Capítulo 21
Tessa
Theon , Axel y Luka se pasaron todo el día siguiente ignorándola a menos que quisieran algo.
Por suerte, Theon la había dejado dormir hasta tarde y no la había hecho levantarse para salir a correr, y Tessa estuvo encantada con pasar el día sola.
Lo había dedicado a intentar fusionar la imagen del Theon que había cuidado de ella después de forjar el vínculo fuente y la del legado que ahora era su amo.
En realidad, lo mismo podía decirse de los tres.
Theon siempre había tenido un mal genio que se esforzaba por controlar, por no mencionar su vena posesiva, pero ¿ahora?
Ahora la oscuridad parecía cernirse sobre él en todo momento.
Literalmente. La magia oscura que poseía a menudo se le enroscaba alrededor del cuerpo o le pisaba los talones.
Ahora era más frío con ella que otra cosa.
Apenas le quitaba el ojo de encima y la llamaba de la nada para que se colocara a su lado. Por lo visto, solo para tenerla cerca.
Le resultaban todavía más confusas las ocasiones aleatorias en las que la acorralaba y le dejaba un reguero de besos por el cuello o le deslizaba los dedos por el cuerpo.
El hilo en su pecho volvía al ataque con fuerzas renovadas.
Al parecer, notaba cuando se mostraba distante con ella y, cuando le prestaba atención, hacía todo lo posible por no perderla.
Las sensaciones eran más intensas y el placer más profundo…
pero, entonces, se le cruzaban los cables y la dejaba prácticamente jadeando e incapaz de concentrarse en nada más.
Luka y Axel eran un misterio igual de grande.
Sus propios demonios parecían asomarse por sus ojos zafiro y esmeralda.
La actitud despreocupada de Axel no se dejaba ver mucho y su oscuridad hacía acto de presencia de vez en cuando.
Luka parecía más gruñón y distante que antes.
Ninguno de los dos le dirigía la palabra a menos que fuera necesario.
Atrás había quedado lo de hablar mientras desayunaban o jugar a las cartas juntos.
Todo había cambiado desde el incidente con Pavil y Metias , y, por más que lo intentara, Tessa no entendía por qué.
Lo único que sabía era que su mundo se había vuelto un poco más oscuro y, con cada día que pasaba, le importaba menos.
—Oye, preciosa. —Oyó un susurro dulce en el oído—. Tienes que despertarte.
Tessa soltó un quejido mientras se despertaba del profundo sueño en el que estaba sumida. Agarró una almohada y se la puso en la cabeza.
—No pienso salir a correr hoy, Theon —respondió en un murmullo, rogándoles a los dioses que la dejaran levantarse tarde otra vez.
Pero, como de costumbre, sus plegarias no fueron escuchadas y él le quitó la almohada de las manos.
—Hoy no vamos a correr, Tessa . Salimos rumbo a Rocamor en una hora. Tienes que levantarte y arreglarte.
Las palabras hicieron que se tensara. Se había negado en rotundo a pensar en la prueba de aptitud que le obligarían a hacer ese día.
Nadie se la había mencionado y, siempre que se le venía a la cabeza, se ponía corriendo los cascos para escuchar a toda pastilla una de las listas de reproducción que Axel le había hecho.
Creía que no sería capaz de pegar ojo la noche anterior, pero, cuando Theon se metió en la cama, la atrajo hacia su pecho y empezó a trazarle círculos lentamente en el vientre con el pulgar, se quedó dormida en cuestión de minutos.
—Venga, pequeña tormenta —murmuró. Notó que le quitaba las sábanas de encima antes de que unas manos le sujetaran los hombros y la pusieran de costado—. Mírame, Tessa .
Ella respiró hondo para calmarse y abrió los ojos, encontrándose con su mirada de preocupación.
—No sé… —Se quedó callado un momento antes de aclararse la garganta—. No sé qué tipo de ropa es mejor para la evaluación de hoy.
—La de deporte —respondió y se incorporó delante de él. Theon levantó una mano como si fuera a tocarla. En su lugar, la bajó y asintió una vez. Hizo el amago de bajarse de la cama, pero se detuvo cuando ella dijo—: Necesitaré una muda limpia para después.
El músculo en su mandíbula se contrajo y la oscuridad inundó sus iris.
—Entendido. Levántate y arréglate. Axel y Luka estarán aquí en media hora. Desayunaremos por el camino.
Cuarenta minutos después, se estaban subiendo al vehículo con Luka al volante, como siempre. En cuanto salieron por las puertas, Theon le dio un plátano y un yogur con granola.
Llevaban veinte minutos en la carretera cuando le dijo:
—Tienes que comer, Tessa .
Ella bajó la vista a su regazo, donde sus manos todavía sostenían el desayuno.
Puede que tuviera razón. Puede que necesitara comer, pero también puede que estuviera muy equivocado.
Dependiendo de lo que la evaluación conllevara, puede que ir con el estómago lleno fuera la peor decisión del mundo.
Optando por una solución intermedia, dejó el yogur en el posavasos y se comió el plátano despacio mientras conducían.
Theon no volvió a mencionar nada sobre terminarse el desayuno y ella agradeció que hubiera dejado de comportarse como un gilipollas, aunque fuera por un rato.
Entonces se preguntó en qué momento eso se había vuelto algo por lo que sentirse agradecida.
El trayecto hasta Rocamor se le pasó volando y, cuando quiso darse cuenta, estaban aparcando delante de un altísimo edificio blanco. Había una versión más pequeña de él en Arobell, cerca del poblado de Celeste. Un centro sanitario para diversos procedimientos, incluyendo la evaluación elemental.
Por más que lo intentó, Tessa no pudo evitar que le temblaran los brazos y las piernas mientras Axel y Luka se bajaban del vehículo.
El plátano que se había comido a la fuerza ya estaba amenazando con volver por donde había venido y tragó con dificultad para frenar la bilis que le subía por la garganta.
— Tessa .
Lo miró a los ojos. Theon no dijo nada más mientras le devolvía la mirada.
Podría jurar que el hilo estaba vibrando con tanta vehemencia entre ellos que iba a salírseles de la piel.
Le tendió la mano y ella se la cogió, dejando que se la acercara por el asiento.
Él presionó la frente contra la suya y le puso la mano en la nuca, bajo la coleta alta que se había hecho.
—Estaré allí. En cuanto termine —murmuró—, estaré allí para cuidar de ti.
Y, aunque sabía que era porque era su fuente y no porque se preocupara de verdad por ella, asintió con la cabeza y reprimió las lágrimas que amenazaron con agolpársele en los ojos.
Le necesitaría. Necesitaría el vínculo. Necesitaría algo a lo que aferrarse si no podía tener el apoyo de sus amigos, de su verdadera familia, tras la prueba.
Una parte de ella se rompió cuando se dio cuenta de que sería él quien la mantendría de una pieza después.
No le suplicó que no la obligara a hacerla. No serviría de nada. Sabía que, aunque había sido Valter quien lo había ordenado, él también quería que se la hicieran. Quería saber la respuesta tanto como su padre.
Theon le rozó levemente los labios con los suyos antes de girarse y abrir la puerta del coche. La llevó hasta donde Luka y Axel los esperaban cerca de la entrada.
—¿Listos? —preguntó Luka mientras paseaba la mirada entre los dos.
Theon asintió y Luka abrió la puerta. El interior del edificio era tan blanco como el exterior.
Unas luces brillantes se reflejaban en el suelo de mármol blanco.
Delante de ellos se encontraba una mesa de recepción de mármol blanco con una fae sentada tras ella.
Llevaba un traje negro y el pelo marrón recogido en un moño apretado en la parte posterior de la cabeza.
Se levantó y enseguida les hizo una reverencia a los legados; luego, al percatarse de que los herederos de Arius se encontraban ante ella, se arrodilló.
—Discúlpenme, mis señores —murmuró hacia el suelo.
—Levántate —respondió Theon con tono severo—. Sabes por qué estoy aquí, ¿no?
La fae asintió.
—Llamaré a una sacerdotisa de inmediato.
—Que así sea.
Tessa observó la recepción. No había ni un mueble más en toda la sala.
Los dedos de Theon le apretaron la mano con más fuerza cuando se oyó el repiqueteo de unos tacones a su espalda.
Se giraron y se encontraron a otra fae caminando hacia ellos, vestida igual que la que los había recibido.
Esta se postró ante Theon de inmediato. Cuando le ordenó que se levantara, dijo:
—Heredero de Arius , es un honor. La suma sacerdotisa está preparando la evaluación. Si me sigue, le llevaré a la consulta en la que atenderán a su fuente.
—Mis socios me acompañarán.
No era una petición.
—Por supuesto, mi señor —respondió con los ojos clavados en el suelo.
Los condujo por una puerta a un pasillo con más puertas a ambos lados antes de abrir una y dejarles pasar a todos.
—Solo tendrán que esperar un momento —dijo antes de cerrar la puerta detrás de ellos.
En esa sala había un pequeño sofá y unas sillas acolchadas. Contra la pared se encontraba una especie de camilla. Axel dejó la bolsa de viaje que llevaba en una silla y estudió a Tessa .
Había otra puerta enfrente de la primera y, cuando se abrió, un fae musculoso entró por ella. Llevaba una túnica de lino holgada y pantalones. Tessa de inmediato se bajó la cremallera de la chaqueta y se la quitó antes de dársela a Theon . Debajo solo llevaba un sujetador deportivo.
— Tessa , ¿qué ha…?
Pero se calló cuando extendió la mano para que le pusieran un pulsómetro en el dedo.
El fae no dijo nada mientras le pegaba unos sensores en el pecho y el costado, pero ella alcanzó a ver las marcas en el interior de su muñeca.
Se había criado en el poblado de Falein , le habían asignado servir al Reino de Arius y su elemento era el agua.
—¿Izquierda o derecha? —preguntó con voz grave.