Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 6 #2
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Capítulo 6 #2

Theon le cogió la ropa a Luka de las manos y la condujo a una habitación, cerrando la puerta tras de sí. Le habría dicho algo sobre meterse dentro con ella, pero sabía que sería en vano. Insistiría en ayudarla a cambiarse y sabía que tardaría demasiado sola.

Dejó el montón de ropa en una sillita y la ayudó a quitarse la sudadera, su camiseta y los pantalones holgados.

Cuando estuvo desnuda salvo por la ropa interior y estremeciéndose por los escalofríos de la fiebre, Theon se giró y cogió un vestido.

Esa vez a Tessa le fue imposible contener un suave gimoteo.

Era de un amatista oscuro y claramente ceñido.

Estaba cubierto por un delicado bordado plateado.

Por el escote pronunciado supo que dejaría mucha piel al descubierto.

Theon dio un paso hacia delante y Tessa se encogió.

—Sé que vas a estar incómoda, Tessa , pero solo será un rato. En cuanto sea posible, te dejaré quitártelo.

Él se agachó para que pudiera meterse el vestido por debajo y ella se mordió la lengua mientras le subía el tejido por las piernas y las caderas.

La giró con cuidado para que le diera la espalda y ella se quitó el sujetador, inspirando por la nariz y espirando con los dientes apretados por los movimientos.

Cuando tuvo el vestido puesto, el roce de sus dedos contra su columna cuando le subió la cremallera hizo que el vínculo ronroneara de placer y ella luchó contra la necesidad de retroceder hacia él, de sentirlo presionado contra su cuerpo.

Theon le dio la vuelta para que se viera en el espejo que colgaba de la pared.

Debía admitir que el vestido era precioso.

Si no lo notara como trozos de cristal contra la piel, diría que le gustaba mucho.

Su mirada se cruzó con la de Theon en el espejo y vio que tenía los ojos negros y las pupilas dilatadas mientras la repasaban con deleite.

Se detuvieron en el escote pronunciado antes de bajar a sus piernas.

El vestido le llegaba justo por encima de las rodillas y se sentía demasiado expuesta. Nunca había llevado algo así.

Cuando al fin volvió a mirarla a los ojos, dijo con voz ronca:

—Eres magnífica, Tessa . —Sus manos seguían en su cintura, donde las había puesto para girarla, y, en ese momento, se deslizaron unos cuantos centímetros hacia sus caderas mientras sus pulgares se paseaban por la curva superior de su trasero—. Simplemente magnífica.

Lo miró con los ojos entrecerrados en el espejo.

—Soy una rata de alcantarilla, Theon —respondió, fijándose en la cojera, el pelo alborotado y los ojos cansados.

—No, preciosa —dijo, sacudiendo la cabeza—, eres la salvación y la tentación hechas fae.

Tessa notó que se le calentaban las mejillas y rompió el contacto visual, bajando la vista al suelo.

—¿Puedes traerme un cepillo? ¿Una goma del pelo? ¿Horquillas? ¿Algo para tener un aspecto mínimamente decente cuando conozca al lord y lady de Arius ?

Theon asintió y, mientras ella iba a tomar asiento en la única silla que había, él se encaminó a la puerta y habló en voz baja con Luka . Cuando volvió, se agachó delante de ella otra vez y cogió las chanclas.

—Tendrás que llevar calzado apropiado cuando lleguemos, pero, de momento, puedes volver a ponerte esto.

—Al menos no tengo que llevar calcetines —murmuró entre dientes.

—¿Tu aversión a los calcetines se debe únicamente a cómo te sientes ahora mismo? —le preguntó mientras le ponía la otra chancla.

—No. A ver, ahora mismo sí es sobre todo por eso. Pero no me gustan en general. No me gusta la sensación de tenerlos en los pies. Me dan… asco.

Él alzó la vista y sus manos se posaron con cuidado en sus rodillas.

—¿Los calcetines te dan asco? —le preguntó con un deje de diversión en la voz.

—Que yo me los pongo, faltaría más, pero me los quito en cuanto puedo. Ni siquiera me gusta llevar zapatos. Prefiero ir descalza y ya.

—No soportas los calcetines. El hambre te vuelve irascible. ¿Algo más que deba saber? —preguntó y levantó la mano para colocarle un mechón tras la oreja.

Lo miró a los ojos al oír la pregunta y él no apartó la mano de su mejilla.

—Que no soy ni tu salvación ni tu tentación. No soy nada tuyo .

Las palabras le endurecieron la expresión y se le tensó la mandíbula.

—Ambos sabemos que eso no es cierto, Tessa —dijo finalmente mientras le acariciaba el labio inferior con el pulgar.

Entonces, le agarró la mano derecha y se la llevó a los labios, presionándoselos contra la marca que había allí.

Sentir su boca contra la piel le cortó la respiración.

Theon le pasó el pulgar por la marca, estudiándola un momento antes de volver a mirarla a los ojos y decir—: Puedes resistirte todo lo que quieras, pero serás mía. De la cabeza a los pies.

Un golpe en la puerta hizo que se levantara para abrirla.

Luka le dio un cepillo pequeño y horquillas.

Ella se cepilló el pelo deprisa antes de recogérselo en un moño rápido y sencillo a la altura de la nuca.

Se lo sujetó con unas cuantas horquillas mientras Theon se apoyaba contra la pared con los brazos cruzados, observándola y esperándola.

Cuando terminó, la dejó con Luka , que se había puesto un traje negro como el que había llevado en la ceremonia de Selección.

Mientras Theon se cambiaba, Luka la acompañó a un pequeño aseo en el que se lavó rápidamente los dientes e hizo sus necesidades.

Theon estaba saliendo del probador con sus mejores galas justo cuando terminó en el baño y la llevaron de vuelta al vehículo.

La envolvió con la manta y se la acercó al costado para darle calor corporal y ella soltó un suspiro mientras el vínculo la apremiaba a aceptar más. A tocar más. A querer más.

Tessa sabía que debería estar nerviosa. Sin duda, Theon y Luka habían pintado al lord de Arius como alguien bastante intimidante y ella le había visto con sus propios ojos en la Selección.

La aprensión y ansiedad deberían estar comiéndosela viva, pero no podía decir que sintiera mucho más allá de cansancio a esas alturas.

Un vacío familiar empezó a apoderarse de su alma a pesar de sus esfuerzos por mantenerlo a raya.

El camino a la Mansión Arius era precioso.

El crepúsculo se cernía sobre ellos y el sol ahora se encontraba bajo, casi oculto por las montañas.

Cuando Luka cogió una carretera flanqueada por árboles tan frondosos que parecían estar en un túnel, Theon se agachó y cogió el par de tacones negros que había llevado la noche anterior.

A Tessa le dolían los pies solo de mirarlos.

Theon la ayudó a cambiarse las chanclas y, luego, le acunó la mejilla con la mano.

—No hables a menos que se dirijan a ti, Tessa . Esperará que te arrodilles como es costumbre que hagan los fae ante los lores y ladies, pero no tienes por qué hacerlo. Bastante incómoda estás ya. ¿Entendido?

—Yo…

No arrodillarse cuando te presentaban a un lord gobernante se consideraría una enorme falta de respeto.

—No me repliques ni me apartes delante de él y no hagas preguntas —prosiguió.

Tenía una expresión tensa e inquieta, y una mirada severa y apremiante.

—Entendido —respondió finalmente. Al fin y al cabo, era su amo. ¿Qué era lo que había dicho? Que le obedecía a él, ante todo.

—Buena chica —murmuró y se inclinó hacia delante para darle un suave beso en la frente.

Tessa se apartó de él, se deslizó hacia la puerta opuesta y miró por la ven tana justo a tiempo para ver cómo aparecía la Mansión Arius .

Era inmensa. Hecha por completo de piedra gris y negra, se cernía sobre el paisaje, incluso entre las montañas circundantes.

Tenía al menos cuatro plantas, más en algunas partes.

Las zonas este y oeste contaban con torres incluso más altas.

La extensión de la casa en sí se retorcía y giraba entre las montañas, por lo que era imposible saber qué superficie ocupaba.

Arcos de piedra llevaban a distintas alas de la casa y vio a muchos empleados, algunos fae y otros mortales, concentrados en sus tareas.

—Vives en un castillo —dijo de manera inexpresiva mientras el vehículo frenaba delante de unos escalones que conducían a unas enormes puertas de entrada dobles.

—No es un castillo —respondió Theon .

—Tiene torres, Theon . Es un castillo —repitió e inclinó la cabeza para volver a mirar la enorme casa—. ¿Tú también vives aquí, Luka ?

—A efectos prácticos, sí —contestó—. Tengo una finca más pequeña a una hora más o menos de aquí, pero casi nunca voy.

—Mmm —murmuró Tessa en respuesta justo cuando las puertas dobles de la casa se abrieron y un par de figuras bajaron los escalones de entrada.

Los reconoció de inmediato. Valter estaba exactamente igual que en la Selección.

Llevaba la mata de pelo negra repeinada e iba ataviado de manera impecable con traje y corbata.

Tenía los labios curvados en una sonrisita vengativa mientras ayudaba a su esposa a bajar los escalones.

Esta iba de su brazo y tenía el aspecto de toda una dama.

Vestía un vestido lavanda con el mismo escote pronunciado que el de la noche anterior.

Llevaba el pelo rojo oscuro suelto y le caía por los hombros, pero Tessa atisbó los grandes diamantes que le decoraban las orejas, a juego con el diamante enorme que le colgaba del cuello.

—Ven, Tessa —dijo Theon . No se había dado cuenta de que había abandonado el vehículo. Al igual que Luka . Dejó que la ayudara a bajar y la soltó con cuidado, dejando que sus piernas débiles se estabilizaran sobre los tacones—. ¿Estás bien, preciosa?

—Todo lo bien que puedo estar —murmuró. Él mantuvo un brazo firme alrededor de su cintura y la hizo avanzar. Se encontraron con sus padres al pie de los escalones.

—Padre —lo saludó Theon , inclinándose hacia delante a modo de reverencia. Vio a Luka hacer lo mismo por el rabillo del ojo.

Dioses. Debería estar arrodillándose.

—Madre —añadió Theon con un asentimiento de cabeza—. Espero que vuestro viaje a casa haya transcurrido sin incidentes.