Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 13 #2
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Capítulo 13 #2

Theon la observó por el rabillo del ojo mientras mantenían conversaciones alrededor de ella.

Tessa se limitó a comer en silencio y a dar respuestas de una palabra, cortas pero educadas, cuando Axel o Luka le hablaban.

Saltaba a la vista que no estaban contentos con su repentino cambio de actitud.

A él le picaba muchísimo la curiosidad no solo por ver cómo se desarrollaba el día, sino también por comprobar cuánto tiempo sería capaz de controlarse.

Lo que más temía era que volviera a perder el poco control que parecía tener durante la cena; tendría que asegurarse de regresar con tiempo de sobra.

Cuando terminaron de desayunar, Luka y Axel fueron a coger un par de cosas de sus habitaciones antes de ir a Pinos Altos.

Theon se había dedicado a recoger los platos y dejarlos en la cocina.

Pen vendría y se encargaría de ellos mientras no estaban.

Entonces, se dirigió a su escritorio y sacó una cajita del cajón.

Volvió a la mesa y quitó su taza de café de en medio.

Tessa seguía sentada. Miraba por el ven tana l al otro lado de la habitación, claramente absorta en sus pensamientos.

Sus manos envolvían levemente la taza y Theon estuvo a punto de hacerle una foto.

Incapaz de resistirse, le acarició el brazo con los dedos, y el roce la sobresaltó.

Presa del pánico, sus ojos se clavaron de golpe en los suyos y soltó:

—Me has asustado. No era mi intención apartarme de ti.

Él frunció el ceño.

—No quería asustarte. Tengo algo para ti.

Los hombros se le relajaron un poco y bajó la vista a la mesa. Cuando vio la caja, alzó las cejas, sorprendida.

—¿Un móvil?

Él asintió y abrió la caja para sacarlo. Era el último modelo. Había mandado a Luka a recogerlo hacía unos días y se había pasado la mañana configurándolo después de la conversación que había tenido con ella.

Cuando se lo tendió, ella lo miró con confusión.

—No lo entiendo.

La afirmación le hizo ladear la cabeza.

—¿Qué no entiendes?

—Por qué me has comprado un móvil.

—En diez días nos vamos a la Acrópolis. Mis responsabilidades están a punto de multiplicarse por diez.

Habrá ocasiones, como cuando estés entrenando para tu elemento, por ejemplo, en las que estaremos separados.

Necesito poder comunicarme contigo, al menos hasta que recibas el resto de las marcas —explicó Theon .

Se lo volvió a tender y ella lo cogió, vacilante.

De inmediato, lo soltó en la mesa, frente a ella—.

Te he comprado una funda y un protector de pantalla —añadió al ver su reticencia a cogerlo.

Ella asintió, haciéndole saber que le había oído.

Theon se frotó la nuca. ¿Por qué era todo tan… incómodo? La mayoría de los fae tenían teléfono una vez se les asignaba un reino.

— Tessa , no sé por qué estás tan…

No se le ocurría ninguna palabra que describiera adecuadamente cómo se estaba comportando porque no tenía ni idea.

Después de casi dos semanas, seguía sin ser capaz de saber qué pensaba.

Seguía sin saber nada de ella salvo que odiaba los calcetines y que podía apañárselas para bajar varias plantas sin usar las escaleras.

No le respondió, solo se quedó mirando el móvil. Lo había encendido cuando lo había sacado de la caja y llevaba cargando toda la mañana. Se aclaró la garganta.

—Sí, vale. La contraseña es tu cumpleaños. Supuse que sería la más fácil de recordar… —Se calló cuando ella lo miró.

—Es una contraseña de cuatro dígitos.

—Sí. Día y mes —respondió, todavía más confundido.

Tessa le echó otro vistazo al teléfono antes de aclararse también la garganta.

—No sé en qué día nací. Solo el mes y el año —afirmó.

Theon se quedó de piedra—. En los poblados no celebramos cumpleaños individuales —prosiguió—.

Todos los cumpleaños de un mismo mes se celebran a la vez el primero de ese mes con una tarta.

Así que sé que mi cumpleaños es en el quinto mes y también el año en que nací, pero no el día exacto.

Tardó un momento en recuperar la compostura antes de decirle:

—Tu cumpleaños es el decimoquinto día del quinto mes, Tessa .

Ella se limitó a asentir antes de volver a centrarse en la ven tana .

Theon estiró el brazo y desbloqueó el teléfono, abriendo la agenda de contactos.

—Ya he guardado mi número, el de Luka y el de Axel en el móvil.

Somos las únicas personas con las que quiero que te pongas en contacto.

Tiene un hechizo que me mandará un mensaje cada vez que lo uses para comunicarte con alguien que no sea yo o si alguien más intenta ponerse en contacto contigo.

Todo el contenido está bloqueado, salvo lo que te he descargado.

— Tessa asintió de nuevo sin siquiera dignarse a mirar el teléfono.

Sin saber qué más hacer, Theon siguió hablando—: Tienes que llevarlo encima cuando no esté contigo y responder cuando te llame o envíe un mensaje.

Ella asintió.

—Necesito confirmación verbal, Tessa .

Más que nada, porque no sabía qué hacer con ella. Otra vez.

—Entiendo las nuevas expectativas que se tienen de mí —dijo en voz baja e hizo el móvil a un lado—. Antes de que nos vayamos, necesito ir al baño.

Lo miró, expectante.

—No necesitas mi permiso para eso, Tessa . Mucho menos en nuestros propios aposentos.

— Tus aposentos —lo corrigió, tan bajo que casi no la oyó.

Él estiró el brazo y la agarró de la barbilla, obligándola a mirarlo.

—No me gusta nada esto, Tessa . No me gusta… —Se calló cuando vio que parecía tener la mirada ausente—. Coge una chaqueta por si te entra frío en el pueblo —dijo finalmente y le soltó la barbilla.

Ella asintió, se puso de pie y desapareció dentro del dormitorio. Se había dejado el teléfono encima de la mesa y él seguía sin saber por qué había reaccionado de esa forma tan rara al regalo. Estaba tan cerca de entenderla como el día en que le sacudió un pedazo de chocolate en la cara.

Todavía estaba dándole vueltas al asunto cuando Axel y Luka regresaron unos minutos más tarde y, justo cuando Theon estaba a punto de ir a ver cómo iba, Tessa volvió del dormitorio.

Se había puesto una rebeca blanca sobre el vestido y también había cogido un bolsito dorado.

Theon cogió el móvil nuevo de la mesa y se lo entregó y ella enseguida se lo guardó en el bolso de mano sin mediar palabra.

—¿Todo el mundo listo? —preguntó Luka , con las llaves de su vehículo habitual en la mano.

—Eso creo —respondió Theon y colocó una mano en la espalda baja de Tessa , haciéndola avanzar.

Axel y Luka no paraban de charlar y bromear sobre los equipos de caosfera y la temporada que empezaría la próxima semana.

Theon nunca había terminado de entender por qué se preocupaban por cosas tan triviales como los deportes, sobre todo la caosfera.

Estaban a punto de llegar al vestíbulo principal cuando la voz de su padre los llamó. Tessa se puso tensa a su lado y la oyó inhalar con brusquedad. Él le pasó la mano de la espalda baja a la cadera y la estrechó contra su costado.

Todos los hombres se giraron para mirar al lord de Arius mientras bajaba el tramo de escaleras que conducía a su estudio con Eviana , que pasó de estar a su lado a un paso por detrás de él.

Se detuvo delante de ellos y todos inclinaron la cabeza a modo de saludo mientras Tessa mantenía la mirada clavada en el suelo de mármol.

—¿Adónde vais los tres tan rápido? —preguntó su padre.

—Tengo que hacer unos recados. Me imagino que habrás visto los nuevos eventos en el programa de la Acrópolis —respondió Theon —. Luka y Axel solo querían darse un paseo.

—¿No vais a ir hasta Rocamor? —preguntó Valter , que tenía el teléfono en la mano y no paraba de toquetear la pantalla, sin molestarse en mirarlos.

—No. Solo a Pinos Altos —respondió Theon —. Volveremos con tiempo de sobra para prepararnos para la cena.

—Asegúrate de ello —dijo Valter y le lanzó tal mirada a Tessa que le dieron ganas de escondérsela tras la espalda. Su padre le hizo un gesto con la cabeza antes de girarse y marcharse, murmurándole algo a Eviana , que había vuelto a colocarse a su lado.

Theon se apresuró a salir por la puerta y bajar los escalones con Tessa antes de abrirle la puerta trasera del vehículo y ayudarla a subirse. Una vez cerrada, se giró para rodear el vehículo y casi se dio de bruces con el pecho de Luka .

—¿Qué has hecho? —exigió saber Luka en un susurro brusco.

—Justo lo que dije que iba a hacer —respondió Theon y lo fulminó con la mirada mientras ponía algo de distancia entre ellos—. Asegurarme de que jamás vuelva a intentar escaparse.

—¿Arrebatándole el poco control que tenía? Tú, mejor que nadie, deberías saber lo rápido que pierde alguien los estribos cuando no tiene control sobre nada.

—No —soltó Theon con los dientes apretados—. En cuanto acepte el vínculo, dejaré de ser tan duro con ella. Necesito que vea lo mal que podrían ir las cosas para que se dé cuenta de la suerte que tiene.

Luka resopló.

—Eso nunca funcionará.

—Entonces, ¿qué me sugieres que haga exactamente?

—¿Nos vamos o qué? —gritó Axel de pie en el estribo para mirarlos por encima del vehículo.

—Ya vamos —le respondió Luka de la misma forma, pero, antes de meterse en el coche, señaló a Theon con un dedo—. Todo esto va a volverse en tu contra, Theon . Ya verás.

Pasó al lado de él y se subió al asiento del conductor. Theon le dio la vuelta al vehículo para montarse en el asiento trasero, detrás de Axel . Tessa tenía el bolso de mano sobre el regazo y la vista al frente. Supuso que no le había dirigido la palabra a Axel .