Lluvia de sombras y finales (Legado 1) Capítulo 5 #4
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Capítulo 5 #4

Tenía razón. Con sus largas vidas y habilidades de autosanación, los legados no eran susceptibles a las enfermedades y dolencias que asolaban a los mortales.

Los fae, por lo general, también gozaban de buena salud, además de tener vidas extensas, pero se ponían malos de vez en cuando.

Se había asegurado de que Tessa se alimentara bien para garantizar su bienestar.

Le había dicho que cuidaba de lo que era suyo y no era mentira.

Pasaron los siete minutos y no salió.

Los siete se convirtieron en ocho.

Y, luego, en nueve.

A los diez minutos, hasta Luka empezó a parecer preocupado y ambos coincidieron en que deberían comprobar que se encontrara bien. Theon no perdió ni un segundo en llamar una vez a la puerta del baño antes de abrirla.

—¿ Tessa ? Te he dado diez minutos —llamó y, de inmediato, se puso a buscar ven tana s, aliviado al ver que no había ninguna. Probablemente, debería haberlo hecho antes de dejarla entrar, dada su anterior desaparición, pero, como apenas podía moverse, no le había preocupado mucho.

El sonido de alguien sorbiéndose los mocos y gimoteando suavemente procedía del último cubículo de la fila y Theon lo siguió.

—¿ Tessa ? —volvió a llamarla, empujando la puerta. Cómo no, estaba cerrada—. Tessa , ¿estás bien? —Cuando no respondió, soltó un suspiro—. Tessa , quita el pestillo.

El ruido del pestillo se oyó un momento más tarde y él abrió la puerta del cubículo. Tessa estaba sentada en la tapa cerrada del inodoro con lágrimas surcándole la cara. Se estaba abrazando con fuerza, doblada sobre sí misma, mientras se mecía hacia delante y atrás.

Theon se acuclilló frente a ella y le sostuvo el rostro con las manos.

— Tessa , ¿qué pasa?

—Me duele —gimoteó—. Me duele todo.

— Tessa —suspiró y la cogió en brazos, pero ella se tensó contra su cuerpo.

—Me duele la piel. Me duele el pelo. No sabía que te podía doler el pelo, pero a mí me duele.

Me duele el roce de la ropa ajustada contra la piel.

Por eso no quería ponerme las zapatillas.

No quería sentir los calcetines contra la piel.

No pretendía ser un incordio —sollozó apoyada en su hombro, con el cuerpo tenso y rígido contra él.

—Shh —dijo, intentando tranquilizarla—. No pasa nada, Tessa .

—Sí que pasa —lloró—. Claro que pasa. No puedo con mi alma. Me siento como si me hubiera pasado un camión por encima. Todavía me quedan horas de viaje por delante. ¿No puedes usar tu magia para curarme como antes?

Él negó con la cabeza mientras el vínculo zumbaba de satisfacción por su cercanía, pese a su evidente sufrimiento.

—No puedo, Tessa . Tu cuerpo está reaccionando a mi magia. Si lo inundara con más, te sentaría peor. Cualquier tipo de magia ahora mismo te sentaría peor.

Ella no dijo nada. Se limitó a seguir sollozando contra su hombro. Se sacó el teléfono del bolsillo y le mandó un mensaje rápido a Luka para que le trajera la sudadera del coche.

—Si salir y moverte te ayuda, podemos hacer todas las paradas que quieras —dijo cuando terminó.

—Dioses, Theon —soltó—. No hagas como que de verdad te importo. —Se apartó de él, poniéndose de pie a trompicones.

—Pues claro que me importas. Estoy aquí, ¿no? —replicó, poniéndose de pie y retrocediendo para que pudiera salir del cubículo. Cuando pasó junto a él, se dirigió al lavabo, abrió el grifo y se echó agua en la cara, quitándose el maquillaje corrido. Theon cogió toallas de papel y se las dio.

Mientras se secaba la cara, él respiró hondo y volvió a intentarlo:

—Me importas, Tessa . Eres mi fuente. Cuido de lo que es mío.

Ella se giró bruscamente hacia él y estuvo a punto de caerse al perder el equilibrio. Theon se acercó deprisa y la sostuvo antes de que se golpeara la cabeza con el lavabo, pero ella le apartó las manos y se pegó a la pared.

—No soy tuya —gruñó, y el rostro se le retorció con una ira sorprendente teniendo en cuenta lo débil que estaba.

—Claro que eres mía, Tessa . Te he seleccionado. Llevas mi marca —replicó, señalándole la mano derecha con la cabeza.

Ella bajó la vista y se observó el dorso de la mano.

Sus lágrimas cayeron sobre la marca negra mientras la miraba, y se deslizó poco a poco hasta el suelo cuando seguir de pie se le hizo insoportable.

Ni siquiera alzó la vista cuando Luka entró por la puerta con la sudadera de Theon en la mano.

Le dirigió una mirada acusatoria a Theon y paró en seco al ver a Tessa sentada en el suelo sucio del baño de una gasolinera.

Theon suspiró por enésima vez y se sacó la camiseta por la cabeza.

Se arrodilló delante de Tessa y le levantó la barbilla.

El contacto le arrebató una mueca, pero su cuerpo tuvo una reacción totalmente distinta al volver a tocarla.

El vínculo ronroneó y zumbó del placer. Alzó la camiseta para enseñársela.

—Te voy a poner esto. Te quedará grande y el tejido no te rozará la piel.

Pantalones más anchos no tengo —dijo. Tessa se limitó a mirarlo y algo parecía roto en los ojos grises que le sostenían la mirada.

Cuando no dijo nada, le agarró el bajo de la sudadera que llevaba puesta—. Voy a quitártela, ¿vale?

Con toda la delicadeza que pudo y tocándola lo menos posible, le quitó la sudadera y, luego, la camiseta de debajo.

No se ofreció a quitarle el sujetador, dando por hecho que no le haría gracia al ver cómo había reaccionado antes a que le hubieran cambiado la ropa.

Theon le metió su camiseta por la cabeza y la ayudó a pasar los brazos por las mangas.

Entonces, extendió el brazo hacia atrás, pidiéndole a Luka la sudadera que aún sostenía.

—¿La quieres? —preguntó, alzándola. Ella asintió una vez y él la ayudó a ponérsela—.

¿Estás lista para levantarte? —Ella se mordió el labio inferior y bajó la vista al suelo.

Theon miró a Luka , que se encogió de hombros.

Él tampoco tenía ni idea de lo que pasaba—.

Tessa , ¿estás lista para irte? —volvió a intentar Theon .

—Estoy cansada y me duele la piel —murmuró y ocultó las manos en las mangas de la sudadera, que le quedaba demasiado grande.

—Lo sé. Podemos irnos —le respondió—. Voy a ayudarte a levantarte.

Dejó que la levantara y volviera a rodearle la cintura con el brazo, pero, cuando se tropezó tres veces intentando atravesar el baño, Theon se detuvo y la cogió en brazos. Ella no se quejó y se acomodó contra su pecho desnudo.