Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 20 #2
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Capítulo 20 #2

Tessa se puso deprisa la ropa que le había dejado fuera antes de volver a la estancia principal. Él todavía no había aparecido. Miró de reojo a Luka y Axel . Este último estaba colocando las bolas para una partida de billar. También se habían cambiado, pero pasaron por completo de ella.

Fue a coger una botella de agua de la nevera antes de dirigirse al ven tana l. La luna era un tenue arco entre las estrellas. No podía ver nada más en la oscuridad.

«Me estás obligando a tratarte como una posesión».

Las palabras de Theon se repetían en sus oídos. Apoyó la cabeza contra la ven tana fría y cerró los ojos mientras las oía una y otra vez. ¿Cómo podía echarle la culpa? Ella no había pedido nada de eso.

¿Y qué había sido lo del vestidor? Había pasado de hablarle suavemente a exigir saber quién la había tocado y ordenarle que se cambiara en cuestión de cinco segundos.

—Necesito saber qué pasó en los jardines, Tessalyn . —La voz de Theon interrumpió sus pensamientos.

Abrió los ojos y se encontró a Axel y Luka mirándola. Estaban apoyados contra la mesa de billar, con los brazos cruzados. Theon se encontraba cerca con otra copa colgándole de las puntas de los dedos a un costado. Por la frialdad de su rostro supo que se enfrentaba al despiadado heredero de Arius .

—¿Creaste la grieta o no? —preguntó Theon .

—No. No sé qué pasó —respondió y apretó las manos en torno a la botella de agua. El plástico crujió bajo sus dedos.

—¿Estabas allí cuando apareció? —preguntó Luka , dirigiéndose a ella por primera vez desde esa mañana.

—Sí.

—¿Y? —insistió Theon .

Así que Tessa les contó que se había tropezado mientras huía y que uno de los legados la había arrastrado por el sendero de piedra del tobillo.

Les contó que se había zafado de sus manazas y que, cuando habían intentado ir tras ella, el suelo se había sacudido bajo sus pies.

Les contó que se había tropezado, cayéndose a cuatro patas, y que la grieta había aparecido para separarla de Pavil y Metias .

Y, por último, les contó que había visto a unos seres salir levitando de la grieta antes de darse la vuelta y echar a correr.

Theon , Luka y Axel no la interrumpieron ni una vez y, cuando terminó, los tres la estaban mirando fijamente.

No podía leer sus expresiones. Sus caras eran máscaras de piedra.

Theon apuró lo que le quedaba de whisky antes de girarse y encaminarse hacia su escritorio.

Cogió la tableta, deslizó los dedos por la pantalla y sus ojos ojearon los contenidos a toda velocidad.

—Jamás has mostrado cualidades propias del elemento tierra, Tessa —dijo él y volvió a deslizar los dedos por la pantalla—. Tus resultados son casi unánimemente aire con una leve afinidad por agua. —Alzó los ojos para clavarlos en los suyos, expectante.

—No sé qué quieres que te diga, Theon . —Señaló la tableta—. Está claro que sabes más de mí que yo misma. Ni siquiera sabía cuándo era mi cumpleaños hasta que me lo dijiste.

—¿Diste con una forma de ocultar tus verdaderas habilidades, Tessa ? —preguntó Luka , interrumpiendo la conversación.

—¡No! —chilló y la simple mención de las evaluaciones le aceleró el corazón—. Es imposible.

—Yo no diría imposible —aventuró Theon y se encogió de hombros, dejando de deslizar el dedo por la pantalla.

—Yo sí —replicó Tessa , furiosa—. Por muy preparado que te creas para esas pruebas, nunca lo estás. Siempre son diferentes.

—¿Así que intentaste prepararte para ellas? ¿Por qué? Si solo son para estimar tu elemento, ¿qué tendrías que hacer para prepararte?

—¿Acaso sabes lo que nos hacen durante las pruebas? —preguntó y sus manos apretaron más fuerte la botella de agua. Había vuelto a ponerse a llover. Unas gotas enormes caían contra los cristales a su alrededor.

—Sí —respondió Theon en tono seco.

—¿De verdad? —preguntó otra vez sin molestarse en contener su enfado a esas alturas—.

Porque si lo supieras, sabrías por qué intentábamos prepararnos para ellas.

Sabrías que esas pruebas están diseñadas para llevarte al límite y ver qué magia inherente hay en tu interior.

Sabrías que he soportado dolor físico hasta el punto de perder la consciencia y que me han curado lo suficiente para poder continuar.

Sabrías que me han obligado a ver cómo torturaban a mis seres queridos delante de mí y que me han torturado delante de ellos.

Sabrías que, en una ocasión, me hicieron creer que tenía padres y hermanos, que tenía una puta familia que me quería por el simple hecho de existir.

Pero que, cada vez que no era capaz de invocar un elemento cuando me lo ordenaban, mataban a un miembro de mi familia imaginaria hasta no quedar ninguno y que, luego, me regañaban por fallarle a mi propia sangre hasta que quería suicidarme.

Sabrías que mezclan duelo y dolor y furia, uno detrás de otro.

Son capaces de cualquier cosa con tal de despertar tu magia y ¿para qué?

Para que los legados puedan hacerse una idea de qué elemento tendremos cuando nos despierten los poderes.

Para que puedan averiguar cómo aprovecharse de nosotros al máximo.

Cuando Tessa al fin dejó de hablar, la habitación se sumió en un silencio denso hasta que, tras un relámpago, hubo un trueno que sacudió las ven tana s. El ruido repentino hizo que se encogiera y se girara para seguir mirando por la ven tana .

—En esas pruebas no te concentras en intentar controlar un elemento —dijo en voz baja mientras observaba la lluvia caer en la oscuridad—.

Estás demasiado ocupado intentando separar la realidad de la ficción.

Estás demasiado ocupado intentando no romperte en tantos pedazos que no puedas reconstruirte.

Pero es imposible. Siempre te rompes. Nos ayudamos entre nosotros a pegar los trozos, pero nunca es suficiente.

Tus pedazos no terminan de encajar como solían hacerlo.

Hasta que, con el tiempo, no recuerdas cómo era no sentirte lleno de grietas y cicatrices.

Hasta que, con el tiempo, no eres más que una sombra de lo que solías ser, pero sabes que no hay vuelta atrás, así que te limitas a seguir adelante, incluso si la idea de morir cada vez suena mejor.