Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 13 #4
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Capítulo 13 #4

Tessa se tensó de forma imperceptible a su lado y Theon estiró el brazo para ponerle una mano en la rodilla bajo la mesa.

Alzó la vista hacia él un segundo antes de volver a bajarla hacia el postre.

El resto de la cena charlaron de cosas sin importancia; su madre estaba encantada con imaginarse cómo sería la vida con un nieto correteando por esa enorme casa.

En cuanto les retiraron el postre, Theon se puso de pie.

Luka y Axel lo imitaron y les desearon buenas noches a sus padres.

Él le indicó con la cabeza a Tessa que lo siguiera y, en cuanto doblaron la esquina, lejos de miradas indiscretas, echó el brazo hacia atrás, se la acercó al costado y le plantó un beso suave en la coronilla.

—Has estado perfecta esta noche, preciosa —le susurró contra el pelo. Ella no dijo nada, pero Theon vislumbró en las esquinas de sus ojos pequeños regueros de plata—. ¿ Tessa ?

—Ven conmigo, pequeña —dijo Luka , alcanzándolos y tendiéndole el brazo. Ella alzó la vista hacia Theon , claramente pidiéndole permiso. Aunque no quería, asintió y la soltó para que entrelazara su brazo con el de Luka , dejando que la guiara pasillo abajo.

—¿Cómo van esas nuevas expectativas? —preguntó Axel con un tono cargado de sarcasmo mientras se colocaba junto a él.

Theon le lanzó una mirada inexpresiva.

—No es para siempre. Solo hasta que acepte el vínculo —insistió mientras observaba a Luka y Tessa desaparecer tras una esquina.

—¿Y si no acepta el vínculo fuente?

—Lo hará.

—¿Cuándo? ¿Una vez la hayas convertido en…?

— Axel —le interrumpió Theon , arremetiendo contra su hermano—. Lo estoy haciendo lo mejor que puedo con una situación que ninguno de nosotros había previsto, algo que ni tú ni Luka parecéis entender.

Axel se metió las manos en los bolsillos y un músculo se le tensó en la mandíbula, idéntico al de Theon .

—Cuando todo esto acabe, no será la misma.

—Claro que sí. Solo necesito que se comporte así delante de los demás. Solo tiene que fingir. Cuando estemos a solas, puede ser ella misma —contraatacó Theon —. Esto es temporal.

—No será la misma, Theon —repitió Axel y sacudió la cabeza mientras reanudaban el paso.

—¿Y cómo estás tan seguro? —preguntó, sin molestarse en ocultar su irritación creciente con aquella conversación.

—Porque tú has cambiado. Cuando empezaste a «fingir» para complacer a padre, me dije a mí mismo que solo sería temporal. Me dije que pronto volverías a la normalidad, pero no lo hiciste, Theon . No eres el mismo.

—Ninguno de los dos podemos seguir siendo los mismos después de…

—Lo sé —lo interrumpió Axel y le impidió abrir la puerta ante la que se habían detenido—. Sé por qué somos como somos, pero eso no significa que tengamos que crear a más como nosotros.

Empujó la puerta hasta que se abrió y Theon entró detrás de él en el apartamento.

Tessa se encontraba de pie cerca del ven tana l, observando los jardines de noche.

Se había puesto a llover otra vez; parecía que no iban a librarse de ese extraño patrón climático.

No solía lloverles mucho en las montañas a finales de verano, pero al menos aquella era más una llovizna constante que una tormenta.

—¿Jugamos a las cartas o algo esta noche? —preguntó Axel estirando los brazos por encima de la cabeza antes de sacarse la camisa de los pantalones. Se quitó la chaqueta, la tiró en el sofá y se aflojó la corbata.

—¿Por qué no? Deja que me cambie primero —respondió Theon . Se dirigió al dormitorio y le indicó a Tessa que lo siguiera cuando esta le echó un vistazo.

Nada más entrar en el vestidor, se giró y la acorraló entre sus brazos contra la pared.

—¿Qué haces? —exclamó ella con un grito ahogado.

—¿Puedo besarte?

Los ojos se le oscurecieron levemente y la expresión se le endureció.

—No tengo elección.

—La tienes —respondió y llevó la mano a su moño para quitarle las horquillas—. Te dije que no te forzaría a nada, pero hoy ha sido un día intenso. Sé que ha sido duro para ti.

—¿Y cómo va a cambiar eso el hecho de que me beses?

—Apaciguará al vínculo. Aliviará algo de tensión —contestó y le quitó la última horquilla.

—Preferiría cambiarme e irme a la cama.

Theon ladeó la cabeza y se enrolló un rizo en el dedo.

— Axel y Luka quieren jugar a las cartas.

—Yo no.

—No puedes quedarte sola en el dormitorio, preciosa. —Le posó la otra mano en la cadera y se la acercó de un tirón. Tessa inhaló bruscamente.

Durante un largo momento, le sostuvo la mirada y él contuvo el aliento, a la espera de su respuesta.

—Me gustaría cambiarme —repitió finalmente, rompiendo el contacto visual.

—Está bien.

Theon retrocedió y ella se abrazó a sí misma al instante.

Sacó un par de mallas y una camiseta de tirantes y añadió una de sus térmicas al montón.

—Por si te entra frío —le dijo cuando le dirigió una mirada llena de confusión.

Ella asintió, se acercó para coger la ropa y se retiró al baño. Theon se cambió en el vestidor, dándole tiempo más que suficiente para que ella lo hiciera en la otra habitación. Cuando salió del dormitorio, estaba sentada frente a la chimenea.

—No tienes por qué jugar a las cartas, pero no puedo dejarte aquí sola —dijo y le tendió la mano.

—Entendido —respondió y se la dio, dejando que la levantara.

Le colocó un mechón de pelo detrás de la oreja mientras la miraba a los ojos.

— Tessa —suspiró—. Acepta el vínculo y esto se acabará.

—¿Crees que no lo intento? —le preguntó y se le quebró la voz de manera casi imperceptible, pero él lo oyó—. ¿Crees que no me doy cuenta de lo simples que podrían ser las cosas? ¿Crees que disfruto de la agonía que supone no someterme por completo a esto?

—¿Qué te lo impide? ¿Qué tengo que hacer? Dímelo, Tessa . Dímelo y lo haré —le aseguró y le sujetó el rostro con las manos.

Ella le sostuvo la mirada y, por un segundo, la fachada desapareció.

Vio demasiadas emociones arremolinándose en sus ojos, pero también había algo más.

Un destello de algo. Antes de que pudiera estudiarlo con detenimiento, parpadeó y regresó su nuevo comportamiento dócil.

El único sonido que se escuchaba mientras se miraban a los ojos era el suave golpeteo de la lluvia en el exterior.

—Ya has hecho suficiente —declaró ella finalmente—. Por favor, solo déjame solucionarlo por mi cuenta.

Se zafó de él y salió a la estancia principal. Cuando Theon la imitó, ella ya estaba acurrucada en el ven tana l, mirando las gotas de lluvia deslizarse por el cristal. Luka le estaba llevando una manta mientras Axel mezclaba las cartas en la mesa.

Ni siquiera llevaban dos manos cuando se le acompasó la respiración. Theon le echó un vistazo y se la encontró dormida, con la cabeza apoyada contra el cristal.

—Estaba agotada —comentó Luka mientras repartía la siguiente mano.

—Ha tenido un día largo —confirmó Theon —. Muchos cambios.

—Te dije de camino aquí que esto podría con ella.

—No podrá —soltó Theon —. Pero ojalá supiera qué le impide aceptar esto.

—Su forma de ser, Theon —dijo Luka —. Cuanto antes aceptes eso tú , más fáciles serán las cosas.

—No sé cuántas veces vamos a tener esta conversación, Luka —gruñó Theon —. No hay vuelta atrás. Lo único que puede romper el vínculo es la muerte.

—¿Y si la hubiera? —intervino de repente Axel —. Si pudieras volver atrás y cambiar las cosas, ¿lo harías? ¿Escogerías a otra fuente?

Theon miró a la fae dormida en la ven tana .

Solo la conocía desde hacía unos días, pero la simple idea de que no estuviera allí despertaba en él una ira irracional.

Puede que fuera el vínculo fuente. Lo cierto era que no importaba.

Se había sentido atraído por ella desde el momento en que se había convertido en una de sus opciones.

¿Por qué si no se había negado a descartarla pese a las muy buenas razones de Luka y Axel ?

Lo llamaría destino, pero a las damas del destino les importaba su mundo lo mismo que a los dioses.

—No —respondió finalmente y cogió sus cartas—. No. No escogería a otra. Porque tiene razón, soy un cabrón y, ahora que la tengo, no pienso dejarla ir.