Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 21 #3
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Capítulo 21 #3

—¿Qué haces tú aquí? —exclamó Tessa con un grito ahogado y se pasó las manos por la cabeza antes de tirarse del pelo.

—Oí que la fuente de Theon se había dado a la fuga. Quería ver si podía dar contigo antes que el resto —le explicó Dagian y se encogió de hombros mientras se acercaba con aire despreocupado.

—No estoy huyendo de él.

—Ah, ¿no? Entonces, ¿qué haces aquí fuera, en el bosque de los Sueños, tan lejos de él? Todo el mundo sabe que no es la primera vez que intentas huir de él. Toda una vergüenza para el Reino de Arius , sin duda.

—No… No lo sé. Nunca he estado en el bosque de los Sueños —titubeó Tessa mientras observaba los árboles a su alrededor. El bosque de los Sueños se encontraba entre los reinos de Achaz y Serafina, a lo largo del río Wynfell .

Dagian chasqueó la lengua en voz baja.

—Sabes que soy más poderoso que él, ¿no?

—No lo sabía, mi señor —respondió mientras intentaba, desesperada, orientarse. ¿Cómo había llegado al bosque de los Sueños?

—¿Cómo que no? —escupió Dagian —. Soy descendiente de Achaz , rey de los dioses. Claro que soy más poderoso que un descendiente de Arius .

En silencio, Tessa intentaba averiguar cómo superar esa parte de la evaluación, pero el dolor del vínculo era insoportable y no la dejaba concentrarse. Volvió a tirarse del pelo, tratando de mantener la cabeza fría.

—Mírame cuando te hablo, fae —gruñó Dagian —. Dime, ¿cómo ha conseguido el heredero de Arius una fuente más poderosa que yo?

—Yo no… Yo no soy tan poderosa —objetó Tessa , arrastrando las palabras mientras se alejaba poco a poco de él.

—He oído lo que ocurrió en esos jardines. Todos lo hemos hecho —dijo con desdén.

Ella negó con la cabeza.

—No fui yo. No hice eso.

—Puede que sí o puede que no. En cualquier caso, no puedo correr ese riesgo, ¿no? —Una luz dorada crepitó entre los dedos de Dagian —. ¿Cómo conseguiste evadirnos al resto cuando observábamos a posibles fuentes? ¿Cómo conseguiste evadirme a mí?

—No lo sé —suplicó Tessa e hizo una mueca de dolor cuando otra descarga le recorrió el cuerpo—. No hice nada.

—¿Sabes qué? Como no pude hablar contigo a solas, me vi obligado a localizar a tus amigos fae del poblado de Celeste —dijo Dagian con aire despreocupado mientras daba otro paso hacia ella.

—¿Qué? —preguntó Tessa con un grito ahogado, inmóvil.

—La verdad es que es una pena. Era un buen grupo de fae. Habrían servido bien a sus reinos una vez se les asignaran. —Entonces, se encogió de hombros—. Pero ninguno podía responder a mis preguntas.

«No es real», le gritaba su mente, pero el dolor que le azotaba el cuerpo decía lo contrario.

De repente, una descarga de energía salió de la palma de Dagian y la mandó al suelo. Tessa gritó mientras el dolor la atravesaba antes de ponerse de costado y vomitar.

—Podemos seguir así todo el día, Tessalyn Ausra —afirmó Dagian . Se agachó a su lado y le apartó un mechón de pelo de la cara. Le deslizó la punta de los dedos por la mejilla—. Necesito saber qué eran esas cosas que creaste en los jardines.

De inmediato, volvió a caerse al suelo cuando otra descarga de energía se estampó contra ella. Soltó un grito al ver que Dagian no se detenía, atacándola una y otra vez.

«Uno, dos, tres…».

—¿Aguantarás más que tus amigos? ¿Cómo se llamaban? A los fae cuesta diferenciarlos con el tiempo.

—¡Por favor, para! —jadeó Tessa desde el suelo, incapaz siquiera de mover los brazos para levantarse.

—Responde a mis preguntas, Tessalyn , y pararé —ronroneó Dagian —. La heredera de Serafina está de camino, por cierto. Lealla se lo pasará de maravilla ayudándome a sonsacarte las respuestas. No pensamos permitir que el Reino de Arius recupere poder en este mundo ni de coña.

—No sé qué significa eso. No sé nada —sollozó Tessa y se le partió el corazón por Dex y Lange .

Por todos ellos. No había vuelto a verlos después de la ceremonia de apertura de la Selección.

No había tenido oportunidad de decir adiós, de recibir un abrazo reconfortante más de Corbin . De oír la voz de Dex una última vez.

—Eres su fuente, Tessalyn . Seguro que te ha contado sus secretos —dijo Dagian con desprecio.

—¡No me cuenta nada!

Otra corriente de poder le arrancó un grito y el vínculo amplificó las sensaciones. La boca le sabía a sangre y la notaba cayéndole de la nariz y las orejas.

—Por favor, para —gimoteó—. No sé nada.

—No te creo. Nadie te cree, Tessalyn —le susurró con brusquedad al oído—. No eres más que una fae cualquiera. Reemplazable. Tal vez a Theon le alegre librarse de ti. Puede seleccionar a otra fuente que lo sepa complacer. Una que no sea demasiado problemática.

Un trueno retumbó en el cielo y Dagian alzó la vista con una expresión de confusión. Con todo el cuerpo temblándole a más no poder, Tessa consiguió ponerse de rodillas.

—Necesito ver tu poder, Tessalyn —dijo Dagian , volviendo a centrarse en ella.

—No se ha manifestado todavía. No puedo acceder a él —suplicó mientras el mundo le daba vueltas y volvía a caer hacia delante, apoyándose sobre las manos.

—Bajo las circunstancias adecuadas, sí —respondió Dagian , y una sonrisa cruel se adueñó de su rostro. Levantó la mano una vez más con la luz dorada crepitándole en la punta de los dedos y Tessa se preparó mentalmente para la explosión de energía.

Pero esta nunca llegó. En su lugar, se oyó otro trueno, seguido de una voz femenina que, de alguna forma, sonaba aterradora y astuta a la vez.

—Ni se te ocurra volver a tocarla.

Tessa abrió los ojos y lo que vio la hizo soltar un grito ahogado.

Tenía el pelo del color del cielo a medianoche, que caía a su alrededor mientras lo que parecían ser cenizas revoloteaban entre los mechones negros.

Los pantalones y la túnica negros se le ceñían al cuerpo y llevaba una especie de armadura de cuero encima, pero iba descalza.

Unos brazales le cubrían los brazos y sostenía un arco junto al costado.

Tenía los ojos gris oscuro y el humo se arremolinaba en ellos.

Llevaba una aljaba llena de flechas a la espalda, pero no hizo el amago de coger una.

En su lugar, la sacó de un torbellino de cenizas y la colocó en el arco sin tensar.

Dagian se había quedado completamente quieto; el ser que se había interpuesto entre Tessa y él lo había dejado con la boca abierta.

—No es real —murmuró Tessa y se abrazó con fuerza a sí misma—. Esto no puede ser real.

La mujer empezó a rodear a Tessa , dejando huellas de ceniza a su paso, mientras le sonreía con arrogancia a Dagian .

—Te toca —ronroneó y otra ráfaga de cenizas le dejó una daga negra levitando sobre el hombro.

Dagian no se movió y, entonces, Tessa abrió los ojos de golpe, jadeando; tenía la vista clavada en el techo de una habitación, aún atada a una silla.

—¿Qué has hecho? —le gruñó Zefira , y sus manos le agarraron la cara con demasiada fuerza—. ¿Quién era esa? ¿Cómo la has llamado?

—No he hecho nada —lloró Tessa y forcejeó contra las cintas con la respiración entrecortada. Aún podía sentir la magia de Dagian atravesarle el cuerpo.

«No era real», se dijo a sí misma una y otra vez. « Dex sigue vivo. Todos están bien. Nada de eso era real».

Zefira se apartó de ella y empezó a caminar de un lado al otro.

—Estás dando más problemas de los que esperaba —dijo con tono condescendiente, como si todo eso fuera culpa de Tessa .

Le chasqueó los dedos a Rhett y este apareció un momento después con otra jeringuilla.

Esa estaba llena de un líquido negro oscuro—.

Sentirás un pinchazo —anunció Zefira y le retiró el capuchón.

En cuestión de segundos, Tessa estaba gritando otra vez mientras el dolor la desgarraba.

Era como si le estuvieran clavando dagas en el estómago a la vez que la desollaban.

La presión en su cabeza era insoportable y notaba la sangre salirle de la nariz, las orejas, la comisura de la boca. Ni contando se salvaba de esa.

Lo último que recordaba antes de que la oscuridad se apoderara de ella era la voz de Zefira pidiendo otra jeringuilla.