Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 21 #2
47%

Capítulo 21 #2

—Derecha —respondió y retrocedió para subirse de un salto a la camilla antes de tumbarse. Él asintió, se dirigió a una vitrina que había en la pared y sacó las cosas necesarias para ponerle una sonda intravenosa.

El fae le sostuvo la mirada mientras le envolvía una banda bien fuerte alrededor del brazo y ella hizo un puño con la mano. Él les echó un vistazo a los legados presentes antes de volver a centrarse en su brazo. Cuando se inclinó sobre ella para introducirle el catéter, le preguntó en voz baja:

—¿Quieres saberlo?

—Sí —susurró ella.

—Una sala de nivel cinco —respondió él y Tessa cerró los ojos, inhalando con brusquedad cuando le insertó la aguja en el brazo.

En el fondo sabía que la mandarían a las peores salas.

Los fae más jóvenes que acababan de empezar a someterse a las evaluaciones entraban en salas de nivel uno.

Conforme crecían, avanzaban a las de nivel tres y cuatro y, cuanto mayor era el nivel, mayores los horrores a los que se enfrentaban.

Había oído hablar de las salas de nivel cinco, pero nunca había estado en una.

—¿Qué significa eso?

Tessa abrió los ojos y se encontró a Theon al otro lado de la camilla. No se había dado cuenta de que se había acercado tanto.

—¿Qué significa una sala de nivel cinco? —preguntó.

Ni el fae ni Tessa respondieron; este le envolvió la vía con una venda.

—Tendrás que quitarte los calcetines y los zapatos —le dijo el fae a Tessa antes de salir por la puerta por la que había entrado.

— Tessa , ¿qué significa? —repitió Theon y le apartó las manos de un manotazo cuando se sentó e hizo el ademán de sacarse las zapatillas. Él le desabrochó los cordones, se las quitó y guardó los calcetines dentro.

—Significa que, cuando termine, deberías tener una respuesta bastante precisa a tu pregunta sobre mi elemento —respondió con voz monótona. No tenía ganas de pelearse con él. No con lo que estaba a punto de soportar.

La puerta volvió a abrirse y una legada entró por ella. Llevaba el pelo cobrizo recogido en una trenza sobre el hombro con hiedra dorada entretejida. Una diadema dorada le rodeaba la parte inferior de la frente. Le hizo una reverencia a Theon antes de colocarse a su lado junto a la camilla.

—Heredero de Arius —lo saludó con la voz melódica que todas las sacerdotisas parecían tener—. Me llamo Zefira y es un honor para mí hacerle las evaluaciones a su fuente esta mañana.

—Gracias por atendernos con tan poca antelación —respondió Theon sin separarse de Tessa .

—Aunque no es lo habitual, el lord de Arius insistió mucho —contestó ella y se inclinó hacia delante para echarle un vistazo a la vía de Tessa . Aparentemente satisfecha, preguntó—: ¿Tiene alguna pregunta antes de empezar?

—¿Cuánto durará la evaluación? —preguntó Theon . Se metió las manos hasta el fondo de los bolsillos del pantalón.

—El lord St. Orcas nos comunicó que quería que se le hicieran las pruebas avanzadas, ¿estoy en lo cierto?

—Sí —respondió Theon con voz tensa.

Ella asintió.

—Durarán la mayor parte de la mañana y después necesitará una hora para recuperarse. Usted puede quedarse en esta sala durante las pruebas. Hay una televisión en ese mueble y le traerán refrescos. —La sacerdotisa hizo un gesto hacia el aparador independiente que había frente al sofá.

—¿No puedo ir con ella? —preguntó Theon y su tono dejó entrever su descontento.

Tessa guardó silencio, sabiendo de antemano las respuestas a todo lo que estaba preguntando.

Zefira sacudió la cabeza con una sonrisa comprensiva.

—Me temo que no, mi señor. Apenas hacemos este tipo de evaluaciones a fuentes porque el vínculo vuelve al amo especialmente…

sobreprotector. Hemos hecho una excepción debido a su situación, y ya advertí a lord St. Orcas de esto.

Puede observarla desde una plataforma de observación si insiste, pero le recomiendo encarecidamente que se quede aquí.

—¿Cuándo puedo volver a estar con ella?

—Cuando las pruebas hayan terminado, la trasladaremos a una sala de recuperación para monitorearla mientras se recopilan sus resultados. Puede ir a verla allí si quiere o podemos traerla otra vez a esta sala cuando haya reposado —explicó Zefira .

—Me llevarás con ella en cuanto esté en la sala de recuperación, ¿entendido? —gruñó Theon y la oscuridad pareció volverse más densa a su alrededor. Intimidada y ojiplática, Zefira dio un paso atrás.

Luka apareció de la nada y le puso una mano en el hombro a Theon .

—Lo ha pillado, Theon . Creo que será mejor que nos quedemos aquí durante la evaluación.

—Iremos a la plataforma de observación —soltó Theon , furioso, y se zafó de la mano de Luka sacudiendo el hombro.

—En ese caso, tendré que pedirle que sus socios le acompañen —expuso Zefira , con los labios apretados en una fina línea.

—De acuerdo —espetó él.

—Mandaré a alguien a por ustedes en un momento —dijo con un asentimiento—. ¿Alguna otra pregunta?

Con el músculo de siempre contrayéndosele en la mandíbula, Theon miró a Tessa antes de volver a girarse hacia la sacerdotisa.

—No. No tengo más preguntas.

—Maravilloso. —Regresó con gracia a la puerta y la abrió—. Estamos listos, Rhett . —El mismo fae de antes volvió a entrar en la habitación y le pasó una tableta a Zefira —. Necesitaré que firme esto, dándonos su autorización como su amo para hacerle la evaluación.

Tenso, Theon cogió la tableta y firmó con el dedo antes de devolvérsela con brusquedad.

Ella se la entregó a Rhett y se sacó una jeringuilla del bolsillo del uniforme.

Un líquido dorado se arremolinaba en su interior y, al instante, Tessa se puso a temblar y se le aceleró la respiración.

La mirada de Theon se clavó en ella. Vio que hacía el amago de tocarla, pero la sacerdotisa se interpuso entre ellos.

Deprisa, le inyectó el líquido dorado en la vía.

—¿Qué es eso? —preguntó Theon —. ¿Qué acabas de darle?

—Nada de lo que tenga que preocuparse, heredero de Arius —dijo Zefira , intentando tranquilizarle—.

Ayuda a preparar su cuerpo para las pruebas.

Es una variante del elixir inicial que le inyectó usted.

Solo la vuelve más dócil hasta que estemos listos para empezar.

Ella sabe lo desagradables que pueden llegar a ser estas evaluaciones y el elixir garantiza que no oponga resistencia cuando llegue el momento.

Zefira se hizo a un lado y asintió hacia Rhett , que se acercó y cogió a Tessa en brazos sin problema. Un gruñido brotó de la garganta de Theon y Luka tuvo que retenerlo.

—Se la está llevando para hacerle la evaluación, Theon —le recordó Luka .

—Si aún quiere observar, mandaré a alguien para que le acompañe —dijo Zefira con una mirada reprobatoria—. Pero que sepa que el malestar que siente ahora no hará sino aumentar.

Tessa notaba los brazos y las piernas demasiado pesados para moverlos y la cabeza le colgó hacia delante, cayendo contra el pecho de Rhett . El fae le dio un apretón suave allí donde la sostenía, una muestra silenciosa de compañerismo entre los fae.

—Sí que quiero —soltó Theon con los dientes apretados.

—Muy bien. Mandaré a alguien —concedió Zefira .

Dicho eso, se giró y salió de la habitación con Rhett detrás, obediente.

Tessa oyó a Theon gruñir otra vez cuando la puerta se cerró detrás de ellos y el fae la llevó por un pasillo.

Subieron dos tramos de escaleras antes de entrar en una habitación a oscuras y notó que la dejaba en una silla.

Rhett le ató los brazos a los reposabrazos y las piernas a la parte inferior antes de que la silla se reclinara.

Alzó la vista al techo, intentando controlar su respiración. No había ven tana s. Nunca había ven tana s.

Unos espejos cubrían la parte superior de una pared y supuso que allí sería donde Theon la estaría observando. La cara bonita de Zefira apareció delante de ella; sus ojos de un color marrón intenso intentaban parecer amables, pero a Tessa no la engañaba.

—Puede que la evaluación de hoy sea un poco más desagradable que las que has experimentado hasta ahora, Tessalyn —le comentó mientras se sacaba algo del bolsillo—. Solo necesito que dejes que tu cuerpo responda naturalmente a todo. No te resistas.

Las mismas instrucciones de siempre.

Le colocó una máscara sobre la boca y la nariz y, pronto, un gas de aroma dulce invadió sus sentidos.

La habitación le dio vueltas antes de que un dolor intenso le abrasara la columna vertebral.

Gritó contra la máscara y se removió para intentar liberarse de las cintas que la inmovilizaban mientras el ardor se intensificaba.

Se le saltaron las lágrimas y le rodaron por los lados de la cara, mezclándose con el sudor que le perlaba la piel y mojándole el pelo.

Ya no podía gritar: el ardor en sus pulmones era demasiado como para hacer cualquier ruido.

No podía sentir las cintas clavándosele en la piel mientras forcejeaba contra ellas.

No podía oír los sonidos de las máquinas a las que estaba conectada ni ver a los distintos legados que la monitorizaban.

Como si el dolor no fuera suficiente, el hilo dentro de su pecho se alteró por estar tan lejos de Theon .

De sus terminaciones nerviosas nacían convulsiones.

La agonía la llevó a cerrar los ojos y, una vez más, le rogó a la muerte que acabara con ella.

El dolor desapareció con la misma rapidez que había aparecido. Tessa abrió los ojos y parpadeó para acostumbrarse a la luz del sol. Ya no estaba atada a la silla, sino en medio de un bosque. Unos pájaros salieron volando del árbol a su derecha y se dio la vuelta al oír el sonido.

«No es real», se dijo a sí misma, pero el hilo en su interior reaccionó como si lo fuera. Las punzadas de dolor que le atravesaron el cuerpo al creer que estaba tan lejos de Theon casi hicieron que cayera de rodillas.

—No es real —se recordó a sí misma.

—Claro que lo es.

Un hombre alto de pelo y ojos dorados salió de entre los árboles. Lo reconoció enseguida: era Dagian Jove , el heredero de Achaz .