Capítulo 7
Theon
Theon soltó un suspiro, ya inquieto por encontrarse tan lejos de Tessa . Entonces se enderezó la corbata y se tiró de los puños de la camisa antes de alzar una mano para llamar a las sólidas puertas de ónice que llevaban al estudio de su padre.
—Pasa, Theon .
Abrió una de las puertas dobles y entró.
Conocía ese estudio como la palma de su mano.
Era allí donde le habían obligado a pasar innumerables horas aprendiéndolo todo sobre el reino y su historia después de que sus lecciones privadas del día hubieran terminado.
Era allí donde le habían obligado a soportar interminables reuniones que para su yo de ocho años no significaban nada.
Era allí donde le habían regañado por no ser un heredero lo bastante involucrado, lo bastante preparado, lo bastante responsable para asumir el control de ese reino.
Por haber vuelto a fallar. Era allí donde su padre se aseguraba de recordarle quién de los dos tenía más poder.
Era allí donde su padre daba por hecho que se limitaría a seguir todos sus planes.
En cuanto supieran el elemento de Tessa y la potencia de su magia, todo cambiaría. Podría seguir adelante con sus propios planes. De momento, sin embargo, las circunstancias le obligaban a acatar órdenes.
Las paredes del estudio eran marrón oscuro y estaban bordeadas por estanterías llenas de libros que Theon sabía que solo podían encontrarse allí.
El suelo era de madera y estaba cubierto por alfombras de un rojo sangre que aportaba más oscuridad a la habitación.
Las cortinas rojas estaban echadas, ocultando las ven tana s.
Normalmente las dejaban abiertas de par en par para que la luz del sol llegara a las diversas plantas que decoraban el lugar.
Su padre estaba sentado tras el escritorio, recostado contra la silla mientras observaba a Theon con ojos entrecerrados.
Eviana estaba acurrucada en un sillón mullido a su izquierda, bajo una ven tana , jugueteando con una florecilla cuyo capullo se abría y cerraba en su palma.
Siempre estaba cerca y a mano. Sus penetrantes ojos turquesas seguían cada uno de sus movimientos, lista para intervenir en caso de ser necesario.
Theon se detuvo frente al escritorio y esperó a que su padre le indicara que tomara asiento.
Lo cual nunca ocurrió.
—Dime, hijo, ¿cómo va el vínculo?
—Ya la has visto, padre —respondió Theon , forzándose a estarse quieto mientras la magia se le removía bajo la piel—. Su cuerpo se está adaptando y está débil, pero estoy convencido de que todo está yendo como debería.
—Su marca es preciosa —reflexionó Valter —. Una marca preciosa para una chica igual de hermosa.
—Creo que ya ha quedado claro lo guapa que es —repuso Theon , cortante.
Valter le dedicó una sonrisita maliciosa.
—En efecto. ¿Y tú? ¿Te estás adaptando bien al vínculo? Veo que la posesividad ya se ha apoderado de ti.
Theon reprimió una respuesta sarcástica.
—Es más intenso de lo que esperaba, pero me adaptaré sin problema.
—La intensidad y la necesidad se reducen un poco cuando el vínculo termina de forjarse.
Parece estar satisfaciendo tus necesidades.
Me imagino que también lo estará haciendo en tu cama mientras el vínculo se fortalece —añadió Valter antes de inclinarse hacia delante y remover unos documentos que había en la mesa—.
A estas alturas, deberías estar agradeciéndome que insistiera en que escogieras a una fuente mujer.
Theon se presionó la lengua contra el interior de la mejilla, negándose a responder al comentario.
Sobre todo, porque no creía que fueran a compartir cama de la manera a la que su padre claramente se refería.
Puede que acabaran durmiendo junto al otro, pero, tal y como iban las cosas, no iba a dejar que la tocara en ese sentido en un futuro próximo.
Apenas soportaba que la tocara para aliviarle el dolor, mucho menos para darle placer.
Pero, dioses, quería dárselo. Y tampoco se trataba de la simple necesidad de correrse.
El vínculo-fuente le estaba creando una necesidad primitiva de hacerla suya y marcarla de todas las formas posibles, no solo con marcas visibles en la piel.
Quería saborearla en sus labios. Notarla temblar bajo sus dedos por el contacto en lugar de por la fiebre.
Saber lo que se sentía al hundirse en lo más profundo de su interior.
Con fantasear no le bastaría. Si el deseo era así de intenso tras una marca, ¿cómo sería después de dos?
¿Después de que recibiera todas las marcas?
—¿Sabes algo de tu hermano? —preguntó Valter , interrumpiendo sus pensamientos.
—¿Debería?
Su padre le dedicó una mirada inexpresiva mientras volvía a recostarse en la silla y daba unos cuantos golpecitos en la mesa con el dedo índice.
—Con tal de hacerse el dramático, Axel se pondría antes en contacto contigo que conmigo.
Theon se encogió de hombros, metió las manos en los bolsillos y se balanceó sobre sus talones.
—No tengo noticias de Axel desde que se fue.
Su padre soltó un gruñido, molesto, y volvió a dar golpecitos con el dedo.
—Quedan unas cuantas semanas para que Luka , Axel y tú regreséis a la Acrópolis.
Ahora que ya has seleccionado a tu fuente, puedes ponerte con algunas de las otras tareas que tengo para ti.
No quiero pasarme semanas y meses allí. Dependeré de vuestros informes cuando llegue el momento de elegir a los fae que servirán a este reino —dijo Valter con aire profesional.
—¿De esto tenías que hablar conmigo con tanta urgencia? —preguntó Theon —. ¿No podía esperar? Tessa …
—Tu «fuente» es el motivo por el que no podía esperar —le interrumpió Valter mientras se ponía de pie y se inclinaba sobre la mesa para mirar, iracundo, a Theon —.
Que te quede muy claro: deberás hacer todo lo necesario para garantizar que nuestros planes lleguen a buen puerto, tanto tú como tu fuente.
Y, si eso supone prestársela a alguien para asegurarnos de cerrar un trato con la gente adecuada, lo harás.
Le hirvió la sangre y, sin pensarlo, la oscuridad se le arremolinó en las manos, pero su padre era más rápido y fuerte.
No solo eso, sino que tenía una fuente que estaba completamente vinculada a él.
Unas sombras como las suyas salieron disparadas de la mano de su padre y le rodearon la garganta y los brazos.
Su potencia lo lanzó contra una estantería y varios libros cayeron al suelo.
En un abrir y cerrar de ojos, Eviana estaba al lado de su padre y las enredaderas de las plantas más cercanas les tomaron el relevo a las sombras de Valter .
Este se quitó la chaqueta de traje y se la entregó a su fuente sin siquiera mirarla. No necesitaba hacerlo. Podía comunicarse telepáticamente con ella. Se acercó lentamente a Theon mientras se arremangaba.
—Me gusta ver esa ira, Theon , pero sabes de sobra que no deberías usarla contra mí —dijo su padre con tranquilidad.
El puñetazo que le propinó en el costado hizo que gruñera una maldición antes de que la oscuridad se colara a la fuerza por su garganta, impidiéndole respirar.
Forcejeó contra las enredaderas de Eviana , pero eran demasiado gruesas como para hacer algo con la magia de su padre, que lo inmovilizaba por completo.
—Puede que sea tu fuente, Theon , y puede que controles a la chica, pero quien te controla a ti soy yo —le gruñó Valter en la cara.
Le puso un anillo negro en el dedo, hechizado no solo para neutralizar su magia, sino también para drenársela.
Sin una fuente, no podría rellenar sus reservas igual de rápido, no sin su ración semanal de sangre fae, y ya estaba débil por el rito de Marcación.
Pero su padre controlaba la distribución del suministro y, con tal de demostrar que llevaba razón, le privaría de ella.
Valter se giró, le arrancó las sombras de la garganta y lo dejó jadeando mientras volvía a su escritorio. Se bajó las mangas de la camisa antes de cogerle la chaqueta a Eviana de las manos y ponérsela al mismo tiempo que Theon intentaba recuperar el aliento.
Cogió el móvil de la mesa para guardárselo en el bolsillo y se encaminó a la puerta. Con la mano en el pomo, le dijo:
—Ah, y para que quede claro, la próxima vez que no se arrodille cuando le toque, acabará de rodillas ante mí por una razón totalmente distinta.
Tú puedes quedarte a mirar si quieres, para que os sirva de recordatorio a los dos.
—Sus ojos se posaron en Eviana —. Mantenlo atado la próxima media hora y, luego, ven a verme.
Tanto hablar de arrodillarse me ha dado ganas de ponerte de rodillas a ti.
—Sí, mi señor —respondió Eviana e inclinó la cabeza ante la orden.
—Necesito volver con Tessa —estalló Theon . Ya llevaba demasiado tiempo lejos de ella. El ataque de su padre no tenía ni punto de comparación con la presión del vínculo fuente en ese momento.
Una sonrisa cruel le curvó la boca.
—Oh, lo sé, hijo. Sé exactamente lo que ese vínculo te está pidiendo ahora mismo. Considéralo un recordatorio de lo que se espera de ti. Puede que vaya a ver qué tal está tu fuentecita yo mismo, para ocuparme de ella hasta que tú regreses.
El contundente clic de la puerta al cerrarse detrás de su padre le arrancó un grito de furia y forcejeó contra las enredaderas que le rodeaban.
Pese a saber que Luka estaba allí y que cuidaría de ella, seguía enfureciéndole no poder proteger lo que era suyo.
Notaba su oscuridad a la deriva bajo la piel, fuera de su alcance y drenándose poco a poco gracias al anillo oscuro alrededor de su dedo.
Eviana alzó una mano y reforzó la potencia de su magia antes de regresar a su silla y acurrucarse en ella.
Theon sabía que pedirle ayuda no serviría de nada.
Jamás desobedecería a su amo. No podía. A una fuente le resultaba imposible desobedecer a su amo.
O eso pensaba.