Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 13 #3
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Capítulo 13 #3

Entre la conversación de esa mañana con su padre y el enfrentamiento que acababa de tener con Luka , la quería justo a su lado.

Su presencia lo tranquilizaba y su tacto aliviaba la tensión constante en su pecho.

Podría decir que la tensión venía del vínculo fuente, pero lo cierto era que esa presión llevaba allí desde mucho antes de que acabara vinculado a una fuente.

Estirando el brazo, le agarró la mano y se la acercó de un tirón.

Sabía que eso lo volvía un cabrón. Al tocarla, no buscaba usarla como estrategia de poder ni demostrarle quién estaba al mando.

Lo que buscaba era consuelo porque, por alguna razón, respiraba mejor cuando la tenía cerca.

Ella se deslizó por el asiento en silencio y Luka le dirigió una mirada asesina por el retrovisor.

La abrazó contra su costado y le plantó un suave beso en la coronilla.

Puede que lo que le estaba haciendo lo convirtiera en un cabrón, pero, durante el trayecto a Pinos Altos, se permitió olvidarse de ello por completo.

De que era su fuente y él su amo. De los planes de su padre y los suyos propios.

De que era el heredero del Reino de Arius y ella estaba obligada a estar a su lado.

Se permitió olvidarse de que se parecía más a su padre de lo que le gustaría admitir.

Theon se encontraba en su habitación, dándole tragos a la copa de licor que tenía en la mano mientras observaba a la mujer en el balcón. Estaba sentada en uno de los sofás con las rodillas contra el pecho, una manta envolviendo su cuerpo y una taza de té en las manos.

Había sido la viva imagen de la obediencia en Pinos Altos; no se había separado de él en ningún momento.

Había estado perfecta en público, justo como le había dicho.

Cuando le hablaban, sus respuestas eran lo más cortas posible, incluso con Axel y Luka .

Sabía que no les hacía gracia la situación por las miradas asesinas que se habían tirado toda la tarde lanzándole.

Axel había intentado que se fuera con él un par de veces, pero ella había negado con la cabeza o rechazado la propuesta con educación, quedándose junto a Theon .

Se había comportado como Eviana . Como se esperaba que una fuente hiciera.

Era lo que le había pedido. Entonces, ¿por qué estaba odiando cada puto segundo de ello?

Una de las paradas que habían hecho había sido para comprarle a Tessa un portátil y una tableta.

Le harían falta para las diversas sesiones de entrenamiento que tendría en la Acrópolis.

Aunque no necesitaría asistir a todos los entrenamientos, obligatorios para el resto de los fae, tendría que ir a algunos.

Además, le acompañaría a diversas reuniones y eventos.

Necesitaba que tuviera acceso a información diversa.

Le había dicho que escogiera los que quisiera.

Ella apenas les había echado un vistazo a los modelos de exposición antes de decir que se fiaba de su criterio mientras se quedaba allí, quieta, con las manos entrelazadas ante sí.

Había acabado comprándole los de primerísima categoría.

Durante los próximos días les configuraría las mismas restricciones y hechizos que al teléfono antes de dárselos.

Cuando llegaron a casa y estuvieron de vuelta en sus aposentos, le había dicho que podía ponerse ropa más cómoda hasta que fuera hora de prepararse para la cena, pero ella se había negado y solo se había quitado los zapatos.

Le había preguntado si podía prepararse un té y sentarse en el balcón.

Cuando la mención de su ruta de escape hizo que se tensara, a ella se le habían encogido los hombros.

—Entendido —había dicho en voz baja y había llenado la tetera de agua.

Pero cuando su té estuvo listo, él mismo la había llevado al balcón y se había sentado frente a ella.

Al final, se había levantado para ir a por algo de beber y la había dejado a solas con sus pensamientos.

De todas formas, tampoco es que fuera hablarle.

Se había quedado donde pudiera verla todo el rato.

Sabía que no estaba contenta, pero sí que parecía estar…

más tranquila después de haber pasado un rato fuera de sus aposentos.

Ahora, no obstante, tendría que interrumpir sus pensamientos, porque tenía que arreglarse para la cena.

Ya le había escogido un vestido de cóctel negro con falda acampanada y pequeñas aberturas huecas en la cintura.

Estaría tan preciosa con él como con todo lo que se ponía, pero no podía sacarse de la cabeza la imagen de esa mañana, con su camisa puesta.

Se dio cuenta de que la prefería así, con ese aspecto sencillo y relajado: pelo revuelto, recién despierta y sin haberse tomado todavía el café.

Y claro, que llevara su camisa y oliera a él después de dormir toda la noche a su lado tampoco hacía daño.

Theon apuró lo que le quedaba de copa y la hizo a un lado antes de volver al balcón.

Se detuvo al lado de Tessa , alargó el brazo y le pasó los dedos por el pelo y la mandíbula.

El vínculo se estremeció, satisfecho, lo que le provocó una oleada de deseo.

Le había prometido que no la forzaría a nada físicamente —y no lo haría—, pero, joder.

Quiso besarla cuando giró la cabeza para mirarlo, expectante, a la espera de su próxima orden.

Obediente, no se había apartado de su tacto en todo el día y el vínculo fuente no cabía en sí de la alegría. Anhelaba el día en que no se apartara por voluntad propia casi tanto como el sabor de sus labios en ese momento.

Se tragó su deseo y, cuando habló, lo hizo con la voz ronca y agitada:

—Tenemos que prepararnos para la cena.

Tessa asintió una vez y volvió a quedarse quieta. Se dio cuenta de que estaba esperando. Esperando a que bajara la mano para que no tuviera que ser ella quien se apartara.

Con un suspiro, se sentó a su lado en el sofá. Le quitó la taza de las manos y la dejó en la mesa.

— Tessa , ¿podemos hablar?

Sus ojos se clavaron en los de ella y quiso maldecir a los dioses cuando notó que en sus ojos grises no había ningún tipo de tormenta.

—Yo ya no tengo elección —respondió en voz baja.

Theon parpadeó. Era la frase más larga que le había dicho desde esa mañana. Haciendo rápidamente su sorpresa a un lado, dijo:

—No quiero que las cosas sean así. No aquí, en nuestro espacio.

Ella apretó los labios y rompió el contacto visual mientras sus dedos jugueteaban con la manta.

—Quizá mañana podrías decirme cómo debo comportarme en tus aposentos, pero no sé si soy capaz de soportar una expectativa más hoy.

— Tessa …

—Necesito arreglarme —zanjó, y se quitó la manta del regazo para acto seguido colocársela sobre el brazo. Se puso de pie y cogió el libro y la taza, llevándoselo todo al dormitorio.

Theon se recostó en el sofá y se frotó la cara con las manos.

Al día siguiente. Volvería a intentarlo al día siguiente. Esa noche solo tenía que sobrevivir a la cena y rezar por que ella mantuviera la compostura delante de su padre. No estaba seguro de poder pararle los pies una segunda vez.

Una hora después estaban bajando al comedor con Axel y Luka .

Tessa se había recogido el pelo en un moño clásico a la altura de la nuca y se había dejado unos cuantos mechones rubios sueltos, enmarcándole el rostro.

Theon tenía la mano en su espalda baja y sus dedos le rozaban la piel desnuda a través de las aberturas huecas del vestido.

Cuando se acercaron a las puertas, ella disminuyó el ritmo y se colocó un paso por detrás de él, como había visto a Eviana hacer cientos de veces. Él se detuvo y se giró para mirarla, pero, antes de que pudiera decir algo, Tessa se le adelantó:

—Sé lo que se espera de mí.

— Tessa …

—Tu padre nos espera —interrumpió con la vista clavada en el suelo.

—Tiene razón —coincidió Luka a su espalda, y Theon apretó la mandíbula.

Dándose la vuelta, le indicó con la cabeza al personal que abriera las puertas del comedor y entró para saludar a sus padres.

La cena fue como todas las cenas familiares.

El aire estaba cargado de tensión y la conversación era un tostón.

Tessa se comió todo lo que le pusieron por delante sin rechistar ni moverse lo más mínimo.

No se removió como unas cuantas noches atrás.

No se quejó entre dientes. Y a él no le pasaron desapercibidos los vistazos rápidos que su padre le lanzó… ni las miradas prolongadas.

Mientras les servían el postre, su padre se echó hacia atrás en la silla.

—He de admitir, Theon , que, para mi sorpresa, tu fuente se está comportando bastante bien esta noche. No esperaba que se rompiera tan rápido. Tu castigo debe haber sido muy eficaz.

—No está rota —respondió Theon con voz tensa, sosteniéndole la mirada a su padre—. Solo ha sido un día largo lleno de cambios.

—Llámalo como quieras. — Valter se encogió de hombros y le dio un sorbo a su bebida—. Parece que me has malinterpretado; no te estoy criticando. Me has impresionado, Theon . No te creía capaz de inculcar semejante sumisión.

Los dedos de Theon se apretaron en torno a su copa y los nudillos se le pusieron blancos.

Axel le estaba lanzando una mirada cómplice por encima de la mesa que parecía gritar: «Te dije que sonabas como él».

Luka le estaba dando sorbos a su propia bebida con los ojos zafiro clavados en Tessa , que estaba totalmente concentrada en su flan.

—Verte dominar por completo a tu fuente disipa algunas de mis inquietudes sobre nuestros planes mientras estés en la Acrópolis —prosiguió su padre.

—Por favor, no hables de la Acrópolis —lo interrumpió su madre mientras el labio inferior le temblaba dramáticamente—. Intento no pensar en que se van dentro de diez días.

—Por amor de Arius , Cressida —gruñó Valter —. Vendrán a casa durante las vacaciones y las fiestas. Ni que se fueran para siempre. Dentro de nada tendrás un nuevo herederito al que mimar.