Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 12 #3
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Capítulo 12 #3

—¿Cuándo nos vamos a la Acrópolis? —preguntó con voz monótona.

—En diez días. A las familias gobernantes se nos permite acceder al distrito de la Acrópolis una semana antes que al resto de los legados —respondió Theon .

Tessa asintió. Volvieron a quedarse en silencio unos instantes hasta que ella dijo:

—Se espera que asista a las cenas familiares contigo.

Una afirmación, no una pregunta.

—Sí. Tú vas donde yo vaya —confirmó Theon —.

Lo que significa que tenemos que terminar nuestra conversación.

—Acortó los pocos metros de distancia que los separaban y se cernió sobre ella.

Seguía con la cabeza recostada en el sillón para poder mirarlo a los ojos.

Él hizo el amago de acunarle la mejilla, pero ella giró la cara, impidiéndoselo.

Theon suspiró—. ¿Ya lo has decidido, entonces?

—¿El qué? Si yo ya no tengo elección —replicó.

—La tenías, pero tienes razón: ya no —respondió Theon y esa frialdad volvió a colmar su voz. Bajó la mano.

—¿Qué significa eso?

—Significa que, hasta que no hayas aceptado el vínculo y lo hayas demostrado con tus actos y obediencia, no tendrás elección —respondió con objetividad—.

No te apartarás de mi vista ni de mi lado durante más de un par de minutos.

Se acabó correr y se acabó intentar huir de este destino.

Significa que, en la Acrópolis, cuando no estés en tus entrenamientos programados, estarás conmigo.

Sin negociar. En público, te comportarás como es debido…

Tessa se había ido quedando más y más boquiabierta conforme hablaba y arremetió contra él:

—Pero ¡si tú ya decides todo eso por mí, Theon ! Decides qué voy a comer y cuándo. Me escoges la ropa. Me…

—Te he dado tiempo, Tessa —la interrumpió Theon , con esa oscuridad atravesándole los iris—.

Te he dado tiempo para aceptarlo, pero se te ha acabado.

Este es tu destino. Esta es tu realidad.

Podría haber sido más fácil. Podría haber sido más agradable.

Todavía puede serlo, pero tienes que aceptar el vínculo fuente.

¿Crees que te lo he quitado todo? ¿Que soy el villano en tu historia? Puedo serlo, no te preocupes.

—¿Por qué? —susurró, incapaz de contener las lágrimas.

—Porque no me queda más remedio, Tessa .

Necesito que sucumbas a esto. Si esto es lo que tengo que hacer para conseguirlo, entonces supongo que lo haré.

Tal vez, ver lo mal que podrían ir las cosas te haga darte cuenta de que lo que te estoy ofreciendo no es tan terrible —respondió Theon —.

Se acabó la desobediencia. Se acabó discutir conmigo, sobre todo en público o delante de otros.

Se acabó apartarte de mí cuando el vínculo exige que estemos cerca —prosiguió.

Y, cuando ella abrió mucho los ojos al oír la última parte, añadió—: No voy a forzarte a nada, Tessa .

Sé que me consideras un monstruo y, en muchos sentidos, lo soy, pero espero haberte demostrado ya que nunca haría eso.

Extendió el brazo y le enjugó las lágrimas de las mejillas con las puntas de los dedos. Ella se obligó a quedarse quieta, resistiendo el impulso de apartarse del contacto.

—Buena chica —murmuró y le acunó la barbilla—. El comportamiento inapropiado tendrá consecuencias.

Las palabras hicieron que se tensara.

—¿Así que ahora me vas a entrenar como a un perro?

Theon chasqueó la lengua en voz baja.

—Tranquila, Tessa . Si mis perros de caza pueden aprender ese tipo de cosas, seguro que tú las pillarás mucho más rápido, ¿no?

—¿Y cómo sabrás que lo he aceptado? —preguntó ante su tono paternalista—. ¿Qué te servirá como prueba? ¿Que obedezca todas tus órdenes sin rechistar? ¿Que me comporte tal y como se me ha entrenado ?

—Cuando hayas aceptado el vínculo fuente, lo sabré, Tessa . —Fue todo lo que dijo—. Ahora ve a ducharte y arreglarte. Axel y Luka llegarán en nada para desayunar y, luego, iremos a Pinos Altos.

—¿A qué? —preguntó y la ira se fue desvaneciendo, dando paso a la sorpresa. Llevaban sin salir de la casa desde que habían llegado, días atrás.

—A practicar —ronroneó, le soltó la barbilla y se giró para salir de la habitación—. Maquíllate y péinate, preciosa. No pienso permitir que mi fuente vaya hecha un desastre fuera de nuestros aposentos.

Cuando salió, dejó la puerta del dormitorio abierta y a Tessa allí sentada, sin saber qué decir o hacer.

No sabía cómo, pero todo había ido de mal en peor y no estaba segura de ser capaz de hacer lo necesario para sobrevivir a ello, mucho menos para arreglarlo.

Era igual que estar encerrada, tan controlada que no podía moverse ni respirar.

Se levantó y se dirigió a las puertas del balcón; necesitaba aire fresco.

Pero cuando tiró de los pomos no pasó nada.

Volvió a tirar y las puertas traquetearon, pero el corazón se le encogió cuando siguieron sin abrirse.

Dejó caer la frente contra el frío cristal mientras empezaban a caer unas cuantas gotas de lluvia y se puso a contar.

Al menos, aún podía ver la luz, aunque fuera de lejos.