Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 8 #3
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Capítulo 8 #3

Llevaba cinco días encerrada en esos aposentos.

Tessa se había leído varios libros de las estanterías, todos ellos manuales o libros de historia de algún tipo.

Al parecer, eso era lo único que Theon tenía allí.

También había visto más televisión insulsa de la que volvería a ver en su vida.

Ni siquiera podía decir que la hubiera visto de verdad.

No se había enganchado a ningún programa, eso seguro.

Cruzarse de brazos nunca había sido lo suyo y estar encerrada en un mismo lugar demasiado tiempo la volvía loca.

Era en parte por eso que se veía envuelta tan a menudo en situaciones indeseables.

Luka había regresado, pero guardaba las distancias, animándola a intentar dejarse llevar por el vínculo y conectar con Theon .

Eso solo había conseguido alterarla más, así que ahora solo les hablaba cuando era estrictamente necesario.

Había insistido en dormir en la cama incómoda del cuarto enano, para gran molestia y disgusto de Theon , y sintió cierta satisfacción al no ceder al vínculo, a pesar de que el hilo se pasara toda la noche sacudiéndose violentamente en su pecho.

Ni que decir tenía que no había pegado ojo las últimas cinco noches.

Se le había hecho costumbre echarse siestas en el sofá cuando Theon se unía a ella.

Este se sentaba en un extremo y se ponía a leer documentos o a trabajar en el portátil.

Su cercanía calmaba al puñetero vínculo lo suficiente como para poder conciliar el sueño.

Tessa removió la granola con fruta y miel que él le había pedido para desayunar, deseando que fueran tortitas con plátano, pepitas de chocolate y nata.

Estaba acurrucada en el ven tana l en el que casi siempre acababa.

Tenía vistas a una enorme zona del jardín detrás de la casa.

Los jardines parecían tener senderos que llevaban a distintas direcciones, y se preguntó adónde conduciría cada uno.

¿Iría alguno a las montañas? ¿O volverían todos al punto de partida formando un círculo gigante?

Y, en cualquier caso, ¿para qué querría alguien unos jardines tan grandes?

¿Habría escondites en los que perderse? ¿O jardines de verdad con comida y hierbas aromáticas?

Oyó la puerta mientras se llevaba una cucharada a la boca. Dando por hecho que se trataba de Luka , siguió a lo suyo, planeando pasar de él, pero cuando la puerta se abrió, no fue él quien entró.

El hombre que entró por la puerta era guapo a rabiar, tan atractivo como Luka y Theon .

Tenía una mata de pelo oscuro con reflejos rojizos en lugar del negro azabache de Theon .

Y también lo llevaba un poco más largo. Sus ojos, sin embargo, eran tan verdes como los suyos.

Solo era un poco más bajo que él y parecía tener unos veintitrés, como ella.

Eso quería decir que ya había pasado por la Conservación, así que no podía saber su edad con seguridad.

La mayoría de los fae y legados la atravesaban con veintipocos, cuando la magia que les corría por las venas evitaba que sus cuerpos envejecieran más.

Ella misma había pasado por la Conservación a los veinte años.

—Eh, ¿hola? —dijo Tessa mientras se tragaba unos arándanos, observando al recién llegado. Luka le había dicho que solo unos pocos podían acceder a esas habitaciones y, hasta el momento, no habían recibido visitas.

El hombre tenía varias cajitas en brazos y la estaba estudiando, con la curiosidad reflejada en sus ojos brillantes. Llevaba pantalones negros y una camisa blanca con los primeros botones desabrochados. Se había remangado, dejando a la vista unos antebrazos musculosos cubiertos por vello oscuro.

—Tú debes ser Tessa —respondió.

Sintiéndose muy incómoda, empezó a llamar a Theon , pero el nombre se le quedó atascado en la garganta.

Porque no estaba a solas con Theon o Luka .

De puta madre.

—Amo —lo llamó con un tono cargado de falsa dulzura—. Tiene visita. Un caballero.

El hombre alzó las cejas, sorprendido, y la diversión le invadió el rostro.

Theon entró en la habitación sin camiseta y Tessa notó que el estómago se le flexionaba y contraía de formas completamente inaceptables.

Puto vínculo.

Llevaba unos vaqueros que le colgaban demasiado bajos de las caderas, mostrando a la perfección los músculos que se estrechaban y desaparecían bajo la cintura del pantalón. Se estaba secando el pelo con una toalla y su atención se dirigió primero a ella antes de desviarse hacia el recién llegado.

—¿ Axel ? ¿Qué haces aquí? —preguntó y se detuvo en el umbral de la puerta.

La mirada del hombre fue de ella a Theon .

—Me encontré con Luka hace un rato. Quería estirar un poco las piernas y me preguntó si podía traerte esto. —Se adentró más en la habitación y dejó las cajas en la mesa del comedor.

—Me sorprende que hayas tardado tanto en aparecer por aquí. Pen me dijo que volviste hace dos días —dijo Theon con una sonrisita mientras tiraba la toalla en el respaldo de la silla de escritorio y avanzaba hacia delante.

—Me podrías haber invitado antes, cabrón —replicó el hombre, cruzándose de brazos y apoyándose contra la mesa—.

Al parecer, debería haberme esperado un poco más.

Está claro que las cosas aquí todavía no están en orden.

—Una sonrisita divertida volvió a curvarle la boca cuando sus ojos se posaron de nuevo en Tessa .

Ella notó que se le calentaban las mejillas bajo su atenta mirada. Theon se había puesto a revisar los paquetes y alzó la vista al oírle.

—Está siendo… interesante —respondió, tenso, y soltó la cajita que había cogido—. Tessa , te presento a mi hermano pequeño, Axel . Axel , Tessa .

Hermano. Tenía sentido. Se le había olvidado por completo que tenía un hermano.

—Encantado —dijo Axel y bajó la barbilla a modo de saludo.

Cuando Tessa no respondió, Theon dijo:

— Tessa , puedes llamarme Theon cuando Axel esté presente, como haces delante de Luka .

—Un detalle por tu parte —respondió, cortante, antes de volver a girarse hacia la ven tana y seguir comiéndose la fruta.

Axel soltó una carcajada.

—Oh, es un encanto. Creo que me gusta.

—Te gustaría —señaló Theon —. Tendrás que perdonarla. Lleva varios días con un humor de perros.

—Es lo que pasa cuando te meten magia a la fuerza en el cuerpo, te tiras días con un dolor insoportable y, encima, te privan del placer de comerte unos dónuts y una pizza —soltó con sarcasmo.

—También pasa cuando no duermes bien y te vuelves una terca y una cabezota —replicó Theon con los dientes apretados.

—«Terca» y «cabezota» son sinónimos. Búscate otra palabra —contraatacó.

Axel estaba teniendo un ataque de risa cuando la puerta volvió a abrirse y entró Luka .

Ella puso los ojos en blanco.

—Anda, mira, pero si es el gilipollas número dos.

Axel no hizo sino reírse más fuerte.

— Tessa , veo que has pasado de ser una revoltosa a una niñata —dijo Luka a modo de saludo.

Le sacó el dedo corazón por encima del hombro.

—Puede que, si le die rai s unos dónuts, fuera más amable —sugirió Axel cuando recuperó la capacidad de hablar.

—Lo dudo mucho —murmuró Theon .

Axel retiró una silla de la mesa de comedor y tomó asiento, relajándose.

—Espero que le hayáis dicho que se guarde esos encantadores comentarios en la cena de esta noche. ¿Te imaginas la cara de padre?

Ante la mención de Valter y la cena de esa noche, Tessa se giró de golpe para mirar a Theon .

—¿De qué habla?

Un músculo se le tensó en la mandíbula cuando la miró a los ojos.

—Tenemos una cena familiar esta noche con mis padres, Axel y Luka —le contó Theon —. No hace falta que te recuerde cómo debes comportarte delante de mi padre, ¿no? —Ella asintió en silencio—. Perfecto. La cena es a las siete y será formal, así que organízate.

La orden hizo que su fastidio volviera a aparecer.

—Bueno, tengo el día bastante ajetreado entre ver programas de televisión aburridos, echarme la siesta y comerme una ensalada, pero seguro que puedo hacer hueco para darme una ducha antes de cenar.

—Hazme el favor —respondió Theon con los dientes apretados.

—Por supuesto, «amo».