Capítulo 16 #2
—No puedo arreglarlo —sollozó contra él—. Va a encerrarme a oscuras.
—No voy a… —empezó a decir Theon , pero Luka le interrumpió.
—No te preocupes por eso ahora mismo. Embelésala. Haz que te diga si alguno de los dos le ha puesto la mano encima.
Las palabras le cayeron como un jarro de agua fría.
Se había visto tan abrumado por el pánico que ni siquiera se le había pasado por la cabeza.
Esos dos cabronazos eran descendientes de Gracil , diosa menor de las emociones y la empatía.
Algunos de sus descendientes podían intensificar sentimientos.
Metias y Pavil , en concreto, podían intensificar el miedo y el terror.
Su mera presencia podía incrementar los sentimientos de pánico y desesperación si no tenías los escudos mentales necesarios para evitarlo, pero que te tocaran era como establecer un vínculo directo entre sus dones y tu alma.
—Mierda —maldijo Theon y extendió el brazo para agarrarla de la barbilla. Cuando sus ojos se cruzaron con los suyos, podría jurar que había un tenue anillo violeta alrededor de sus pupilas, pero no tenía tiempo de pararse a estudiarlo—. Tessalyn , respóndeme . ¿Te tocó alguno de ellos?
—Ambos —contestó Tessa . El embelesamiento le sonsacó la respuesta—. Uno me agarró del tobillo y me arrastró por el suelo. El otro me deslizó un dedo por la cara.
—¡Mierda! —repitió Theon y se pasó la mano por el pelo. Habrían dado con algunos de sus mayores miedos y los habrían intensificado hasta volverlos paralizadores. Que se las hubiera apañado para escapar de ellos después de que la hubieran tocado era un auténtico milagro.
—Sé que no es algo que quieras oír ahora mismo, pero estás conectado a sus mayores miedos, Theon —indicó Luka .
—Es mi fuente —gruñó Theon —. No puede… No me tiene… miedo .
Era imposible. Estaban unidos de manera irrevocable. A esas alturas, sus almas y destinos estaban entrelazados. No podía tenerle miedo . ¿Verdad?
—No he dicho que seas su mayor miedo. He dicho que estás conectado a sus mayores miedos —objetó Luka —.
Deja que la lleve yo y así le damos algo de espacio.
Tenemos que dejar que se le pase un poco el efecto de su magia y, entonces, con suerte, estará en mejores condiciones para contarnos lo que ha pasado.
Theon odiaba la idea. Aunque el vínculo la apartara, él la quería cerca.
Quería asegurarse de que estuviera bien.
Curar lo que fuera que le pasara en el tobillo y todos esos putos cortes y rasguños.
Pero, en su lugar, soltó un «vale» a regañadientes y empezó a dirigirse hacia la puerta.
Axel la abrió y salió el primero, y Kacela soltó un quejido antes de darle un empujoncito a Theon en la mano con el hocico.
Se detuvo para acariciar a la sabuesa mientras Luka salía de la cuadra con una Tessa que no paraba de gimotear en sus brazos y Axel volvió a echarle el cerrojo a la puerta.
—Hoy has hecho un buen trabajo —la halagó Theon con tono receloso—. Aunque no tengo ni idea de cómo te has escapado de las perreras.
—Ya la llevo de vuelta yo —dijo Axel —. Nos vemos en tus aposentos.
Theon asintió y Luka y él se encaminaron hacia la casa.
Por suerte, consiguieron evitar cruzarse con nadie más.
Luka llevó a Tessa derecho al ven tana l, donde se abrazó las rodillas al pecho y se hizo un ovillo.
Le estaba hablando en voz baja, pero Theon no podía oír lo que decía.
Necesitaba hacer algo, así que fue a la cocina y llenó la tetera de agua.
Estaba metiendo bolsitas de té en cuatro tazas cuando Luka se acercó a él.
—Se le pasará —dijo este y se apoyó contra la encimera con los brazos cruzados—. Ya se está tranquilizando.
—Porque estoy aquí. Lejos de ella —refunfuñó Theon .
—Porque estás haciendo lo que necesita y dándole espacio —corrigió Luka —. Metias y Pavil han usado sus dones contra ella, Theon . Tenemos suerte de haber llegado a tiempo. Parece que no la tocaron mucho. Poco más y…
Se interrumpió cuando la tetera empezó a soltar un silbido estridente.
—Lo sé —suspiró Theon y la retiró del fuego. Mientras echaba agua caliente en las tazas, añadió—: Mi padre tiene que estar detrás de esto. Por eso hizo que nos quedáramos cuando Metias y Pavil se fueron de la reunión. Para darles tiempo y que pudieran llegar primero a ella. ¿Qué quiere de Tessa ?
—Lo averiguaremos —le aseguró Luka , y ambos la observaron. Estaba mirando los jardines por la ven tana con la barbilla apoyada en las rodillas.
—Si espera que trabaje con esos cabrones, esto no puede volver a repetirse. Jamás.
—Coincido —dijo Luka —. Podemos pensar en cómo dejárselo claro a tu padre de una forma… discreta hasta que nos ocupemos de ellos.
—Cuando llegue el momento, son míos —respondió, amenazante, y empezó a plantearse todas las formas en que podía hacer de sus muertes una tortura.
—Entendido —respondió Luka .
—Y a mi padre va a importarle una mierda lo que le digamos —gruñó Theon cuando la puerta se abrió y Axel entró. El sonido hizo que Tessa se encogiera.
—No te lo vas a creer —exclamó Axel . Cerró la puerta con cuidado tras percatarse de la reacción de Tessa —. Kacela saltó la puerta de su jaula. No hay otra forma de escaparse de las perreras. Todas las jaulas, incluida la suya, tenían el seguro puesto.
—No pueden saltar tan alto —afirmó Theon y sacó las bolsitas de té de las tazas—. Me aseguré de ello cuando ordené reformar las perreras tras traer a los perros.
—No sé qué decirte, hermano. No se me ocurre otra forma en que haya podido escaparse de su jaula —respondió Axel —. También tenía todas las patas y el morro llenos de esa pintura dorada. Pero parecía más bien…
—¿Más bien qué? —preguntó Luka cuando Axel vaciló.
—Sangre dorada, pero no tiene sentido, ¿no?
Ninguno de los acontecimientos del día tenía sentido. Como todo lo demás en sus vidas, debían considerar todas las posibilidades antes de decidir cómo proceder. Estaba claro que su padre tenía algo que ver con todo eso. Theon solo tenía que averiguar por qué.
Axel cogió una de las tazas.
—¿Quieres que se la lleve?
—Supongo —murmuró Theon y se llevó otra taza a los labios.
Tessa levantó la cabeza cuando Axel se acercó. Este le dijo algo mientras le tendía la taza y ella la aceptó sin ningún tipo de reacción antes de volverse para seguir mirando por la ven tana . Entonces, su hermano desapareció en el dormitorio.
Theon se giró hacia Luka y bebió otro sorbo de té.
—Cuando me deje acercarme a ella, hay que curarle todas las heridas y darle un baño.
—¿Cómo crees que lo consiguió? —reflexionó Luka , ignorando todo lo que Theon acababa de decir—. ¿Cómo crees que se las apañó para correr después de que Metias y Pavil la tocaran?
—Puede que no usaran sus dones al máximo.
Al fin y al cabo, es la fuente de un heredero —respondió Theon .
Luka se quedó callado, señal de lo poco probable que le parecía la idea, sobre todo si su padre estaba metido en el ajo.
Theon no se molestó en decir nada más. Se enterarían en cuanto ella se calmara.
Un tiempo después, Axel salió del dormitorio. Llevaba el móvil de Tessa y unos auriculares en la mano.
—Se los he comprado para que los use mientras corre —dijo Axel a modo de explicación mientras se los tendía—.
No sé qué tipo de música le gusta, así que le he hecho un montón de listas de reproducción y le he vinculado los auriculares al móvil.
— Theon asintió y los cogió—. ¿Deberíamos hacer algo?
—preguntó y su mirada volvió a posarse en Tessa .
—Tengo que revisarle las heridas —suspiró Theon .
—¿Quieres que lo haga yo? —preguntó Axel .
—No —soltó Theon , tajante. Las cejas de Axel se alzaron—. Quiero decir que yo me encargo. Debería poder curar la mayoría de ellas con el vínculo que nos une. Solo dale un par de minutos más.
Axel asintió.
—¿Vas a confrontar a padre?
—Tarde o temprano —respondió Theon —. Todavía no he decidido qué hacer al respecto. Primero necesito más detalles.
—¿Crees que estará bien para la cena? Padre no le permitirá faltar —prosiguió Axel .
Mierda.
La cena.
—Supongo que tendrá que estarlo —dijo Theon con voz tensa.
Durante los siguientes diez minutos, guardaron silencio con los ojos puestos en la mujer de la ven tana .
El vínculo estaba volviendo poco a poco a desear y anhelar estar en contacto con ella en lugar de querer que la apartara.
Pero él no estaba pensando en eso. Estaba contemplando el hecho de que estaba relacionado con sus mayores miedos.
De una forma u otra, le tenía miedo.
A una parte de él le complacía esa respuesta.
Anhelaba tener el control e infundir miedo era, sin duda, una forma de conseguirlo.
Aunque le costaba mucho creer que le tuviera tanto miedo y puede que la culpa de eso la tuviera él.
Puede que todo eso fuera su culpa, su fracaso.
En su intento por que se sintiera cómoda, la había protegido demasiado de sus verdaderas naturalezas.
Finalmente, se apartó de la encimera y se acercó a ella. Tessa se giró y le sostuvo la mirada con los ojos grises todavía cargados de inquietud.