas que hacerlo todo tú solo.

—Lo sé.

—¿Seguro?

Theon se pasó una mano por la cara y soltó un largo suspiro.

—Sé que esta conversación no ha terminado, pero Tessa …

—Ve —dijo Axel y volvió a abrir la carta del servicio de habitaciones—. No te preocupes.

Theon asintió. Conocía a su hermano lo suficiente para saber que lo decía en serio. Retomarían la conversación, pero Axel no se lo echaría en cara hasta entonces.

Regresó al dormitorio y, cuando oyó que el agua seguía corriendo, soltó las botellas de agua y se dirigió a la ven tana con vistas al centro de Rocamor.

No quería ir a cenar con esa mujer. Tarde o temprano, tendría que casarse, pero estaba tan abajo en su lista de prioridades que últimamente ni siquiera había contemplado la idea.

Todavía estaba intentando adaptarse a tener una fuente y conseguir controlarla, ¿cómo pretendían que se centrara en construir una relación con una posible consorte?

Cogió una de las botellas, le quitó el tapón y le dio un trago.

No quería obligarla a salir por una cena, pero no le quedaba más remedio.

Tenía que estar con él en todo momento y no solo por los resultados que les habían dado hoy.

No podían verlo sin su fuente y esa mujer estaría en la Acrópolis.

No quería que se llevara una impresión equivocada.

Oyó la ducha cerrarse y se giró para mirar el cuarto de baño. Unos cuantos minutos después, Tessa salió por la puerta con un suave albornoz blanco atado a la cintura.

—No sabía qué ponerme —dijo con timidez mientras jugueteaba con el cinturón.

—Van a traernos ropa, pero tardará un poco en llegar —respondió Theon y dio un paso hacia ella—. ¿Tienes hambre? ¿Quieres pedir algo de comer?

—¿Podemos dormir un poco más? —preguntó con los ojos clavados en el suelo.

—¿Podemos? —preguntó Theon , con el pulso acelerado por esa palabra.

—Yo… —Soltó un suspiro, rindiéndose—. Te necesito ahora mismo, Theon . Tengo la cabeza hecha un lío y he visto cosas… —Apretó los labios y se enrolló el cinturón en la mano.

Le necesitaba.

No había dicho eso ni una sola vez desde que la había seleccionado.

Sabía que había habido ocasiones en las que le había necesitado —tras recibir la primera marca y después de todo lo que había pasado con Pavil y Metias —, pero nunca lo había dicho en voz alta.

La forma en que el vínculo reaccionó a esas palabras hizo que atravesara la habitación en tres zancadas.

La agarró de la mano y tiró de ella hasta la cama antes de abrirla.

—Dormiremos todo lo que quieras o hasta que tengamos que arreglarnos para salir —le aseguró y se hizo a un lado para que pudiera meterse en la cama.

Mientras ella se ponía cómoda, les mandó un mensaje rápido a Luka y Axel para hacerles saber que no querían nada de comer y que iban a echarse una siesta antes de poner el móvil en silencio.

Se deshizo de la chaqueta de traje y la camisa y se quitó los zapatos de dos patadas hasta quedar en ropa interior y meterse en la cama con ella.

De inmediato, Tessa se pegó a él, apoyó la cabeza en su pecho y le puso una pierna encima de las suyas.

Se le empalmó en cuanto su piel suave entró en contacto con la suya, pero no podía hacer absolutamente nada al respecto.

Que solo llevaba puesto un albornoz, joder.

—¿Quieres hablar de ello? —preguntó Theon mientras le pasaba los dedos por el pelo húmedo.

—No —susurró—. Quiero dormir para olvidarme de todo. Aunque sea un rato.

—Vale —respondió él y le plantó un beso en la coronilla—. Duerme, pequeña tormenta. Estaré aquí cuando te despiertes.

Se sumieron en el silencio y Theon le pasó la mano del pelo a la espalda para frotarle la columna vertebral de arriba abajo. La notó relajarse contra él.

—¿Por qué a veces haces eso? —preguntó en el silencio de la habitación.

Su mano se detuvo.

—¿El qué?

—A veces, me llamas «pequeña tormenta».

—Porque tus ojos me recuerdan a una tormenta eléctrica —respondió, revelándole solo una de las razones.

—Cuando lo dices, haces que parezca… íntimo.

—Un vínculo fuente debería ser íntimo —replicó él.

—Entonces, ¿es por el vínculo?

—Sí y no —respondió con sinceridad.

Ella no dijo nada más y, poco después, se le acompasó tanto la respiración que supo que se había vuelto a quedar dormida.

Él, en cambio, no fue capaz de conciliar el sueño.

En cuanto cerraba los ojos, la veía atada a esa puta silla, gritando de la agonía, con sangre en la nariz y las orejas.

Y aquel ser dócil que dormía en su pecho era el resultado.

Se había cerrado en banda, enfrentándose a sus propias pesadillas y negándose a que la ayudara.

Una parte de él se preguntó si alguna vez le dejaría ayudarla.

Otra, si era allí donde guardaba sus secretos.

Pero también había salido algo bueno de todo ese día de mierda. Tessa estaba respondiendo al vínculo fuente. Lo estaba usando, buscándole y pidiéndole que la reconfortara. Y, si terminaba cediendo al vínculo gracias a aquel día, entonces no se arrepentía de nada de lo que había pasado.