Capítulo 13
Theon
Axel y Luka llegaron antes de la hora acordada, justo como Theon esperaba, y ambos entraron con los mismos pies de plomo. Se comportaban como si estuvieran en un campo de batalla y puede que así fuera. El tiempo lo diría.
Se había pasado todo el trayecto a lomos de su caballo dándole vueltas a qué hacer con Tessa .
Había intentado convencerla una última vez con la atracción del propio vínculo.
Les había rogado a los dioses con tal de conseguir que aceptara ese destino después de besarla y dormir a su lado.
Había estado tan cerca… Hasta que su padre apareció y lo arruinó todo.
Otra vez.
Así que no le había quedado más remedio.
No le había quedado más remedio que forzarla a doblegarse.
La había mirado con indiferencia mientras daba órdenes a diestro y siniestro.
La había tratado tal y como había visto a otros lores y ladies tratar a sus fuentes.
No como su padre trataba a Eviana . Él jamás trataría a Tessa así.
Aunque, claro, nunca había planeado tratarla como lo estaba haciendo y, aun así, allí estaba.
Pero no había contado con que se resistiera al vínculo fuente.
Esa posibilidad nunca se le había pasado por la cabeza.
—¿Cómo ha ido todo? —preguntó Luka y fue directo a la cocina para servirse un poco de café. Theon había ordenado que les trajeran comida de las cocinas en breve.
—Si lo que preguntas es si perdí el control con ella, la respuesta es no —contestó Theon , cortante, y deslizó su taza y la de Tessa por la encimera para que las rellenara.
—¿Y cómo está? —insistió Luka mientras le servía otra taza a Axel .
Theon tamborileó los dedos sobre la encimera y sus labios formaron una fina línea antes de finalmente responder:
—Espero que hayamos llegado a un acuerdo.
Luka lo observó detenidamente mientras le daba sorbos al café. En sus ojos había una complicidad que Theon amaba y odiaba. Crecer siendo prácticamente inseparables conllevaba, entre otras cosas, que le conociera mejor que la mayoría.
—¿Qué significa eso? —preguntó Axel mientras se acercaba a coger su taza después de abrirle la puerta al personal de cocina para que pudieran poner la mesa.
Theon le echó un vistazo a su reloj. Tessa sabía a qué hora se serviría el desayuno.
No le extrañaría que pusiera a prueba cuán en serio iba, pero esperaba que haberla obligado a sentarse a sus pies unas noches atrás le hubiera enseñado algo.
Añadió todo ese desastre a la lista de cosas que esperaba valieran la pena al final.
Suspirando, contestó:
—Significa que necesito que se doblegue y haré lo que haga falta para conseguirlo.
Axel lo miró parpadeando.
—Suenas como padre cuando hablas así.
Luka silbó en voz baja ante sus palabras y Theon se puso a la defensiva al instante.
—No me parezco en nada a padre. La trato como a una reina en comparación con el trato que recibe Eviana .
—Cómo trata a Eviana no es que sea precisamente el mejor punto de referencia —contraatacó Axel .
Luka se aclaró la garganta, dirigiendo los ojos hacia la puerta del dormitorio, y Theon y Axel se giraron.
A Theon se le cortó la respiración. Había elegido un vestido sin mangas rojo con lunares blancos y escote pronunciado.
El bajo delantero del vestido le terminaba justo debajo de las rodillas mientras que la parte de atrás le llegaba a los talones.
Llevaba puestas unas sandalias blancas de tacón.
Se había rizado el pelo para que le cayera en ondas sueltas alrededor de los hombros y, aunque no le hacía falta maquillarse, sin duda sabía hacerlo.
Unos aros dorados le colgaban de las orejas y una especie de collar largo se le colaba por el escote del vestido.
Varios brazaletes le rodeaban las muñecas.
Axel soltó un silbido de admiración, rompiendo el silencio.
—Pero mírate, muñeca. ¿Te has puesto así de guapa solo para nosotros?
Tessa le dirigió una mirada significativa a Theon antes de desviar la vista hacia Axel y decir con voz tensa:
—Tengo entendido que iré a Pinos Altos después y que mi anterior atuendo no era apropiado para ese tipo de salida.
Theon cogió la taza de café que le había rellenado y atravesó la habitación para ponérsela en la mano. Mientras lo hacía, le tocó con suavidad el codo y se inclinó para besarle la mejilla.
—Estás preciosa, Tessa —murmuró.
Ella se tensó, pero no se apartó. Mentiría si dijera que eso no formaba parte del plan. Tenía la esperanza de que, si dejaba que hubiera más contacto físico entre ellos, por pequeño que fuera, cedería antes al placer del vínculo, dándose cuenta de lo bien que podían estar.
Sus labios ni siquiera se crisparon cuando le sostuvo la mirada. Aquellos ojos grises eran un torbellino de emociones que no sabía descifrar.
—¿Lista para comer? —le preguntó.
—Tengo entendido que esa decisión ya no me corresponde tomarla a mí.
— Tessa —le advirtió en voz baja.
—No me haga preguntas como si tuviera elección, amo —respondió lo bastante bajo para que el resto no pudiera oírlo—. Me ha dejado muy claro que no es así.
Su respuesta le hizo apretar los dientes, pero asintió.
—¿Puedo dirigirme a la mesa o lo consideraría apartarme de usted?
Theon bajó la vista hacia su mano, que aún le acunaba el codo, y se lo soltó, haciéndose a un lado para dejarla pasar.
Cuando llegó a la mesa, se detuvo y lo miró por encima del hombro.
No estaba seguro de por qué hasta que se percató de que estaba esperando a que le diera permiso para sentarse antes de que los legados hubieran tomado asiento.
La acción le provocó una sensación rara en el pecho.
«Es culpa suya», se recordó a sí mismo y asintió para que lo hiciera.
Theon miró de reojo a Luka , que venía de la cocina para unirse al resto con las cejas alzadas, sorprendido por el intercambio.
La atención de Axel estaba puesta en Tessa , y sus labios, apretados en una fina línea.
No sabía por qué les molestaba tanto la situación.
Ellos necesitaban que se sometiera tanto como él.
Theon se sentó en la silla junto a la de Tessa y extendió el brazo para servirle un vaso de zumo de naranja. Axel y Luka pasearon la mirada entre los dos mientras empezaban a llenarse los platos de tortitas, huevos revueltos, fruta fresca y beicon, pasándose las fuentes entre sí.
—Y… ¿para qué vais a Pinos Altos? ¿Puedo ir con vosotros? —preguntó Axel , que nunca dejaba que el silencio se prolongara.
Su hermano le tendió la bandeja de beicon a Tessa . Esta hizo el amago de cogerla, pero Theon se le adelantó. Le sirvió dos tiras en el plato. Ella apretó los labios, pero se mordió la lengua.
—Tengo que comprar unas cuantas cosas antes de irnos a la Acrópolis —respondió Theon mientras le cogía el plato de huevos revueltos también—.
Me acaba de llegar un correo con unos cuantos eventos adicionales para los que necesito prepararme.
También pensé que a Tessa le gustaría salir de casa un rato.
Ya sabes, a otro lado que no sea el bosque.
Tessa se quedó quieta, con el trozo de beicon a medio camino de la boca, pero solo por un instante. Fue la única reacción que tuvo al comentario mientras le daba un bocado.
Eso sí que no se lo esperaba. A pesar de las reglas estrictas que había impuesto esa misma mañana, no había previsto que cediera tan rápido.
Debería estar encantado con su comportamiento y, en cambio…
Nada. Tenía una capacidad impresionante para seguir poniéndole las cosas difíciles incluso respetando sus propias putas normas.
—Entonces, ¿puedo ir? —insistió Axel , tras otro momento de silencio incómodo.
—Por supuesto —respondió Theon a la vez que le servía una tortita a Tessa —. ¿Qué sirope quieres, Tessa ?
Ella lo miró.
—Oh, amo —dijo con una dulzura burlona, batiendo las pestañas—, otra vez haciéndome creer que tengo elección. Seguro que usted sabe lo que más me conviene. —Cogió huevos revueltos con el tenedor y le dedicó una sonrisa serena mientras se los llevaba a la boca.
—¿De qué habéis hablado exactamente? —preguntó Luka , y su tenedor cayó en el plato con un leve repiqueteo. Se echó hacia atrás en la silla mientras los estudiaba a ambos desde el otro lado de la mesa.
Theon apretó los dientes mientras le echaba sirope a la tortita.
—Solo se han establecido ciertas expectativas —respondió, tenso.
—¿Y esas expectativas se han aceptado? —insistió Luka , mirando a Tessa .
—Mmmm —murmuró Tessa y le dio un sorbo al zumo de naranja.
—¿De verdad? —preguntó Luka con un tono que dejaba claro lo poco probable que le parecía—. Porque esto —Hizo un gesto entre Theon y Tessa — no da la impresión de que se haya acordado ni zanjado nada. —Cuando Tessa no respondió y bajó la vista a su plato, Luka volvió a mirarlo a él—. ¿ Theon ?
—¿Qué quieres que te diga, Luka ? —preguntó, exasperado, y se inclinó hacia atrás en la silla también—.
No puede volver a intentar huir. Lo sabes de sobra.
Hemos tenido suerte de que nadie se haya enterado esta vez.
Así que sí, tras los acontecimientos de ayer, se han implementado nuevas normas y expectativas.
Luka paseó la mirada entre los dos unas cuantas veces más antes de coger el tenedor y comerse el desayuno en silencio. Axel empezó a hablar de unos cuantos lugares por los que le gustaría pasarse en Pinos Altos, intentando aligerar el ambiente como siempre.