Capítulo 12 #2
—Déjate llevar y sé mía, Tessa . Ríndete. Cada vez te resultará más difícil resistirte y, tarde o temprano, acabarás cediendo igual. Querrás todo lo que tenga que ofrecer. ¿Por qué torturarte a ti misma?
¿Tendría razón? ¿Se volvería la atracción más y más fuerte con cada nueva marca? ¿Sería tal la agonía del vínculo que con el tiempo acabaría cediendo? ¿Se estaría resistiendo para nada? Puede que tuviera razón y ese fuera su destino. Puede que, al final, todo la hubiera llevado a ese momento…
—No le des tantas vueltas —le susurró al oído—.
Por un par de segundos, limítate a sentir cómo podrían ser las cosas.
—Una de sus manos se deslizó hasta su nuca mientras la otra se le posaba en la espalda baja y la apretaba contra él.
Tessa soltó un jadeo cuando su cuerpo suave se presionó contra la dura superficie del suyo—.
Podríamos estar así siempre —le murmuró mientras le acariciaba la garganta con los labios—.
Solos tú y yo, pequeña tormenta —suspiró.
Lo sentía en todas partes a la vez y no podía pensar con claridad. No con ese puto vínculo instándola a ceder. Suplicándole que le dejara poseerla.
—Yo…
—No, Tessa —susurró—. No pienses. Solo siente.
Le rozó los labios con los suyos en un beso ligerísimo. Entonces, repitió la acción contra la comisura de su boca. Luego, contra la otra. Bajó a su mandíbula. Nada más que un roce ligero de labios contra piel.
—Yo… —volvió a intentarlo.
¿Era todo producto del vínculo fuente? No cabía duda de que Theon era atractivo.
Y mucho. Había habido algo ahí desde el momento en que lo había visto en el Panteón.
Puede que su propia atracción se hubiera sumado a la del vínculo y por eso se le estaba haciendo tan difícil negarse.
Lo único que quería era saberlo con certeza, porque sí que había cuidado de ella.
Vale, él había sido la razón por la que se había puesto enferma y quien la había alejado de todo lo que conocía.
Lo mínimo que podía hacer era darle ropa y techo.
Pero también había hecho otras cosas. Se había fijado en que odiaba los calcetines.
Le había dado tiempo y espacio; no la había obligado a dormir a su lado la mayoría de las noches ni la había embelesado para que le obedeciera.
Sin duda, no había intentado forzarla físicamente para apaciguar al vínculo.
Hasta le había ofrecido una escapatoria la noche anterior.
Había contado hasta tres y le había dado tiempo para decir que no. Así que, ¿por qué no lo había hecho?
—Puedo oír los engranajes de tu cabeza girar —murmuró.
Abrió la boca sin siquiera estar segura de lo que iba a decir, pero se oyó un golpe en la puerta principal y se tensó. Theon maldijo entre dientes cuando el hechizo bajo el que se encontraban se rompió.
—No me dejes, preciosa —intentó Theon y sus largos dedos le sostuvieron la barbilla, haciendo que volviera a mirarlo—. Ignóralo. Vuelve a donde estábamos…
Se oyó otro golpe, más fuerte y exigente.
— Theon —llamó Valter al otro lado de la puerta.
Esa vez, Tessa se apartó de él, palideciendo de golpe.
Theon soltó una retahíla de maldiciones.
—Quédate aquí, Tessa . No vengas a la estancia principal. ¿Entendido? —Ella asintió en silencio mientras los ojos se le iban a la puerta—. Necesito oírte decirlo.
—Sí —susurró—. Sí, entendido.
—Retomaremos esta conversación en un momento. —Sus ojos no se apartaron de ella, pero, cuando Valter volvió a aporrear la puerta, vociferó—: Ya voy, padre. —Entonces, se giró y se apresuró a abrirle a su padre. Cerró la puerta del dormitorio tras de sí.
Tessa se giró y regresó al sillón, llevándose las rodillas al pecho. Fue a coger la taza de café, pero se le había quedado frío.
—Buenos días, padre. —Oyó a Theon decir—. ¿Qué puedo hacer por ti a estas horas?
—Puedes empezar por abrir la puerta a la primera —respondió Valter con un tono cargado de molestia.
—Disculpa, padre. No te esperaba, mucho menos a estas horas de la mañana —contestó Theon .
—Vine ayer por la noche, pero no estabas. Axel me dijo que habías salido de caza con Luka y que te habías llevado a tu fuente contigo —dijo Valter .
—Así es. ¿Para qué me buscabas?
—Después de nuestra reunión con Metias y Pavil , caí en la cuenta de que no llegué a darte esto para que le echaras un vistazo.
—Hubo una pausa antes de que Valter prosiguiera—: Aquí hay varias opciones, pero he marcado las tres que creo que serían más fértiles a la hora de engendrar a un heredero.
Aunque no paro de recibir propuestas, así que todavía puede aparecer algo mejor.
Y ahí estaba. Una de las tantas razones por las que no podía ceder sin más al vínculo. A Theon le buscarían consorte. Tendría que desposar a alguien para engendrar al siguiente heredero de Arius .
«Solos tú y yo».
Eso era lo que le había susurrado al oído unos segundos antes.
Pero nunca serían solo ellos dos. Se había dado cuenta de lo mismo sentada en el suelo, durante la cena.
Ella sería suya, pero él nunca sería suyo.
Puede que no le quisiera, pero su relación nunca podría limitarse a satisfacer al vínculo.
Theon jamás la dejaría buscar ningún tipo de compañía en alguien más. Cada vez era más evidente.
—Les echaré un vistazo después, pero podrías habérmelas enviado —estaba diciendo Theon —. ¿Necesitas algo más?
—¿Dónde está tu fuente? —preguntó Valter y Tessa se quedó quieta como una estatua cuando unos pasos se acercaron a la puerta del dormitorio—. No me digas que sigue dormida estando tú ya despierto.
—Está despierta, padre. Pero todavía no habíamos salido del dormitorio —respondió Theon .
Valter soltó una carcajada, asumiendo claramente que estaban juntos en la cama.
—Entonces supongo que puedo perdonarte el haber tardado en abrir la puerta esta vez. Pero, a la próxima, espero que la abras a la primera, estés o no follándote a tu fuente.
—Entendido, padre.
—Dejo entonces que vuelvas con ella —respondió Valter y los pasos se alejaron de la puerta.
Tessa soltó un largo suspiro—. Espero verte esta noche en la cena.
—Antes de que Theon pudiera responder, añadió—: Te marchas a la Acrópolis la semana que viene.
Tu madre está histérica. Prepárate para cenar en familia todas las noches de aquí a que te vayas.
Tessa oyó a Theon aceptar. Echó la cabeza hacia atrás con temor y cerró los ojos.
No sabía cuándo se iban a la Acrópolis, pero asistir a cenas formales todos los días era como estar en los mismísimos Abismos del Tormento.
Y su vida se basaría en eso: un sinfín de reuniones y cenas, sentada en silencio al lado de Theon .
La puerta del dormitorio se abrió unos minutos después y oyó los pasos de Theon . Cuando este no dijo nada, abrió los ojos y se lo encontró a unos metros de distancia. Tenía las manos en los bolsillos y la estaba observando.