Capítulo 17
De vuelta en el invernadero, me encuentro con que Ralph me está esperando.
—¿Por qué has tardado tanto? —me espeta con un gruñido.
—Me he quemado con el agua caliente del baño y he tenido que ir al sanatorio —respondo, hastiada, mostrándole el dedo enrojecido.
Me siento y me acerco la máquina locuisonus.
Todo este tiempo he estado considerando la ecolocalización como un único idioma que varía ligeramente según la región.
¿Cómo puedo haber estado tan ciega, siendo traductora?
Los humanos tenemos idiomas, dialectos e incluso formas de hablar particulares en cada grupo familiar, con sus propios acentos, vocabulario y bromas privadas.
¿Por qué no iba a pasar lo mismo con los dragones, que han desarrollado el idioma hablado a partir del de los humanos?
Mamá quería demostrar que, al igual que los idiomas de los humanos, las lenguas de los dragones tienen dialectos.
Y ahora me toca a mí demostrar que ocurre lo mismo con la ecolocalización, con el koinamens.
Es un idioma lleno de dialectos familiares que no solo se usan para comunicar y para cazar, sino que además tienen el poder de curar, de hacer que las crías de dragón se desarrollen en el interior de sus huevos...
Quizá los dragones hayan aprendido a hablar con palabras a causa de la presencia de los humanos, pero el lenguaje forma parte de su ser desde el inicio de los tiempos.
— Vivien, un guardia de la paz acaba de dejar esto para ti —me dice la doctora Seymour—. Dice que viene de Londres.
Veo que Sophie reacciona al oír hablar de la ciudad. La doctora Seymour le echa una mirada nerviosa a Ralph y me entrega el paquete. Echo un vistazo a las palabras impresas en la parte de atrás y casi me caigo de la impresión:
A CADEMIA DE L INGÜÍSTICA D RA CÓNICA
¿Es que Hollingsworth ha accedido a satisfacer mi petición?
—¡Sabes que los reclutas tienen prohibido usar el sistema de correos! —protesta Ralph.
—Pero esto lo han enviado con un coche...
Me arranca el paquete de las manos y le quita el envoltorio ante la mirada atónita de todos.
—Dolores, informaré de que fomentas la desobediencia entre tus reclutas.
La doctora Seymour se queda pálida. Bajo el envoltorio hay un fajo de papeles atados.
—Esto me lo ha enviado la doctora Hollingsworth, rectora de la Academia de Lingüística Dracónica, para ayudarme en mi investigación —le digo, sin alterarme—, con el permiso especial de la primera ministra Wyvernmire, que ayer mismo nos recordó que necesita que acabemos con nuestro trabajo lo antes posible.
Puedes preguntarle a ella, por supuesto, pero no creo que le haga gracia saber que has interferido.
Si Ralph no se cree mi farol, no lo demuestra.
Hojea la propuesta de investigación de mamá y luego me la devuelve, visiblemente molesto al no encontrar nada que sugiera que deba excluírseme del DDCD inmediatamente.
La doctora Seymour se me queda mirando, perpleja.
Ya se lo explicaré más tarde, cuando Ralph no esté por ahí.
Gideon tiene el rostro hundido entre las manos. ¿Qué le pasará si descifro la ecolocalización antes que él? No quiero pensar en ello; no puedo permitírmelo. Pero una parte de mí aún espera que, si consigo darle a Wyvernmire ese código que tanto desea, quizá pueda negociar la liberación de todos.
Bajo la mirada y observo el estudio que tengo en las manos.
«Evolución de las lenguas dracónicas: estudio de los dialectos familiares».
El corazón se me acelera al ojear el resumen.
Casi oigo la voz de mamá en las palabras que ella misma ha escrito.
Cada una de sus ideas está presentada de forma detallada y meticulosa, y apoyada por algún estudio o cita, y por un segundo tengo la impresión de que está conmigo.
Leyendo el texto resulta evidente que a su autora le importa el bienestar de los dragones y la protección del lugar que ocupan en la sociedad.
Eso me impacta. Si mamá se ha unido a los rebeldes, debe de haber sido por un buen motivo.
Mientras Gideon sale a fumarse un cigarrillo, escucho algunas de las grabaciones de ayer.
Todo este tiempo hemos estado añadiendo llamadas al sistema de indexación como si pertenecieran a un único lenguaje, cuando en realidad podrían pertenecer a cualquiera de los dialectos familiares que existen.
Soresten usaba las llamadas de ecolocalización universales, más simples, para hablar con Muirgen, y un dialecto familiar para hablar con su hermana Addax.
Pero ¿por qué iba a molestarse Soresten en hablar en dia lecto con Addax si ella también entiende el lenguaje universal de la ecolocalización que usan con Muirgen?
La respuesta a esa pregunta ya la sé. Es el mismo motivo por el que hablo con mamá en búlgaro, y no en inglés.
Porque es el idioma con el que la he conocido, con el que hemos cimentado nuestra relación íntima.
Hablarle en otro idioma sería extraño. Me recuesto en la silla.
Si consigo demostrar mi teoría de que Muirgen y Rhydderch hablan una versión de la ecolocalización diferente a la que hablan Soresten y Addax, estaré en disposición de presentarle mi hallazgo a Wyvernmire.
La doctora sale al exterior con Ralph y oigo cómo lo amenaza con presentar una queja formal si no le deja hacer su trabajo.
Katherine repiquetea nerviosamente los dedos sobre la mesa, observándome con unos ojos cansados y enrojecidos.
Intento esbozar una sonrisa tranquilizadora justo en el momento en que Sophie aparece a mi lado.
—¿Ahora te hablas con la rectora de la Academia? —me susurra.
—Me la encontré en el baile —respondo.
—¿Lo ves? —le dice Katherine a Sophie, muy seria—. Ya te lo dije.
Sophie frunce el ceño.
—¿Decirle el qué?
—Que estás haciendo trampas. —Me sorprende el tono agresivo de la voz de Katherine, normalmente tan alegre—. Estás aprovechando tu estatus como ciudadana de segunda clase para pedir ayuda externa.
Levanto una ceja y me pongo los auriculares.
—Eso es ridículo —respondo, y de pronto oigo una serie de clics y pulsos.
Echo un vistazo a la máquina locuisonus, sorprendida.
Aún no he seleccionado ninguna grabación, pero está claro que oigo llamadas.
Eso significa que se están produciendo en este instante.
Levanto la vista para mirar a través del techo, pero no hay ni rastro de dragones en el trozo de cielo que veo a través de las ramas.
Quizá sea Soresten comunicándose con el dragón que va a relevarlo.
Tomo nota de las llamadas que consigo identificar, escribiéndolas a toda prisa en una página del cuaderno, tal como llegan.
Da la impresión de que es solo un dragón, hablando solo, sin recibir respuesta.
Algunas de las llamadas no las reconozco, y tengo que buscarlas en las tarjetas de indexación para ver si han sido registradas anteriormente.
Tomo notas todo lo rápido que puedo, aunque las llamadas se suceden cada vez más rápido y de forma más errática, y anoto cualquier traducción posible.
Tono 3 (chica)
Tono 4 (hembra)
Trino 15 (humano)
LLAMADA DESCONOCIDA
Trino 15 (humano)
Tono 3 (chica)
Trino 15 (humano)
Tono 4 (hembra)
LLAMADA DESCONOCIDA
Trino 15 (humano)
LLAMADA DESCONOCIDA
Tono 3 (chica)
LLAMADA DESCONOCIDA
Es la primera vez que veo que usen así la ecolocalización.
El dragón parece estar recitando una secuencia de palabras que no muestran conexión entre sí.
Y se repite constantemente. La última llamada, la que no reconozco, se parece al eco 576, que en el sistema de indexación significa «romper» o «traicionar».
Pero es diferente, más corto e intenso que el eco 576.
Y observo que va seguido de un breve silbido, tan rápido que apenas resulta audible.
La semana pasada Sophie había sugerido lo que podía significar: un breve silbido al final de una llamada podría denotar un nombre, o una denominación de algo o alguien.
Decido apostar por la traducción más directa:
«Alguien que rompe o traiciona», murmuro para mí. Voy al armario, cojo un diccionario de ideas afines y paso las páginas hasta llegar a la palabra que busco.
traición sust. engaño, corrupción, infracción, fechoría, ruptura, delincuencia, delito.
Subrayo la palabra que parece resumir todas las demás: delito. Quizá me equivoque, pero siempre puedo volver atrás y probar con otra definición.
Vuelvo a oír esos sonidos. Ahora las llamadas han cambiado.
Hay dos nuevas, que se repiten una tras otra, alternándose constantemente.
La primera es un trino amistoso que reconozco, y en el sistema de indexación tiene diversos significados.
El trino de tipo 93 ha sido traducido muchas veces como verbo: «deslizarse» o «reptar».
Pero también he oído a los dragones de patrulla usándolo para decir «serpiente».
Busco una traducción de la segunda llamada, un barrido de tipo 3.
En una tarjeta de indexación aparece definida como algo nuevo, como un nuevo humano o una nueva patrulla.
Así que tengo dos posibles palabras más: serpiente y nuevo.
Eso no tiene sentido, pero el nuevo patrón con «serpiente» y «nuevo» se repite, tan persistente como confuso.
Me froto los ojos, con la vista puesta en la definición de «serpiente» en el diccionario, pero sin poder concentrarme.
Quizá debería olvidarme de esa llamada y dedicarme a intentar demostrar mi teoría de los dialectos.
Pero ¿y si es una comunicación rebelde? No puedo fingir que no la he oído, sin más.
Por aburrimiento, más que por otra cosa, vuelvo a pasar páginas del diccionario hasta que encuentro la definición de la palabra «nuevo».
Sé que en wyrmerio la palabra equivalente — fersc — solo se usa para hacer referencia a las crías.
Un dragón joven, o un bebé humano, pueden ser fersc , por ejemplo.
Pero un nuevo edificio, o una planta joven, o un recién llegado, no pueden serlo.
Suspiro. ¿Y si no se trata de esa palabra? ¿Y si la tarjeta de indexación está mal y las llamadas quieren decir otra cosa? Vuelvo a hojear mi cuaderno, buscando algún apunte sobre el uso del barrido de tipo 3, pero no encuentro nada.
Gideon sigue ahí fuera, fumando y hablando con la doctora Seymour. Oigo su voz grave y la de la doctora Seymour, que lo consuela.
A toda velocidad echo mano del otro cuaderno, el que ha estado usando Gideon.
Ahí está, una mención del barrido de tipo 3 de hace cuatro meses, escrito con una letra que no reconozco.
Pero ha sido traducido no como «nuevo», como en apuntes anteriores, sino como «original».
¿Podría ser un error de traducción? Me quedo mirando la palabra: «original».
Lo habían usado tres dragones hablando de un primer vuelo, en una grabación con fecha del 1 de septiembre.
Combino la palabra con las otras que he conseguido traducir, descartando «hembra», que me parece una reiteración.
Humano.
Chica.
Delito.
Serpiente.
Original.
¿Una chica humana que ha cometido un delito? Un escalofrío me recorre la espalda. Eso se podría decir de la mayoría de las reclutas, pero... De pronto recuerdo las palabras que oí de una voz que me puso los pelos de punta.
«¿Tienes una cuchilla, niña humana? Ambas sabemos que no podrás quitármela con los dientes».
Cojo el diccionario y busco la palabra «original»:
Perteneciente o relativo al origen.
O
Que resulta de la inventiva de su autor.
O
Que ha servido de modelo para hacer copias.
O
Novedoso, singular, curioso, nuevo. En su estado primigenio. Virgen.
De pronto hago la conexión y doy un respingo. Cojo un lápiz y rodeo con un círculo la última palabra, aparentemente la más inconexa de la lista. La busco en el diccionario, y la primera acepción que encuentro es «doncella».
Humano.
Chica.
Delito.
Serpiente.
Doncella.
Esas palabras ya las he oído juntas en otra ocasión.
«¿Doncella Serpiente? Esa es la traducción directa, ¿no?».
Chumana.
Chumana está en Bletchley Park, llamando a la chica humana que cometió un delito.
Chumana me está llamando.