Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 20
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Capítulo 20

Tessa

Tessa salió del comedor detrás de Theon ; Luka y Axel pasaron junto a ella sin dignarse a hablarle o mirarla. En serio, ¿por qué le estaban haciendo el vacío los tres? Luka era un gruñón, así que tampoco le sorprendía mucho, pero ¿ Axel ?

—Por un momento creí que ibas a perder los papeles ahí dentro —dijo Axel cuando llegaron a la escalera.

—Poco me ha faltado, pero no nos habría servido de nada.

No todavía, al menos —contestó Theon . Tenía todo el cuerpo rígido.

Podía verle los músculos contraídos y tensos bajo la chaqueta de traje mientras lo seguía.

Volvía a ser frío con ella, y no sabía si debería hablar o no. Odiaba sentirse tan inquieta, joder.

—Creo que lo ha pillado —apuntó Luka con voz sombría.

Axel soltó una carcajada.

—¿Tú crees? La cara que se le ha quedado cuando Theon ha sentado a Tessa en el regazo no tiene precio. Sabe que dentro de poco Theon será tan poderoso como él, si no más. Por eso le preocupa tanto su elemento. Lo sabes tú. Lo sé yo. Lo saben las putas damas del destino.

Axel andaba con paso alegre, como si le hubieran dado la mejor noticia del mundo. Pero ¿era ese el motivo por el que Theon la había sentado en el regazo? ¿Para lanzarle una indirecta a su padre y dejarle claro que sería más poderoso en cuanto pudiera beber de ella?

—¿Qué haces, Tessa ?

Alzó la vista y se encontró a los tres delante de la puerta del apartamento.

Theon la estaba mirando con los ojos entrecerrados.

Había dejado de andar cuando habían girado por el pasillo.

Para él nunca sería más que un peón en una partida entre legados.

Una posesión que usar como su amo viera conveniente.

Los documentos que Theon le había enseñado días atrás se le vinieron a la cabeza y, de repente, se vio abrumada por lo mucho que echaba de menos a Dex y Lange y sus amigos.

Gente que la quería por cómo era, no por lo que podía darle.

— Tessalyn —estalló Theon otra vez.

Ella respiró hondo, exhaló y se obligó a mover los pies. Se hicieron a un lado para dejarla pasar primero sin decir nada.

—¿Nos echamos unas cartas? —preguntó Axel , quitándose de inmediato la chaqueta de traje y aflojándose el nudo de la corbata.

—No puedo. Tengo que echarles un vistazo a los putos expedientes y averiguar quién es la mujer con la que voy a comer en un par de días —gruñó Theon y fue directo a la cocina para servirse otra copa de whisky.

—¿Una partidita de billar o dardos, entonces? —propuso Axel y cogió una mochila que había junto a la puerta antes de dirigirse al baño.

—Cualquiera me sirve —respondió Theon —. Tessa , ven a cambiarte.

Ella lo siguió por el dormitorio hasta el vestidor.

Theon sacó unas mallas y una camiseta térmica antes de girarse para mirarla de frente.

Le hizo un gesto con el dedo, indicándole que se acercara.

Tessa apretó los labios y, con los brazos en jarras, le lanzó una mirada asesina. Cuando no se movió, dijo en tono grave:

—Ven aquí.

—Puedo cambiarme yo solita —replicó.

—Ven aquí, Tessalyn —volvió a gruñir y su actitud desafiante le oscureció la mirada.

Ella puso los ojos en blanco y se dirigió a él.

En cuanto estuvo lo bastante cerca, Theon la levantó por los aires y la sentó en la cómoda.

El movimiento inesperado le arrancó un grito ahogado.

Dejó las manos en sus caderas antes de deslizárselas por el exterior de los muslos y las pantorrillas hasta llegar a los pies.

Le desabrochó los tacones y se los quitó.

Cuando estuvo descalza, apoyó las manos a ambos lados de su cuerpo, acorralándola con su complexión musculosa.

—Necesito que aceptes el vínculo fuente, Tessa —le pidió con voz grave y apasionada.

—Me trae sin cuidado lo que necesites, Theon —respondió y se preparó mentalmente para enfrentarse a su ira por esas palabras.

Pero, para su sorpresa, no le contestó al instante. Se inclinó hacia delante y pegó la nariz a la curva de su cuello antes de inhalar hondo.

—Quiero ir tras Pavil y Metias , arrancarles la piel y obligarles a comerse hasta el último trozo —murmuró contra su piel—.

Luego, quiero partirles los huesos en varias partes antes de subirlos a una montaña y dejarlos allí para que las bestias de los bosques se alimenten de ellos pedazo a pedazo.

— Tessa inhaló con brusquedad al oír la violenta descripción—.

Nadie toca lo que es mío —gruñó y sus labios le rozaron la garganta en el proceso—.

Te dije que cuidaría de ti, Tessa , y sé lo que necesitas. Necesitas aceptar este vínculo.

—No tienes ni idea de lo que necesito —suspiró mientras el corazón le latía desbocado por su cercanía.

—Ah, ¿no? —preguntó él y se apartó antes de acunarle la mejilla con la mano—. Ilumíname entonces, pequeña tormenta. ¿Qué necesitas?

—Necesito irme a casa. —Fue lo primero que se le ocurrió y no se lo pensó dos veces antes de soltarlo.

—Estás en casa —respondió él, y su voz había vuelto a adquirir ese deje amenazante.

—Esta no es mi casa. Mi casa está donde estén Dex y Oralia y…

—Te lo puedo decir más alto, pero no más claro, Tessa . Tarde o temprano os iban a acabar separando —la interrumpió Theon y apartó la mano de su cara—. ¿Sabes qué significan esos documentos de asunción de dominio absoluto que firmé?

—Sé lo que tú crees que significan…

—Posesión y retención absolutas. Ya no son tuyos, y tú ya no eres de ellos. De él seguro que no.

—¿Y eso qué coño significa? —preguntó Tessa .

Theon soltó una risa amarga.

—Te vi envuelta en los brazos de ese fae en la ceremonia de apertura de la Selección. Me imagino que se trata del tal Dex del que tanto hablas. Si esperas que me disculpe por no darte la oportunidad de despedirte de tu amante, espera sentada. Eres mía, Tessa .

—No es mi amante, arrogante de mierda —estalló Tessa y las cejas de Theon se alzaron al oír sus palabras.

—Repite eso.

Su voz fue apenas un susurro mientras la miraba fijamente y a Tessa ya le importaba todo una mierda.

Ese día había sido una auténtica tortura.

La habían perseguido por los jardines, había escapado de las garras de Pavil y Metias a duras penas, había lidiado con los cambios de humor de Theon esa noche y la había usado como estrategia de poder contra su padre.

—¿Qué parte? —ronroneó y levantó el rostro hasta casi tocar el suyo—. ¿La de que Dex no es mi amante o la de que eres un arrogante de mierda? Porque ambas son ciertas y las repetiré las dos encantada.

La mano de Theon salió disparada y la agarró de la garganta para obligarla a tumbarse. Ella le rodeó la muñeca con las manos e intentó zafarse de su agarre, pero fue en vano. Jamás le superaría en fuerza.

— Theon —soltó entre jadeos mientras se removía para alejarse de él, pero la tenía inmovilizada.

La observó forcejear con una sonrisita mientras su magia oscura se le enrollaba en los antebrazos como serpientes.

—Dime algo, Tessalyn . ¿Tu preciado Dex te ha tocado alguna vez?

—No estaba apretando lo bastante como para cortarle la respiración, pero le había dejado claro que no se movería hasta que él se lo permitiera.

Recorrió lentamente su cuerpo con los ojos y alzó la otra mano, deslizándole los dedos por la piel que la abertura del vestido dejaba al descubierto.

—No —contestó con voz ronca y negó con la cabeza para dar énfasis a sus palabras—. No en ese sentido. Jamás fue mi amante.

—Entonces, ¿quién? —preguntó y ladeó la cabeza mientras su mirada seguía el movimiento de sus dedos subiéndole por la pierna. No paraban de aparecer sombras a su alrededor; sus zarcillos se extendían hacia ella, e intentó apartarse de su poder—. ¿Otro de los fae que estaba contigo esa noche?

Tessa negó con la cabeza, pero, cuando no habló, Theon le apretó los dedos en torno a la garganta, impidiendo el paso del aire.

—No —contestó en un grito ahogado y, de inmediato, él aflojó la mano—. Nunca me ha tocado un fae.

Los ojos de Theon se clavaron en los suyos.

—¿Eres virgen? —Cuando volvió a negar con la cabeza, entrecerró los ojos—. ¿Te ha tocado un legado? ¿Quién?

—No —dijo con voz ronca. Sus dedos habían vuelto a apretar más fuerte y ni siquiera estaba segura de que fuera consciente de estar haciéndolo. Le clavó las uñas en la piel e intentó respirar—. Solo me han tocado mortales —consiguió soltar a duras penas.

Theon no pudo ocultar la sorpresa que le produjo la admisión y sus dedos se aflojaron en torno a su garganta.

—¿Por qué coño dejarías que te tocara un mortal?

—Porque no sabía dónde iba a acabar después de la Selección y no quería tener una relación íntima con alguien cuando lo más probable era que me separaran de él. Así que nos escapábamos del poblado a diario y me tiraba a mortales —estalló en respuesta—. Sin ataduras ni sentimientos.

Dejando caer la mano a su costado, Theon se apartó de ella. Tessa se sentó despacio mientras se frotaba la zona de la garganta de la que la había agarrado.

—A diferencia de lo que piensas, Theon , sé de sobra que probablemente me separarían de casi todos mis amigos, por no decir de todos, después de la Selección.

Pero habría tenido tiempo de prepararme mentalmente para ello.

Un año entero. En su lugar, fui apartada de todo lo que conocía por un cabrón que solo me ve como una posesión que usar según le convenga.

El músculo de su mandíbula palpitó mientras la observaba largo y tendido, sin abrir la boca. Entonces, dio un paso adelante y volvió a acorralarla entre sus brazos.

—Me estás obligando a tratarte como una posesión, Tessa .

—¿De dónde te sacas eso? —se opuso.

—Necesitas aceptar este vínculo.

—¡El puto vínculo! ¡Eso es lo único que te importa! —chilló y le dio un buen empujón en el pecho. Aunque no lo moviera ni un milímetro—. Mientras tú consigas lo que quieres, a los demás que nos den por culo, ¿no?

Theon se apartó bruscamente de ella.

—Cámbiate —estalló y cogió un par de pantalones holgados y su copa antes de meterse en el baño.