Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 25 #2
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Capítulo 25 #2

—Preferiría irme directa a la cama cuando lleguemos —logró decir en cuanto la mano en su cintura empezó a deslizarse hacia abajo . Y, dioses, odiaba pensar en instarle a seguir. Todo con tal de no tener que sentir nada en ese momento.

Lo notó sonreír contra su piel.

—No lo dudo, pero no va a poder ser. Tienes unos cuantos secretos que compartir conmigo.

Se apartó de ella y, estirando el brazo, abrió la puerta trasera, dejándola sin aliento. El vínculo era como un imán en su interior, intentando atraerla de nuevo hacia él.

—No sé por qué piensas que te oculto algo —objetó antes de separarse del coche y montarse.

—Mmmm —murmuró él mientras se deslizaba a su lado con gracia. Tessa trató de sentarse en la otra punta para poner distancia entre ellos, pero su brazo le rodeó la cintura otra vez—. Ni se te ocurra.

Ni siquiera la dejó en el asiento. Se la sentó en el regazo y, tras rodearle la nuca con una mano, empezó a masajearle los músculos de esa zona.

—Entonces… —empezó a decir Axel , alargando la palabra—. ¿Cómo ha ido?

Tanto Luka como él se habían girado en sus asientos para mirarlos y Tessa notó que el calor le subía a las mejillas. ¿Lo de estar en su puñetero regazo era necesario?

—Bien —respondió Theon —. No esperaba que Felicity fuera… así.

—¿Así? —repitió Axel —. ¿No puedes ser un poco más específico?

—Su forma de ser ha sido… inesperada —dijo Theon .

—¿Como Tessa , entonces? —preguntó Axel , que le echó un vistazo rápido antes de volver a centrarse en Theon .

—¿Qué? No. No se parece en nada a Tessa —repuso Theon y dejó la mano quieta contra su nuca—. ¿De dónde te sacas eso?

—A Tessa la describiste como imprevisible. Imprevisible e inesperada significan prácticamente lo mismo —recalcó Axel y enarcó una ceja que apenas podía ver con la luz del salpicadero.

—Ya sé lo que significan —estalló Theon .

—Entonces… Era como Tessa , ¿no? —repitió su hermano, y Tessa oyó a Luka reírse mientras se daba la vuelta y ponía el intermitente para incorporarse al tráfico. ¿En serio Axel se estaba metiendo con Theon por eso?

Theon le dio una patada a la parte de atrás del asiento de Axel y murmuró:

—Imbécil.

Axel se echó a reír.

—Pues háblanos de ella, hermano.

Cuando Theon empezó a hablarles de Felicity Davers , Tessa cerró los ojos, se recostó contra él y se puso a pensar en todo el Corazón de Agave que iba a meterse entre pecho y espalda esa noche.

El Corazón de Agave se hacía con el centro tostado, triturado y fermentado de la planta de agave. Tenía un sabor dulce a la par que picante y te quemaba la garganta que daba gusto.

Pero eso era lo que de verdad había hecho cuando había ido al baño.

En cuanto Theon la había perdido de vista, se había acercado a hurtadillas a la camarera.

Había robado un par de billetes grandes del botín bastante impresionante de Theon cuando se había terminado de peinar esa tarde y se había sacado uno de los tres que llevaba escondidos en el escote del vestido.

Le había pedido a la camarera que le mandara la botella más cara que tuviera de Corazón de Agave al hotel y se la dejara en recepción con instrucciones estrictas de que no la subieran a su habitación porque se trataba de una sorpresa, que ya iría Tessa a por ella en persona.

Nunca había probado otro que no fuera el sucedáneo barato que mangaban.

Si Theon no pensaba dejarla beber vino cenando, que le pagara la copa de después.

Al menos haría algunas de las cosas que siempre hacía después de las evaluaciones de poder: emborracharse y reprimir los recuerdos.

No era muy sano que se diga, pero ¿cómo era el dicho mortal?

No sé qué rollo sobre limones y limonada.

¿Y si estabas desesperada y no tenías limones?

Pues hacías limonada con Corazón de Agave.

Todavía no había averiguado cómo iba a escaparse de la habitación esa noche para ir a por la botella en cuestión, pero, para variar, ya se inventaría algo sobre la marcha.

De todas formas, peor no podían ponerse las cosas.

Soltó una risita al pensarlo, pero, al parecer, todo el coche la oyó porque reinó el silencio.

La mano de Theon que había empezado a masajearle el cuello volvió a quedarse quieta.

—¿Te parece gracioso? —preguntó.

Frunció el ceño.

—¿El qué?

—Lo que acabo de decir sobre Felicity .

—No te estaba escuchando, Theon . Bastante os he escuchado a la señorita Davers y a ti esta noche. No me hace falta saber cómo ha ido la cena. Me he tragado lo aburrida que ha sido de principio a fin.

—¿No has disfrutado de la velada?

—¿Dejando de lado el hecho de que hoy ha sido una tortura y estoy cansada? —replicó Tessa —. No, Theon . No he disfrutado de la velada. Me he aburrido como una ostra y nos hemos tirado horas ahí dentro.

—Deberías haberte quedado aquí con nosotros, muñeca —intervino Axel —. Hemos visto el partido de caosfera. El Estrellas Solares se ha cargado al Alas de Fuego.

—Hubiera preferido ver cómo crece la hierba a tirarme toda la noche allí sentada, escuchando a esos dos dar rodeos —respondió y Axel soltó una carcajada—. Ni siquiera me ha dejado beber vino para soportar la cena.

—¿Por qué te daría vino sabiendo que no te encuentras bien? —la interrumpió Theon .

—Yo no he dicho que me encontrara mal —objetó.

—Eso da igual —se defendió—. Tenías pinta de estar a punto de vomitar cada vez que pinchabas una hoja de lechuga. ¿Por qué pedirías vino si no te encuentras bien?

—Probablemente porque recurro a métodos inapropiados para lidiar con mis problemas emocionales y traumas —murmuró Tessa .

Axel soltó otra carcajada.

—No hace falta que lo jures —comentó Luka cuando frenaron por un semáforo en rojo.

—No sé si estás de coña o no —dijo Theon y la apartó de su pecho para intentar verle la cara en la oscuridad del interior del vehículo.

—Yo últimamente no sé si vas a ser simpático o un gilipollas de un minuto para otro, así que supongo que estamos en paz —replicó y se encogió de hombros—. Aunque, claro, hoy en día eso se aplica a todos los presentes en el coche.

—Dioses, qué contestona te pones cuando estás cansada —suspiró Theon y echó la cabeza hacia atrás.

—Soy más o menos como uno de tus perros de caza, pero yo sí puedo replicar —respondió ella con desdén, y Theon se quedó inmóvil contra el asiento.

—¿Qué acabas de decir? —preguntó en un tono grave que hizo que Luka y Axel se tensaran.

—Me has oído perfectamente, Theon —volvió a soltar con desprecio.

Lo había tenido comiendo de su puñetera mano y Theon no se había dado cuenta de que le estaba manipulando.

Pero Tessa sí. Tessa se dio cuenta en cuanto la mujer la miró cuando estaba volviendo del baño y la comparó con uno de los sabuesos de Theon , consciente de que podía oírla.

La mujer sabía que había dejado de andar, casi chocándose con un camarero que llevaba una bandeja llena de bebidas, cuando Theon comentó que sus sabuesos no podían replicarle.

Cuando Theon la había llamado un «bien preciado».

El silencio en el coche resultó ensordecedor durante un buen rato hasta que Theon dijo:

—Tenemos mucho de qué hablar esta noche.

—Dioses míos —se quejó, restregándose la cara con una mano—. Te has empeñado en repetir todas las conversaciones que has tenido esta noche, ¿no?

—¿De qué hablas?

—Ya hemos tenido esta conversación, fuera, después de cenar. Me has dicho exactamente lo mismo.

—Lo que ha pasado después de la cena no parecía una conversación —murmuró Axel desde el asiento delantero.

Theon lo ignoró, centrándose por completo en ella, y esa cosa inquieta en su interior alzó la cabeza.

Le daba igual. Le daba igual estar echando leña al fuego, que probablemente se estuviera cabreando.

Le daba igual que, sin duda, sus actos fueran a tener consecuencias.

Estaba agotada y sentía tantas cosas que no podría separarlas para lidiar con ellas ni aunque lo intentara.

—Tengamos una conversación distinta entonces, Tessa —propuso, y su voz adquirió un matiz oscuro, haciendo que Tessa se tensara—. ¿Qué ha pasado cuando has ido al baño esta noche? Y no me digas que nada. Estabas bien cuando te has ido y más blanca que la luna cuando has vuelto.

Tessa se acercó a él y lo notó coger aire cuando, al hablar, le rozó los labios con los suyos.

—Soborné a la camarera que nos recibió para que me pillara una botella de Corazón de Agave y la mandara a nuestro hotel —contestó con una sonrisa forzada.

—¿En serio vas a obligarme a sacarte la verdad a fuerza de embeleso?

—¿En serio vas a seguir discutiendo conmigo esta noche después de lo que me has hecho aguantar hoy? En vano, además. Porque, al parecer, mis resultados no son concluyentes —objetó Tessa , inclinándose hacia atrás.

Axel tosió e intentó disimularlo con una risita.

—Ahí te ha dado.

—Cierra el pico, Axel —estalló Theon sin apartar la vista de Tessa .

—Hemos llegado —anunció Luka antes de abrir la puerta y bajarse. Axel le imitó, dejando a Tessa a solas con el monstruo en la oscuridad.

—Tenemos que hablar de lo que has escuchado esta noche.

—Sin problema, Theon —respondió Tessa y le dio una palmadita condescendiente en el pecho—. Justo después de que hablemos de lo capullos que estáis siendo los tres últimamente.

Un gruñido brotó de lo más profundo de su garganta, y Tessa fue lo bastante sensata como para apartarse de él, pero la agarró de la cintura con más fuerza, inmovilizándola sobre su regazo.

—Que sepas que tu comportamiento ahora mismo se considera discutir conmigo.

—Que sepas que me importa una puta mier…

La puerta del vehículo se abrió de repente, interrumpiéndola.

—El aparcacoches está esperando —anunció Luka con voz tensa—. Estoy seguro de que, sea lo que sea que esté pasando aquí, podéis retomarlo dentro.

—Ya te digo que sí lo vamos a retomar —dijo Theon . Se bajó a Tessa del regazo y se la pasó a Luka .