Capítulo 6
Tessa
Se pasó el resto del trayecto dando cabezadas.
Al menos cuando estaba dormida no era consciente del dolor.
Despierta, quería arrancarse la piel. Estaba segura de que hacerlo le resultaría menos doloroso que lo que estaba sintiendo en ese momento.
La luz del sol le molestaba en los ojos y anhelaba la oscuridad de la noche.
Estaba congelada a pesar de las capas que la envolvían, por lo que pensó que quizá también le había dado fiebre.
No podía poner la mano en el fuego. Al ser fae, no tenía ni idea de cómo era estar enferma de verdad, pero, si era así, pobres de todos y cada uno de los mortales.
Había parado de pelearse con Theon . Era demasiado agotador y tenía razón: estar cerca de él aliviaba, en parte, el malestar físico.
Aunque, por dentro, estaba gritando por el contacto.
La obligó a beber agua a lo largo del trayecto, insistiendo en que necesitaba hidratarse.
Le ofreció comida: fruta, queso, galletitas saladas.
Lo rechazó todo. Le dijo que era porque tenía náuseas, pero, en realidad, no tenía apetito.
No paraba de preguntarle cómo se encontraba, pero, cuando su única respuesta una vez detrás de otra fue «bien», al final dejó de hacerlo.
No volvió a pedir que pararan, pero Luka se aseguró de hacerlo de todas formas.
Cada hora sin falta se detenía en la siguiente parada disponible.
Si pasaba otra hora y seguía dormida, paraba en cuanto se daba cuenta de que se había despertado.
A veces, las paradas consistían simplemente en detenerse en una carretera secundaria.
Se paseaba entre los árboles con solo la sudadera de Theon , que le llegaba a la mitad del muslo, y las chanclas que Luka le había comprado encima, envolviéndose con fuerza con la manta.
En una ocasión, pararon en Rocamor, una de las pocas ciudades conocidas del Reino de Arius .
Theon desapareció allí un rato. Puede que el hilo en su interior se hubiera puesto furioso, pero ella había podido respirar en condiciones por primera vez desde que habían dicho su nombre en el Panteón.
Regresó con un par de pantalones holgados de lino.
La ayudó a ponérselos y, luego, le volvió a colocar las chanclas en los pies.
Casi se podría pensar que estaba intentando compensar el haber sido tan cabrón con ella.
Debía admitir que las montañas Ozul eran preciosas.
Distaban mucho de la imagen lóbrega y sombría que siempre había tenido de ellas en su cabeza.
No recordaba haber estado en ningún sitio que no fuera el poblado de Celeste y el bosque circundante en el que se enclavaba.
A Arobell, la capital del Reino de Celeste, sí que había ido.
Pero el poblado fae se encontraba a las afueras, justo al lado del lago Nebluna.
Había intentado llenarse los pulmones del aire fresco de la montaña siempre que podía, pero la garganta y el pecho le dolían demasiado, así que, al final, se limitó a subirse la capucha de la sudadera para resguardarse la vista sensible de la luz del sol.
En cuanto estuvieron de vuelta en el vehículo, volvió a quedarse dormida.
Hasta andar diez minutos la dejaba reventada.
— Tessa . —Unos dedos le recorrieron la mejilla y la mandíbula y le quitaron la manta de encima—. Necesito que te despiertes, preciosa.
Tessa se forzó a abrir los párpados pesados y se encontró con la atenta mirada esmeralda de Theon clavada en ella.
Parpadeó, confundida, sin entender por qué la despertaba cuando se había pasado todo el día diciéndole que necesitaba descansar.
Una sonrisa dulce le curvó la comisura de los labios.
Le apartó el pelo de la cara y se lo colocó tras la oreja.
—¿Qué pasa? —murmuró Tessa con la voz pastosa del sueño.
—Nos queda una hora para llegar a casa.
Casa.
Si le quedaran fuerzas, resoplaría por el término. Su casa estaba allí donde Dex , Oralia , Brecken , Lange y Corbin estuvieran. La Mansión Arius nunca sería su «casa». Pero, en lugar de decirlo, optó por quedarse callada y devolverle la mirada.
La pequeña sonrisa desapareció de su boca y se pasó una mano por el pelo oscuro.
—Mis padres estarán allí. Nos recibirán en cuanto lleguemos.
—Vale… —dijo Tessa , con la sensación de que había algo más.
—En Pinos Altos hay una pequeña zona de tiendas. Tendrás que cambiarte —continuó Theon .
Tessa reprimió un quejido. Apenas podía soportar el roce de aquella ropa holgada contra la piel. La idea de cambiarse le daba escalofríos. Sacudió la cabeza y cerró los ojos con fuerza.
—No —susurró a través de la quemazón que le subía por la garganta—. Me duele demasiado. Por favor, no me hagas cambiarme ahora mismo.
La compasión invadió la mirada de Theon .
—Mi padre no verá apropiado que vistas ese tipo de ropa. Luka y yo también vamos a cambiarnos. En cuanto los saludemos, te llevaré directa a nuestros aposentos y podrás volver a ponerte algo más cómodo.
—Yo… —Cerró los ojos con más fuerza, notando que se le anegaban en lágrimas.
Dioses. Ella no era de llorar así. Lange se metería con ella hasta la saciedad si se enterara.
Le dio un vuelco al corazón al pensarlo y se cubrió los hombros con la manta, envolviéndose bien con ella.
Se le había ido la puta cabeza antes y le había gritado, desesperada, a los dioses a los que les importaban una mierda tanto ella como ese mundo.
Los gritos de su cabeza al fin habían hallado una salida.
No podía volver a hacerlo. Demasiadas cosas pasaban cuando perdía el control de esa forma.
Por eso Dex odiaba que se marchara sola.
Le temblaba todo el cuerpo y jamás se había alegrado tanto de haber rechazado comer. El hilo en su pecho se estaba alterando por la distancia que había puesto entre Theon y ella y deseó poder agarrarlo y arrancárselo de una puta vez.
—Respira, Tessa —estaba diciendo Theon . Abrió los ojos y vio que había estirado el brazo hacia ella. Se apartó por inercia y el vínculo le dio una descarga. Una puñetera corriente le recorrió el cuerpo y la dejó gimoteando y abrazándose con más ahínco las rodillas al pecho.
— Tessa . —El tono de Theon delató su exasperación y ella notó que el vehículo bajaba el ritmo y frenaba. No dijo nada más, solo se la quedó mirando.
—Lo mejor es conocer a sus padres estando lo más presentable posible —dijo Luka , girándose en el asiento delantero para mirarla.
Sus ojos albergaban la misma compasión con la que Theon la había mirado—.
Si lo haces con lo que llevas puesto, la situación se alargará más de lo necesario y sufrirás más.
Parecieron tomarse su silencio como aprobación y ambos salieron del vehículo. Luka la ayudó a bajar mientras Theon iba al maletero a por lo que fuera que se considerara ropa apropiada.
—¿Cómo es que tenéis ropa de mi talla? Theon ni siquiera sabía quién era hasta que me encontró en el recoveco —le dijo a Luka mientras este la ayudaba a mantenerse en pie.
La pregunta pareció sorprenderle, pero se apresuró a deshacerse de la expresión de su rostro.
—Cuando Theon te llevó a la habitación para que te tomaras la primera dosis del tónico, fui a comprarte las cosas que me pidió en una lista —explicó Luka .
—Ah.
Eso seguía sin explicar cómo sabía cuál era su talla cuando la acababa de conocer.
También estaba intentando averiguar qué pintaba Luka en todo eso.
No era miembro de la familia gobernante, pero saltaba a la vista que tenían una relación estrecha.
¿Una especie de primo? ¿Un legado de Arius con menos poder que le hiciera a Theon de chófer y chico de los recados?
Pero Theon parecía valorar su opinión y transmitía una intensidad apacible que la hacía desconfiar, pese a los gestos más o menos amables que había tenido con ella desde que lo había conocido.
Rodeando el vehículo, Luka la llevó hasta Theon .
Este tenía ropa en la mano y se la pasó a Luka para poder ayudarla.
Se dirigieron despacio a una hilera de edificios a un lado de la carretera que anunciaban una serie de artículos y servicios.
Tessa solo estaba disfrutando de estar fuera del coche cuando se le vino a la cabeza otro pensamiento.
—Tus padres estaban en el banquete.
Theon bajó la vista hacia ella.
—Sí.
—Entonces, ¿cómo pueden estar ya de vuelta? No pueden haber llegado mucho antes que nosotros.
—Mi padre los umbraportó de vuelta a la Mansión Arius .
—¿Umbraportó?
—Es como si fuera su portal personal —respondió Theon —. Es algo que solo puede hacer cuando bebe de su fuente y requiere una cantidad considerable de poder, así que no lo hace muy a menudo.
—Y tú… ¿Tú podrás hacerlo? ¿Cuando bebas de mí? —preguntó Tessa .
Theon volvió a bajar la vista hacia ella.
—Sí. Cuando tengas todas las marcas y el vínculo se haya completado, podré acceder a todos los dones de Arius . No muy a menudo y solo durante periodos cortos de tiempo. Hacer uso de los demás dones drena tanto al legado como a la fuente.
Tessa guardó silencio, sin saber qué decir.
No tenía ni idea de que los herederos pudieran hacer eso.
Les habían enseñado que a los legados se les obsequiaba un poder de la estirpe más fuerte que corriera por sus venas.
A las familias gobernantes se les concedían dos o tres dones, pero no sabía que podían acceder a todos ellos. Era…
A Tessa le faltaban palabras para describirlo.
Theon y Luka la acompañaron por la limitada selección de establecimientos hasta una tiendecita de ropa.
Era simple y elegante, nada que ver con lo que se había imaginado, y Theon parecía conocer a la fae tras el mostrador.
Esta le hizo una reverencia y, cuando él pidió usar uno de los probadores, respondió:
—Por supuesto, mi señor.