Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 20 #3
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Capítulo 20 #3

Tessa se perdió en los recuerdos de sus evaluaciones.

Recordaba estar los seis acurrucados en la habitación de Corbin y Lange , todos en una cama pequeña después de una ronda brutal de pruebas.

Dex la había estrechado contra su pecho mientras Brecken le agarraba la mano con fuerza.

Cuando las pruebas pasaron a ser trimestrales, se emborrachaban todas las noches después de completarlas.

Aquellas eran las noches en las que acababa en la cama de un mortal intentando olvidar todo lo que había tenido que soportar ese día, en busca de cualquier tipo de distracción.

Las sacerdotisas siempre les curaban las heridas físicas con las que terminaban, pero las mentales cicatrizaban y, a menudo, se abrían en los momentos menos oportunos.

Las marcas invisibles eran mucho peores que cualquier marca física.

—Ven y siéntate conmigo, Tessa . —La voz de Theon se había vuelto un poco más suave. Tessa se giró hacia él y se lo encontró sentado en el sofá. Axel y Luka habían empezado la partida y Luka estaba preparando su tiro. Theon , en cambio, tenía un montón de expedientes al lado.

—Preferiría irme a la cama —contestó. Lo único que quería era hacerse un ovillo bajo un montón de mantas y dormir para no tener que sentir.

—Pronto —respondió Theon —. Primero, ven y siéntate conmigo un rato.

A regañadientes, Tessa abandonó su asiento junto a la ven tana y fue a sentarse a su lado, pierna con pierna.

Sin decir palabra, él le pasó una manta antes de rodearla con el brazo y acurrucarla contra su costado.

De inmediato, se sintió más tranquila y el hilo se relajó, satisfecho, al estar a su lado.

Soltó un suspiro. Odiaba que pudiera calmarla con un simple roce por una estúpida marca en su mano.

Theon abrió una de las carpetas que tenía al lado y empezó a leer los contenidos. Axel y Luka siguieron con su partida, inmersos los tres en una charla trivial. Y, cuando quiso darse cuenta, se le estaban cerrando los ojos.

Era evidente que creían que se había quedado dormida porque Axel dijo:

—Sabes que creó la grieta, ¿verdad?

—Eso parece —respondió Theon suavemente.

—Pero los seres que salieron a rastras de ella no parecen ser producto de magia terrestre —intervino Luka y maldijo entre dientes por lo que fuera que estuviera pasando en la partida—.

Revisé los jardines, pero no había ni rastro de seres.

Incluso las espadas habían desaparecido para cuando volví allí.

Como tu padre no las mencionó en la cena, imagino que las ha incautado para sus propios fines.

—Los seres parecen algo que Pavil y Metias crearían —respondió Axel , viéndose interrumpido por el sonido de las bolas de billar chocando entre sí—. Salidos de una pesadilla.

—No tienen ese tipo de poder —lo contradijo Theon . Tessa estaba concentrada en seguir con la respiración acompasada mientras hablaban; no quería que supieran que lo estaba escuchando todo. Notó que Theon le acomodaba la manta—. La única explicación posible es que haya sido ella.

—¿Cómo explicas a los seres entonces? ¿Qué crees que eran? —preguntó Axel .

—No lo sé. Puede que ella sí, pero, después de oírla hablar de las evaluaciones, no quería presionarla más.

—Qué puta barbaridad —respondió Axel —. Sabía que los ponían en situaciones de estrés para ver si la magia se manifestaba, pero no tenía ni idea de que eran así.

—Yo tampoco —admitió Theon . Tessa notó sus dedos acariciarle el pelo y, luego, el brazo.

—Si sus dones pudieran manifestarse de forma natural a los diez, podrían surgir antes y ninguna de estas pruebas de aptitud sería necesaria —reflexionó Axel .

—Están diseñados así —dijo Luka —. Para ser controlados por completo por los descendientes de los dioses.

Por eso una sacerdotisa tiene que despertar primero su magia para que surja del todo.

Les da a los legados la oportunidad de dominar sus dones antes de que los fae puedan hacer uso de los suyos.

—Me sigue pareciendo una barbaridad —respondió Axel antes de cantar victoria en la partida.

—Se diseñaron para servir a los legados —señaló Theon con indiferencia—. Dudo que les preocupara lo mal que lo pasarían los fae en el proceso.

Tessa no pudo evitar tensarse un poco al oír la indiferencia con la que hablaba de lo que ella y el resto de fae habían tenido que soportar.

Siempre había envidiado a los mortales en ese aspecto.

A los legados les importaban una mierda los humanos.

Se limitaban a vivir en sus pueblos y ciudades, pasando desapercibidos, y estaban allí para llevar a cabo las tareas cotidianas del reino que no requerían magia.

Theon volvió a acariciarle el pelo y ella se obligó a relajarse.

Tras varios minutos en los que el único sonido era una nueva partida de billar, Luka dijo:

—Eso explica por qué es tan resiliente. Por qué no se ha roto aún.

—En parte, supongo —concedió Theon mientras sus dedos se deslizaban de arriba abajo por su brazo. A menudo, hacía lo mismo de madrugada, cuando ella acababa de despertarse.

—No sé yo —opinó Axel —. Por lo que ha dicho, se ha roto tantas veces que ha descubierto cómo mantener los pedazos unidos.

—Se sometió a las mismas evaluaciones que el resto de los fae, quitando a quienes preseleccionaron como fuentes —dijo Theon —. Pero sigue siendo más tenaz que la mayoría. No podemos darle todo el mérito de su tenacidad a las evaluaciones.

—¿Qué más crees que ha tenido que aguantar? —preguntó Axel , con un deje de pena en el tono.

—Ojalá lo supiera —contestó Theon —. No quiero que se rompa, solo que ceda.

—Cuidado, Theon —le advirtió Luka —. Las cosas solo pueden ceder hasta cierto punto antes de romperse.