Leoncio, el vampiro casi nuevo (Colmillos y buenas maneras 2) Epílogo en Nueva York
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Epílogo en Nueva York

—Vamos a perder el avión, Carole —dijo Léo por quinta vez. Ella cogió su maleta y le dio un beso descarado en la boca. Él sonrió.

Llevaban desde septiembre viviendo en el apartamento de su madre y Carole había entrado en una escuela de actores. Estaba emocionada por ello. Mientras, él y sus amigos hackers estaban preparando un juego en un ambiente gótico, inspirado en vampiros y licántropos.

Ella iba a clases de tarde y por la mañana ambos dormían abrazados. Le costó aceptar que Léo tuviera tanto dinero y que lo pagase todo, pero él pudo convencerla. Además, su madre había aceptado su relación, ¿y cómo no?

El Consejo se había tranquilizado bastante y los detractores de su madre, viendo todo lo que habían conseguido, se tuvieron, como decía Carole, que meter la lengua en el culo.

Se río de ese momento en el que lo soltó delante de la consejera. Incluso Tom la miró raro, pero luego su madre se había echado a reír y le había dado la razón.

El taxi les dejó en un abarrotado aeropuerto. Todo el mundo quería viajar en Navidad. Subieron al avión y llegaron a Limonde dos días antes de Navidad.

Léo se moría por ver a sus sobrinas, aunque después de los correspondientes abrazos, Archie enseguida lo fichó para ayudarle en la cocina.

Ellos cocinaban a pesar de que de todos los invitados eran de los pocos que no comían y, sin embargo, Carole le había jurado que nunca había probado nada tan delicioso como lo que él solía prepararle.

Su tío había ampliado la casa. El salón era mucho más grande, como para veinte personas y además en el terreno mandó construir una casa de invitados, comunicada por un túnel con la casa principal.

Su madre acudiría con Tom, también Benjamin y Cassandra, Cordelia, Jacques y toda su familia.

Además, prepararon ponche para los que llegarían más tarde, que eran el tío de Carole y todos los amigos, incluidos JP y Paul que ya eran pareja oficial, aunque su madre le había dicho que por orden de jerarquía en un futuro le iba a tocar hacerse con el trono.

Imaginó que Paul haría grandes cambios para las faes , y ya era hora.

No se podía vivir anclado en el pasado. Él había superado todo aquello y esperaba que sus padres humanos, allá donde estuvieran, se sintieran orgullosos.