Capítulo 1 #2
Retrocedo hasta la acogedora biblioteca y encuentro un elevador entre dos estanterías.
Juego con la manija de mi maleta mientras que el ascensor sube por el edificio viejo.
¿Con cuántas sanguijuelas compartiré este lugar?
Trago con dificultad e intento calmar mi respiración.
El suelo del elevador es negro, tan oscuro como para que el polvo que deja el cadáver de un vampiro se camufle, en caso de que, por accidente, matara a alguien aquí. Ah, ojalá .
El noveno piso tiene el techo bajo, color verde oscuro.
Las paredes están rodeadas de faroles que emiten una luz cálida.
Doblo en dos esquinas antes de encontrar la 904.
Saco la vieja llave que me entregó el familiar, con una serpiente enroscada en el mango, y la introduzco en la cerradura, igual de vieja.
Al escuchar un clic , empujo para abrir.
Busco el interruptor de la luz en la pared y lo enciendo, luego apoyo la espalda contra la puerta y respiro. Aquí estoy a salvo.
La habitación es antigua pero acogedora.
Hay una cama individual, con una estructura ornamentada y cortinas rojas de terciopelo con borlas doradas.
Al igual que en la planta baja, hay un candelabro con cristales y telarañas.
Me estremezo al verlo. Hay algo muy vampírico en la decoración, aunque los vampiros no duermen en camas.
Hay un escritorio de madera frente a una ventana con los postigos cerrados y un armario angosto al costado.
La pared de la derecha está cubierta por cortinas negras. Una elección interesante , pienso.
Desabrocho las hebillas de mi maleta y saco la ropa, o más bien la ropa de Cassie Smith .
Cassie usa faldas de pana y blusas holgadas, a diferencia de mi uniforme todo negro.
Después, saco los libros. La historia del vampiro moderno, de Into Attila, y Una introducción a los tratados de 1912, de Andrea Ceretti.
Pero bajo las pertenencias normales de una estudiante de posgrado de veintidós años hay un panel de madera negro.
Y debajo de ese falso fondo, una capa de tela traslúcida llamada zia , que oculta los objetos de plata de las máquinas de rayos X y los detectores de metales.
Levanto la tela y mi corazón acelerado se calma al verlos.
Un arco plegado y veinte flechas con punta de plata. Tres estacas de madera. Un arma y una docena de balas de plata. Una máscara blanca. Dos cruces. Un reloj con una hoja de plata doblada en su interior. Mi nombre, Rebecca Charity, está grabado en las estacas.
Justo cuando ajusto el reloj en mi muñeca, veo un frasco con suplementos en la esquina de la maleta, los que debería haber tomado anoche.
Las píldoras tienen una concentración muy alta de alicina, el compuesto principal del ajo.
Mi corazón se acelera. Mierda . Si tan solo una sanguijuela huele mi sangre, será el fin.
Seré un blanco inmediato para todos los monstruos hambrientos que acechan en las sombras.
Trago dos, por si acaso. Tardarán una hora en hacer efecto, pero no debería pasarme nada. Después de todo, los chupasangres duermen durante el día.
Veo un cartel en la pared junto a mi escritorio, con una lista de artículos prohibidos.
Lo primero es el ajo. Es curioso que no se mencionen las estacas, pero asumo que en Tynahine no esperan tener una cazadora entre ellos.
Miro el reloj. Mi rango, Iniciada, está grabado en el cuero.
Por lo general, verlo me hace fruncir el ceño, pero ya no.
Una vez que complete esta misión, dejaré atrás el rango más bajo de Calisto.
No tengo idea cómo Penny conseguirá que me asciendan al nivel más alto de nuestra organización.
Por lo general, una cazadora tarda uno o dos años en pasar de Iniciada a Devota.
Las Devotas pueden vivir en el cuartel general de Calisto, en vez de en la base satelital en la que estoy yo, y reciben un entrenamiento más avanzado.
Luego tardan otros cuatro o cinco años en alcanzar el rango de Consagrada.
Las Consagradas tienen acceso completo al armamento de Calisto y a los tres primeros niveles de los archivos.
Los otros cuatro niveles son exclusivos para las Supremas.
Las Supremas también pueden formar equipos y elegir sus propias misiones, además de reclutar subordinadas, como hizo Penny conmigo.
Mi teléfono suena antes de que pueda investigar el resto de la habitación. La clase de bienvenida es en diez minutos y el edificio de Humanidades queda al otro lado del campus.
–Maldita sea –digo, mientras hurgo entre mis armas. Me decido por la estaca y la guardo en el bolso de cuero. Cierro la maleta y la empujo debajo de la cama.
Corro por el bosque de pinos con los pies doloridos por las botas de cuero marrón que Penny me compró, me llegan hasta la rodilla y tienen agujetas color verde oscuro.
Todas las prendas del armario de Cassie, desde los botones hasta los camisones, las eligió ella.
Y, al igual que mi uniforme negro habitual, cada prenda tiene muchos bolsillos secretos para esconder una o dos armas.
Las botas en cuestión tienen fundas ocultas detrás de las agujetas, ideales para un par de dagas largas.
El edificio de Humanidades está situado a orillas del río.
Hay columnas que bordean el exterior, con grietas en los lados, llenas de enredaderas y musgo.
Las ventanas grandes y arqueadas están tapiadas para proteger a los monstruos que acechan en el interior.
Respiro antes de abrir la pesada puerta de madera, tan gruesa como el tronco de un árbol.
En el interior, encuentro la misma luz de velas que había en Tynarrich.
El familiar había dicho que los Decanos del Día y de la Noche darían la primera clase.
Uno de ellos es un vampiro. Dudo frente a la entrada de la sala más grande y trago nerviosa.
Existe la posibilidad de entrar aquí y encontrarme rodeada de sanguijuelas.
Y teniendo en cuenta que el ajo aún no ha hecho efecto, quizá tenga que matar a mis compañeros antes de lo que esperaba.
Pero el familiar también me aseguró que las clases durante el día eran solo para humanos.
Entro y mis ojos se abren de par en par.
El techo abovedado es color rojo sangre y del centro cuelga una réplica del sistema solar, con todos los planetas bañados en oro y orbitando alrededor del sol.
También están todas las lunas de los planetas.
Entre ellas está Calisto, la que Catherine Lovelace eligió para nombrar a nuestra organización.
No sé por qué optó por una cazadora menos conocida, en vez de Artemisa.
No veo ningún cable que mantenga las esferas en su lugar y la universidad, al percibir mis preguntas, me ofrece una respuesta: una placa pequeña junto a la puerta demuestra que la estructura móvil es una combinación de hierro, oro y una variedad de imanes.
Bajo rápido las escaleras hasta uno de los bancos curvos, dejo mi bolso en el espacio que hay junto a mí y coloco mi abrigo al otro lado.
Por suerte nadie me dice nada, así que yo también me quedo callada y observo a mis compañeros tranquila.
Penny me dijo que durante esta primera ronda de admisiones habían aceptado a doscientos humanos, aunque esperan duplicar esa cifra en los próximos años.
Un humano tiene uno de dos roles viables (legales) en Vampiria.
Puede ser un familiar o un embajador del Consejo.
Ambos son, en esencia, sirvientes de los chupasangres.
A primera vista, me cuesta distinguir qué rol prefieren mis compañeros de clase.
Cuando Penny me introdujo a Cassie por primera vez, dijo que, si alguien me preguntaba, debía decir que me gustaría trabajar en el Departamento de Ética del Consejo.
No estoy segura de cómo una maestría en Estudios Vampíricos Modernos me ayudará a conseguirlo.
Todavía recuerdo cuando me aceptaron en Strathclyde, cuatro años atrás.
Iba a ser la primera de la familia en ir a la universidad.
Iba a ser doctora. Había intentado entrar en Glasgow y en Edimburgo, pero no lo logré.
Aun así, Strathclyde era una buena opción para mí.
Mis padres me llevaron a cenar para celebrarlo.
Un mes después, murieron.
Dos figuras entran en la sala por un sector inferior.
Solo ahora veo lo que hay debajo del estrado.
Una pizarra grande color esmeralda con la frase “ Fàilte gu Oilthigh Taigh na h-Aibhne” escrita, que ocupa la mitad del espacio.
Teniendo en cuenta que mi conocimiento del gaélico comienza y termina con fàilte y slàinte , realmente espero que la clase sea en español.
Pero vuelvo a concentrarme cuando veo al hombre vestido todo de negro. El Decano de la Noche, asumo.
Un vampiro.
Ninguno de los humanos a mi alrededor parece muy preocupado por su presencia. La Decana del Día, una mujer casi de la misma edad que Penny, vestida de blanco, rompe con el murmullo que llenaba la sala.
–Creo que podemos comenzar –dice, y voltea hacia el chupasangre, que extiende su mano fantasmal, privada de la luz del sol.
No puedo mirarlo. Actúa normal –. ¡Es un placer darles la bienvenida a todos a la Universidad de Tynahine!
Su llegada ha sido un proyecto apasionante para el cual nuestro maravilloso Decano de la Noche, Fausto Nocth, ha estado trabajando por… ¿Cuánto tiempo?
–¿Ciento cinco años, tal vez? –Su voz intensa tiene un acento. Del continente, pero no logro identificarlo.
–Tuvimos que asegurarnos la máxima seguridad tanto para los estudiantes humanos como para los vampiros –continúa la mujer–.
Y tengo el placer de decir que todos ustedes han sido elegidos para formar parte de la primera promoción de muchas, espero, que demostrará que nuestras especies pueden convivir y, más importante, estudiar juntas.