Capítulo 5 #3
Se sumieron en el silencio. Luka no paraba de mirarlos por el retrovisor. Tras unos cuantos minutos, ella levantó la cabeza y bajó la vista, moviendo la manta.
—No llevo la misma ropa.
—No —confirmó Theon —. La otra estaba empapada en sudor de tanto vomitar y… todo lo demás. Creímos que querrías ponerte algo limpio.
—¿Me has cambiado tú ? —dijo en un grito ahogado, claramente horrorizada.
— Luka y yo.
—Dioses míos —se quejó y se pasó una mano por la cara—. Has cruzado tantos límites, Theon .
Él no pudo reprimir el escalofrío que le recorrió la espalda cuando la oyó decir su nombre.
—Eres mi fuente, Tessa . Tengo que cuidar de ti.
Las palabras hicieron que se tensara. Luka suspiró desde detrás del volante y sacudió la cabeza. Theon bajó la mano a la neverita que había en el suelo y sacó otra botella de agua. Le quitó el tapón antes de dársela.
—Bebe. Necesitas hidratarte después de vomitar tanto.
Tessa cogió la botella sin mediar palabra y le dio sorbitos, haciendo muecas de dolor cada vez que tragaba. Al rato, se la devolvió y apoyó la cabeza contra la ven tana , volviendo a cerrar los ojos.
—Deberías volver a tumbarte. Dormir algo más —la animó.
—Necesito salir y moverme —respondió—. Necesito… Solo necesito salir.
—No podemos parar…
—Estamos a punto de pasar por un pueblo —los interrumpió Luka desde el asiento del conductor—. Podemos parar allí unos minutos.
—Gracias, Luka —murmuró.
Theon le fulminó con la mirada por el espejo retrovisor, y Luka lo miró como diciendo: «¿En serio, pedazo de imbécil?».
Poco tiempo después, aparcaron en una pequeña gasolinera. En ese pueblo vivían sobre todo mortales y ya había gente circulando antes del amanecer. Puede que no fuera una absoluta pérdida de tiempo después de todo. Podían echarle gasolina al vehículo y comprarse algo para desayunar por el camino.
Luka se bajó del asiento del conductor, abrió la puerta trasera y le dio la mano a Tessa para ayudarla a salir. Theon bajó por el otro lado y rodeó el maletero del coche a toda velocidad para arrebatársela. Estaba débil después de todo lo que había pasado y cayó prácticamente en brazos de Luka .
—Cuidado, pequeña —murmuró mientras sus manos la sujetaban con fuerza de la cintura—. Avísame cuando hayas recuperado el equilibrio.
Theon apretó los dientes y se obligó a estarse quieto y esperar.
Hasta que vio unas lágrimas silenciosas correrle por las mejillas.
— Tessa —exhaló, dando un paso al frente y haciendo el amago de tocarla, pero ella le rehuyó, refugiándose contra el pecho de Luka .
Se quedó quieto como una estatua. No tenía ni idea de qué hacer. Era su fuente. ¿Por qué buscaba apoyo en Luka ? ¿Por qué a él sí le dejaba sostenerla? El vínculo se le revolvía como loco en el pecho, exigiéndole que la recuperara.
— Tessa , ven aquí —exigió y le tendió la mano—. Luka tiene que echarle gasolina al coche.
—Dale un minuto, Theon —dijo Luka —. ¿No ves que le duele?
—No le dolería tanto si la estuviera tocando. Al menos el vínculo se calmaría y le aliviaría el malestar un poco —replicó Theon —. Dámela.
—Que le des un puto minuto. Ni siquiera lleva zapatos para estar aquí fuera. Contrólate.
Theon le lanzó una mirada asesina antes de bajar la vista a sus pies descalzos. Apretó los labios, se giró y se encaminó a la parte trasera del coche. Abrió el maletero y cogió un par de calcetines y zapatillas de una de las bolsas.
Cuando volvió a rodear el vehículo, Luka le estaba murmurando algo demasiado bajo como para oírlo. Theon se aclaró la garganta.
—Zapatos —anunció y los levantó para que los viera.
—No quiero ponerme calcetines —respondió ella mientras negaba con la cabeza—. ¿No tienes un par de sandalias que prestarme? ¿Chanclas o algo por el estilo?
¿Chanclas? Lo llevaba claro si creía que tendría permitido volver a ponerse algo tan informal. No mientras fuese la fuente de un heredero. Ahora pertenecía a la nobleza tanto como le era posible a un fae.
—No —respondió Theon —. Lo único que puedo darte ahora mismo es esto o los tacones que te pusiste para la Selección. Tendrás más donde elegir cuando lleguemos a casa, pero olvídate de… chanclas.
Más lágrimas se le agolparon en los ojos y, por más que lo intentaba, Theon no entendía por qué lloraba, si solo tenía que ponerse unos zapatos. Soltó un suspiro.
— Tessa , ven aquí. Siéntate, que yo te los pongo.
—Entra a comprarle un par de chanclas y ya, Theon . Es una tienda. Seguro que tienen un par en algún lado —dijo Luka , sosteniéndola todavía mientras Tessa se aferraba a él.
—No pienso comprar un puñetero par de chanclas —gruñó—. Estos zapatos están perfectos.
Luka agachó la cabeza y le murmuró algo a Tessa al oído. Ella asintió antes de que la ayudara a volver a meterse en el coche y cerrara la puerta. Pasó por delante de Theon , furioso.
—¿Qué coño haces? —preguntó Theon .
—Comprarle un puñetero par de chanclas, Theon —respondió sin molestarse en mirar atrás.
¿Cómo coño había acabado siendo el malo por un puñetero par de zapatos? Las chanclas ni siquiera se podían considerar zapatos.
Se acercó con sigilo a la puerta trasera y tiró de la manecilla, pero ella le había puesto el seguro.
— Tessa —gritó—. Abre la puerta. —No oyó ningún clic que le indicara que le había hecho caso—. Tessa —volvió a gruñir—. No me hagas forzarte.
El silencio fue su única respuesta.
— Tessalyn , abre la puerta ahora mismo —gruñó al verse obligado a embelesarla. Pasaron unos cuantos segundos y, entonces, se oyó un tenue clic. Tiró de la manecilla de la puerta, pero seguía teniendo el seguro puesto.
Theon se giró, alzó la cabeza y maldijo a voz en grito al darse cuenta de que había sido más lista y le había quitado el seguro a la otra puerta. Le dio un puñetazo al depósito de líquido limpiaparabrisas, arrancándolo de cuajo del poste al que estaba unido a duras penas.
—Con eso seguro que consigues que se sienta mucho más cómoda contigo —dijo la voz de Luka a su espalda.
—Ni se te ocurra hablarme, gilipollas. Estás complicando la vinculación —estalló Theon , girándose hacia él. Tenía un par de chanclas de un morado chillón en la mano.
—Siento ser yo quien te lo diga, pero tú solito te las apañas de puta madre para dificultar la vinculación, imbécil —replicó y pasó por su lado.
—Si te haces el puto héroe, yendo en su ayuda y comprándole unas puñeteras chanclas, ¿qué quieres que haga?
—El héroe podrías haber sido tú si le hubieras comprado las putas chanclas —soltó Luka , golpeó con cuidado la ven tana y levantó las chanclas en cuestión para que Tessa las viera.
La oyó quitarle el seguro a la puerta y Luka la abrió. Le puso las chanclas y luego la ayudó a bajarse del vehículo otra vez. Parecía poder mantenerse un poco mejor en pie, pero se agarró a Luka de todas formas, mirando a Theon con nerviosismo a través de sus gruesas pestañas.
—Ve a estirar las piernas con Theon mientras le lleno el tanque al coche —la animó Luka con suavidad mientras la llevaba hasta Theon .
Ella opuso resistencia, pero estaba tan débil que no sirvió de nada—.
Estaré justo aquí, pequeña —añadió y el hecho de que Luka tuviera que persuadir a la puñetera fuente de Theon para que se le acercara hizo que Theon apretara los dientes.
En teoría, debería querer hacerlo tanto como él.
Rindiéndose finalmente, dejó que Theon le rodeara la cintura con un brazo y el vínculo se le calmó de inmediato en el pecho, volviendo a zumbar, satisfecho.
Andaba muy despacio, colocando los pies en el suelo con sumo cuidado.
No pudo evitar pensar que las zapatillas que le había traído serían más cómodas que las chanclas de las narices, pero se mordió la lengua; no quería volver a ahuyentarla.
Guardaron silencio mientras caminaban bajo aquellas luces demasiado brillantes, pero no le dejó alejarse mucho de Luka . Cuando Theon no aguantó más, preguntó:
—¿Ayuda? ¿Andar y estirar las piernas?
—Mmmm —confirmó y se tropezó un poco. Theon la sostuvo con más fuerza.
—Cuidado, preciosa. No te conviene excederte. Quizá deberíamos volver al coche.
—Tengo que ir al baño.
Theon suspiró para sus adentros. ¿Por qué no había pensado en eso? Podrían haberse dirigido allí directamente. Le silbó a Luka y señaló la tienda con la barbilla. Este asintió, dándole a entender que se verían dentro.
Tardaron unos cuantos minutos en llegar al edificio y dirigirse a los baños del fondo. Sostuvo la puerta para entrar tras ella, pero Tessa le presionó una mano contra el pecho.
—Tú aquí no entras —le dijo, y sus ojos no admitían discusión.
—Pero, Tessa , si no puedes ni mantenerte en pie —replicó de todas formas.
—No. Ni de coña. Bastante vergüenza me da ya que me hayas cambiado de ropa estando inconsciente. Olvídate. —Puede que estuviera peleándose con él, pero sonaba hecha polvo. Cuando se apartó el pelo de la cara, la marca negra, su marca, resaltó contra su pálida piel.
—Cinco minutos, Tessa —accedió al final.
—Hasta una tortuga es más rápida que yo ahora mismo. Voy a necesitar más tiempo —suspiró.
—Está bien. Siete.
Tessa soltó un profundo suspiro y se zafó de sus manos.
—Lo que tú digas.
El hilo en su pecho se tensó en cuanto la puerta se cerró detrás de Tessa .
Intentó entretenerse echándole un vistazo a las neveras y las estanterías de comida basura, pero le fue imposible no mirar el reloj cada treinta segundos.
Luka apareció cuando llevaba cuatro de los siete minutos allí dentro.
—¿Quieres uno? —preguntó y le tendió un paquete de dónuts espolvoreados con azúcar.
—No son buenos para la salud —respondió Theon .
—Soy un legado —dijo Luka en tono burlón, clavándose el pulgar en el pecho—. No va a ser esto precisamente lo que me mate.