Léelo y llora (Escribir lo correcto 1) 26 Veintiséis #2
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26 Veintiséis #2

—Ay, no. —Parecía consternada—. Jamás se me ocurrió que pudieras pensar que esta era una mala reunión. Todo lo contrario.

El puño que me apretaba el corazón se aflojó.

—¿Entonces es una buena reunión?

—Una reunión buenísima —dijo Lenore—. Les encanta el libro. A mí también.

—Nos habría gustado tenerlo antes —añadió Carly a toda prisa—. Pero estamos contentas con lo que entregaste. No creemos que las correcciones vayan a ser gran cosa.

Eso no me sorprendió.

—Me alegro.

—Se rumorea que hay una productora rondando —dijo Lenore—. Todavía no tengo nada en firme, pero sé que Netflix quiere ampliar su catálogo de fantasía. Creo que va a haber una oferta de opción.

Moderé mi entusiasmo. Era agradable despertar interés. Las opciones no eran nada seguro —conocía a muchos autores que habían cobrado dinero por una opción y nunca habían visto ni serie ni película—, pero que me quisieran ya me bastaba, al menos por ahora.

—Suena genial.

—La editorial también quiere que hagas una gira de promoción —añadió Lenore.

Eso me hizo dudar.

—¿En serio? —Patearme quince ciudades yo solo haciendo prensa no era precisamente mi idea de pasarlo bien.

—En serio. La cosa es que el ciclo de autores del verano ha tenido tanto éxito que se habla de emparejar autores de distintas editoriales para los lanzamientos. —Lenore le lanzó a Carly una mirada significativa.

—Es una forma de ahorrar dinero —explicó Carly—. Solo necesitas un responsable de prensa en lugar de dos. Los coches y el alojamiento salen más baratos. —Respiró hondo—. En este mercado, todo el mundo busca formas de ahorrar.

A mí no me apetecía demasiado hacer una ronda de firmas. Pero formaba parte del juego.

—¿Y con quién me vais a emparejar? —Brotó la esperanza—. ¿Con Nathan? —Era mucho pedir, pero lo habría aceptado encantado.

Carly se rio.

—En realidad, a Nathan lo vamos a mandar a un viaje parecido, pero su libro sale tres meses antes que el tuyo. Tu acompañante publica en otra editorial.

—¿Quién es? —Lo único que me venía a la cabeza era Amy Ryan. El destino no podía ser tan cruel, ¿no?

Había algo de suficiencia en la sonrisa de Lenore que no supe interpretar.

—Bree James. La conoces, ¿verdad?

Me quedé inmóvil, con la mano a medio camino del vaso de agua.

—¿Qué? —dije antes de poder pensármelo mejor. Sonó como si estuviera a punto de echarme a llorar.

—No habréis roto, ¿no? —preguntó Carly, alarmada.

Fruncí el ceño.

—¿Cómo…?

—¿Cómo lo sabíamos? —insistió Lenore—. El mundo de los autores solo parece grande. En realidad es bastante pequeño.

—Pero… —Y entonces lo entendí. Lenore no era solo mi agente—. Voy a matar a Nathan.

Ella se rio.

—Él no me lo dijo. Fue Annette, la del evento de autores.

—¿Y ella cómo lo sabía?

—¿De verdad creíais que pasabais desapercibidos? —replicó Carly—. Estáis por todo TikTok desde que os grabaron juntos en ese coche fúnebre.

Se me vació el aire de los pulmones de golpe y tardé un momento en recuperarme.

—¿Cuándo nos grabaron?

La pregunta descolocó a Carly.

—¿Hicisteis más de un tour en coche fúnebre?

—No, pero alquilé ese coche solo para nosotros dos. —Me molestaba más de lo que ellas podían entender, y no porque no quisiera que la gente supiera de mi relación con Bree—. ¿Dónde está ese vídeo?

Intercambiaron una mirada.

—Yo lo busco —dijo Carly automáticamente, y cogió el móvil.

—¿Por qué es un problema? —preguntó Lenore.

—No es un problema —respondí—. Es solo que… no somos personajes públicos. Al menos no como una estrella de Hollywood. ¿Cómo va a saber cualquiera quiénes somos?

—Por algo hay fotos en la contraportada de los libros.

—Vale, pero ¿cuánto crees que se solapan los lectores de Bree y los míos?

—Supongo que no mucho. —Lenore se encogió de hombros—. Sigo sin entender por qué te alteras tanto.

No podía entenderlo.

—Había un tipo en los eventos de lectores. Tenía una actitud muy inquietante con Bree. Y alguien me destrozó el jardín. Es solo que… ojalá lo hubiera sabido.

—No creerás que hay alguien acechándote por ahí, ¿no?

—No necesariamente. Pero es raro.

—Bueno… ¿te parece bien hacer la gira con Bree o buscamos otra solución? —A Carly se le había apagado un poco el brillo de los ojos. Al instante me recompuse. Estaba exagerando. O al menos eso esperaba.

—No, quiero hacer la gira con Bree. Pero aseguraos de que ella esté dispuesta.

—Su agente debería ponerse en contacto con ella hoy mismo con la oferta —me aseguró Lenore.

—Si a ella le parece bien, a mí también. —La idea de viajar con Bree me tenía absolutamente eufórico. Solo había un pequeño problema.

—Aquí está el vídeo. —Carly me pasó el móvil.

Lo vi. Dos veces. En general era inofensivo. Se nos veía a Bree y a mí subiendo juntos al coche fúnebre. Eso no me importaba. Lo que sí me molestaba era que habían editado el vídeo: había varias tomas nuestras a través del techo abierto mientras nos llevaban de un sitio a otro.

—Alguien nos siguió en todo momento —dije.

Lenore frunció el ceño.

—La verdad es que nunca lo había relacionado, pero tienes razón.

—Da escalofríos. Alguien nos siguió durante horas.

—¿Alguna idea de quién?

Pensé de inmediato en Joey.

—Sí. De hecho, sí que tengo una idea.