Capítulo 19 #2
Tessa miró a Theon por el rabillo del ojo otra vez y él le indicó que respondiera con un asentimiento. Se aclaró la garganta con disimulo antes de decir:
—En el de Celeste, mi señor.
—¿Y las sacerdotisas te hicieron las evaluaciones elementales allí?
—En el centro sanitario de al lado, sí, mi señor.
—¿Cuántas veces? ¿Cuántas evaluaciones te hicieron?
Tragó saliva; el corazón le latía tan rápido que estaba segura de que todos los presentes podían oírlo.
—Se nos hacen pruebas una vez al año desde que cumplimos diez años hasta que tenemos dieciocho.
Después, se nos hacen cada trimestre hasta la Selección —respondió y apenas fue capaz de contener el escalofrío que quería bajarle por la espalda.
Las pruebas no es que fueran precisamente agradables.
Tirarse más de cinco años a base de pruebas trimestrales había sido un auténtico suplicio.
—¿Y sacaste la máxima puntuación en el elemento aire y viento en todas ellas? —prosiguió Valter mientras sus ojos pardos la estudiaban con atención.
—Según tengo entendido, sí. Nunca he visto los informes.
—Ya has visto sus resultados, padre —intervino Theon —. ¿Por qué interrogas a mi fuente sobre su elemento? Lo descubriremos dentro de unas semanas.
—Porque hoy ha llegado a mis oídos información muy interesante que sugiere que no pertenecerá al elemento aire, e intento averiguar cómo ha podido cometerse un error tan grave como ese en sus evaluaciones —respondió Valter , tenso.
Tessa le echó un vistazo a Theon y vio que tenía la mirada clavada en su padre. Miró a Axel y Luka , al otro lado de la mesa, pero su atención también estaba puesta en el lord de Arius .
—¿Y qué información es esa? —preguntó Theon .
—Tengo entendido que creó una grieta en mis jardines con sus propias manos, lo cual sugeriría que pertenece al elemento tierra —respondió Valter .
—Eso es imposible —resopló Theon —. Sus poderes todavía no se han manifestado. No puede hacer ningún tipo de magia.
—¿Sabes cómo se hacen las evaluaciones, Theon ? —preguntó Valter con tono condescendiente, y una sonrisa cruel le curvó la comisura de la boca.
Theon rechinó los dientes y el músculo de siempre se le contrajo en la mandíbula.
—Sí.
—Entonces, se podría suponer que los acontecimientos de hoy habrían suscitado semejante demostración de poder —concluyó Valter y se llevó un pedazo de carne a la boca con una sonrisita engreída.
Despacio, Theon soltó la copa. Se oyó un golpe sordo cuando esta aterrizó con fuerza en la mesa.
—Dime, padre. ¿Qué hacían Pavil y Metias persiguiendo a mi fuente por los jardines?
Valter resopló, quitándole importancia.
—Solo quieren conocerla, como tu madre y yo, Theon . Al fin y al cabo, todos vamos a trabajar juntos.
—¿Y crees que presentarse en mis aposentos sin permiso para conocerla sin estar yo presente era la manera adecuada de conocerla mejor?
La voz de Theon sonaba grave y rezumaba veneno, y Tessa se encogió en la silla cuando unas sombras oscuras lo rodearon. En un abrir y cerrar de ojos, Eviana estaba al lado de Valter con una mueca amenazante en los labios, interponiéndose entre el lord de Arius y su hijo.
—No hace falta, Eviana —ronroneó Valter y le recorrió la espalda con la mano. Cuando esta se detuvo en su cadera, sentó a la fae en el regazo de un tirón. Su mirada volvió a dirigirse a Theon —. Contrólate o tendré que recordarte por qué es importante saber controlarse —le ordenó con brusquedad.
Tessa observó a Theon respirar hondo varias veces y esa oscuridad se desvaneció lentamente. Sus dedos se flexionaron sobre la mesa, haciendo que la luz se reflejara en sus anillos. Cuando Valter se dio por satisfecho, dijo:
—Como estaba diciendo, los informes que he recibido hoy de Pavil y Metias sugieren tres posibilidades: que no le hicieran bien las evaluaciones en el poblado, que los informes de su expediente sean falsos o que tu fuente haya dado con la forma de ocultar sus verdaderas habilidades.
La mirada de Valter volvió a clavarse en ella al decir las últimas palabras y Tessa no podía respirar. No le llegaba el aire a los pulmones y el pecho no se le expandía para recibirlo.
Las evaluaciones eran pura tortura. Los ponían en situaciones que provocaban respuestas naturales de supervivencia y buscaban despertar su magia latente.
Cuando eran más jóvenes, eran moderadas, pero, durante los últimos cinco años, habían sido insoportables; incluían desde dolor físico hasta crisis nerviosas.
Le habría sido imposible ocultar sus habilidades.
Ni siquiera recordaba haber hecho magia como tal.
Además, no eran exactas al cien por cien.
Solo se trataba de una serie de conjeturas.
—¿Lo sabías? —preguntó Valter tan alto que Tessa dio un salto en la silla.
—No sé qué me está preguntando, mi señor —respondió en voz baja mientras se retorcía la tela del vestido entre los dedos.
—¿Ocultaste de alguna forma tus habilidades durante las evaluaciones para pasar desapercibida ante los demás herederos?
—No, mi señor. Es imposible. —La voz se le puso más aguda y el miedo le tiñó el tono. Puede que hubiera ocultado otras cosas, pero no habría podido ocultar ningún tipo de magia elemental durante una evaluación ni aunque hubiera querido.
—Entonces, explícame qué pasó en los jardines, querida —siseó.
—No sé qué pasó en los jardines —insistió, incapaz de evitar que le temblara la voz—. No sé de dónde salió la grieta ni qué eran las cosas que salieron a rastras de ella. Lo juro.
—Tranquilízate, Tessa —ordenó Theon a su lado y su mano le dio otro apretón en la rodilla para enfatizar sus palabras.
Desvió la vista hacia él.
—Lo juro, The… Te lo juro. No sé qué pasó en los jardines.
Theon le devolvió la mirada con la expresión dura y tensa.
—Hablaremos de esto más tarde —respondió finalmente, tajante.
Volvió a prestarle atención a Valter y a ella se le partió el corazón. No la creía.
—Toda esta conversación resulta irrelevante. En menos de dos semanas, pasará la ceremonia de Emersión junto a los demás fae con edad para ello y descubriremos cuál es su elemento —zanjó Theon .
—He solicitado que la reevalúe una sacerdotisa en Rocamor dentro de dos días —respondió Valter .
—Esa decisión no te corresponde tomarla a ti —escupió Theon —. Es mi fuente, no la tuya.
—No pienso permitir que la ceremonia de Emersión me pille desprevenido, Theon —ladró Valter —. Deberías ser tú quien lo exigiera, no yo. Tu fuente te ha ocultado cosas.
—Cómo lidio o dejo de lidiar con mi fuente no es asunto tuyo —contraatacó Theon .
—Te equivocas, chaval —gruñó Valter y estampó el puño contra la mesa con tanta fuerza que los cubiertos repiquetearon—. Representará a este reino tanto como tu hermano y tú. No podemos parecer débiles. Nunca. Y mucho menos ahora mismo.
—¿Qué cambiaría el que perteneciera al elemento tierra en lugar de aire? —intervino Axel con tono aburrido.
—La evaluación más exhaustiva que le hará la sacerdotisa no solo dictaminará su elemento más probable, sino también su nivel de poder.
Algo que no se suele hacer durante las evaluaciones genéricas a menos que se solicite —respondió Valter —.
Seguro que los demás herederos las sometieron a estas pruebas avanzadas antes de escoger a sus fuentes. Estaremos en igualdad de condiciones.
—Dale la otra buena noticia —intervino de repente Cressida mientras le posaba una mano en el brazo a su marido.
—Una posible consorte ha venido de visita a Rocamor y estará en la Acrópolis todo el año para el proceso de Selección. Te he organizado una comida con ella después de la evaluación —respondió Valter y empujó su plato hacia atrás para que un sirviente fae se lo llevara.
—Me cago en todo —escupió Theon echándose hacia atrás en el asiento y dándole un buen trago a la copa de whisky—. ¿De verdad es eso necesario ahora mismo? Tenemos cosas mucho más importantes de las que ocuparnos.
—No he dicho que sea definitivo —prosiguió Valter , y su puño se apretó en torno a la copa—. He dicho que vas a comer con ella.
—Puedo comer con ella otro día.
—Comerás con ella dentro de dos días en Rocamor. Lo ideal sería tener una consorte concertada antes de que termine el año de Selección —respondió Valter mientras se retiraban los demás platos de la mesa.
Tessa no se lo había terminado. Las conversaciones a su alrededor la tenían demasiado desconcertada.
—Sí, me encantaría tener algo de tiempo para conocer a mi futura nuera antes de una ceremonia de unión, Theon —concordó Cressida y se llevó el vino a los labios.
Era rojo. Rojo oscuro. Rojo sangre. Nunca había bebido de una copa de vino transparente.
Siempre había sido un cáliz plateado o dorado.
Pero esa era de cristal y Tessa jamás había visto un vino de ese color.
—Por comer con ella no va a pasarte nada —intervino de repente Luka , hablando por primera vez en bastante tiempo.