21 Entre llamas y propuestas
Fue imposible que su mirada se desviara hacia otro lugar. Sus ojos se encontraron en el segundo en que la puerta se abrió y todo lo que creía cerrado, erupcionó como un volcán activo.
—Disculpen la demora—agregó y cerró la puerta detrás de él. Su hermana y su padre lo fulminaron con la mirada.
Bárbara se giró hacia él, al igual que su asistente. Bautista estrechó la mano de la mujer.
—Es un gusto—dijo y agradeció que su mano no estuviera sudada.
Arjen se puso de pie. Bau sintió que su corazón se derretía. Mierda ¿cómo podía verse más hermoso que esa noche?
—El hombre que estábamos buscando.
La frase detonó en el silencio de la reunión. Bau le sonrió y percibió el calor subir por su cuello de tortuga hacia su rostro.
—Es un placer, señor Cross.
Sus manos se rozaron y Bau creyó sacudirse, como si una corriente eléctrica los recorriera.
«¿Puedes ser un poco más patético?».
Quiso darle un golpe en la cabeza. Se ubicó en la mesa de reuniones al lado de su padre, frente a Arjen quien estaba al lado de su hermana. Jacqueline a la cabecera.
—Bau—Jacqueline habló—, les estaba contando a los señores los últimos proyectos y ellos querían conocer un poco más.
Bautista arqueó una ceja, ¿qué mierda podía decirle cuando nunca estuvo involucrada en nada que no fuera el marketing o los impuestos?
—Verá, señor Price—Arjen remarcó la palabra señor—, hemos tenido inconvenientes con la construcción de las Torres Cross.
—Portland—agregó Bau. Arjen asintió.
—Exacto, para serle sincero, hay demasiadas demoras, costos que están escalando y tiempos que no se están cumpliendo. Necesitamos una empresa que trabaje de acuerdo con nuestros principios y que tenga como pilar la excelencia.
—La excelencia siempre es mi objetivo—señaló Bautista, entretanto apretaba los informes entre sus manos—. Puedo mostrarles nuestro modo de trabajo, pero antes, quiero aclarar que no contamos con la infraestructura de Veritas.
—Aprecio su honestidad—Arjen expresó—, su hermana me comentó de dos licitaciones de las cuales están participando cuyos diseños son similares a los nuestros.
Bau hizo una mueca.
—No realmente—Bau observó a su hermana que estaba pálida. Ni siquiera sabía mentir—, sin embargo, nuestra técnica de construcción se adapta a edificios de mayor escala como las Torres Cross.
—Por supuesto—Su voz sonó segura—. Hablemos de números.
No había terreno más seguro para Bautista, sin importar que frente a él estuviera el hombre con el pene más grande y talentoso que había visto en su vida. Abrió la carpeta con los informes, mostrando lo que Arjen esperaba, luego, encendió el proyector que estaba detrás de él.
Berton arqueó una ceja, Bau había dejado todo preparado desde el día anterior, como siempre hacía. Una punzada de culpa lo golpeó, pero se desvaneció de inmediato.
Bau mostró fotografías del proyecto Krause, una maravilla de la arquitectura que ahora formaba parte del paisaje de Los Ángeles.
—Este es uno de nuestros últimos diseños—explicó—.
Minimalismo, acero y concreto, con una espacio verde amplio que le brindará calidez y apagará el calor alrededor.
El presupuesto destinó un treinta y cinco por ciento a la estructura de acero de alta resistencia, veinticinco por ciento a los acabados de lujo como pueden observar.
Un veinte por ciento fue a las instalaciones mecánicas y eléctricas, y el otro veinte por ciento se destinó a mobiliario sustentable.
Todo calculado sobre el presupuesto inicial.
—Bau les mostró fotografías del interior del complejo de departamentos de lujo—.
Hay confort, seguridad, sofisticación y eficiencia en cuanto al gasto.
Bárbara tomaba notas. Arjen solo estaba cruzado de brazos, con su vista fija en Bautista quien sentía que comenzaba a sudar.
—¿De cuánto tiempo de ejecución hablamos?—indagó Bárbara.
—Un plazo de veinticuatro meses con el presupuesto acordado—agregó Bautista—. Todos los recursos que utilizamos, tanto los materiales como los humanos, son de primer nivel. Mis gerentes de proyecto responden a mí de forma directa, eso posibilita que todo se resuelva de manera efectiva.
Mostró otras imágenes, un edificio imponente, pero con un diseño muy diferente al anterior.
—En este proyecto en Texas, el complejo de viviendas de lujo tuvo una distribución un poco distinta, las razones dependen del entorno, sobre todo.
Aquí la estructura demandó un cuarenta por ciento, el resto se distribuyó entre acabados premium e instalaciones.
El perfil de este cliente era distinto también, estaba más enfocado en la seguridad.
—¿Qué hay de los plazos?—indagó una vez más Bárbara, y Arjen puso los ojos en blanco.
—Bárbara, ¿podrías esperar a que termine su explicación?
La mujer negó ofendida.
—¿Cuál es el problema en mis preguntas?
Arjen negó, era imposible que esta idiota lo llamara inmaduro.
—El problema es que desvías la concentración. Bau tiene un punto que me gustaría que explique más en detalle.
Lo había llamado Bau. El muchacho tragó saliva y dio vuelta la página.
—¿De qué me sirve una sinfonía de porcentajes si no puedo preguntar?
—Señora Cross—Bau la detuvo—, de esta sinfonía, como usted lo llama, depende el éxito de una construcción y la calidad que brindamos en cada acabado.
Bárbara se acomodó un mechón de cabello con molestia. Arjen le hizo seña a Bau para que continuara.
—Con respecto a los plazos, cumplimos el tiempo de ejecución sin problemas, es más, el tiempo estimado eran veinticuatro meses, y finalizamos la obra quince días antes.
Arjen se humedeció los labios.
—Me gustas mucho, Bautista.—No fue una frase al azar.
Nada en Arjen Cross era producto de la casualidad.
Fue una provocación directa. El corazón del ingeniero estuvo a punto de detenerse—.
Se nota que este es tu territorio y lo manejas bien.
—El hombre buscó en su maletín y extrajo el anteproyecto y el proyecto que Veritas había diseñado para sus torres—¿Qué harías tú con esto?
Lo deslizó por la mesa hasta donde se encontraba Bautista. El muchacho ojeó las páginas.
—No sería correcto hablar de otros profesionales.—Bau aclaró.
—Descuida, prometo conservar tu secreto. Soy muy bueno en eso.
Berton y Jacqueline se observaron, ¿qué clase de conversación era esa? Bárbara lo apuñalaba con la mirada.
Bau, con manos temblorosas revisó las páginas.
—¿Y?—Desafió y Bau que había estado con su cabeza inclinada sobre el papel, lo miró de frente.
—Hay errores de cálculo verificables a simple vista—explicó—. El diseño requiere también más dinamismo, se siente incluso sombrío.
Arjen, cruzado de brazos, le sonrió con seducción.
—¿Qué harías tú?
—No me gusta planear en el aire—Bau negó—, si les interesa podemos…
—Vamos, la espontaneidad no ha matado a nadie, ¿o sí?—Arjen ajustó el golpe—. Eres muy creativo, así que ¿por qué no nos cuentas cómo arreglarías este desastre?
Este hombre era diferente a cualquiera de los clientes que Price Construcciones había tenido. Era sagaz, desafiante, provocador, burlón. Bau se dio cuenta de que a cada segundo le atraía un poco más, y eso era malo, muy malo, terrible, ¡trágico!
Bau se concentró en los planos y en las fotografías ahora esparcidas en la mesa de reuniones. El silencio llenó cada espacio, excepto por sus respiraciones.
—Bueno, con trescientos cincuenta metros de altura por torre, y siendo un proyecto de lujo, necesitamos que la estética y la funcionalidad sean impecables.
—Bau señaló dos puntos en las fotografías aéreas—.
Un sistema con paneles de vidrio y aluminio.
Iluminación y elegancia, además de una buena ventilación.
Arjen asintió.
—Estoy de acuerdo, es una excelente opción para el clima de Portland.
—Además—Bau siguió—, el vidrio tiene que ser de alta resistencia térmica y acústica, sobre todo por la altura y el tipo de zona en la que estamos. Recomiendo el vidrio Low-E, con recubrimiento selectivo.
Arjen apoyó los antebrazos en la mesa, y puso su mano derecha en su mentón. El entorno había desaparecido, solo quedaba este muchacho cuya inteligencia era tan atractiva como su belleza.
—¿Qué opinas de que usemos un sistema de vidrio doble con cámara de argón?
Bau le sonrió porque estaban en la misma página.
—Ayudaría a la eficiencia energética, lo cual es clave para los condominios de lujo.
Es una excelente opción. El Low-E reducirá la ganancia de calor solar y el argón mejorará el aislamiento térmico, lo cual es fundamental.
Ahora, en cuanto al aluminio, para los marcos de los paneles, pensaba en una aleación de alta resistencia, algo como el 6063 , con un acabado anodizado para mejorar la durabilidad.
Portland tiene alta humedad, y necesitamos evitar corrosión.
¿Qué te parece?—Arjen le sonrió, con la mano todavía en su rostro.
Bau percibió el gesto como una aprobación tácita—.
El anodizado no solo protege del desgaste, sino que también da un acabado estético muy elegante, que es lo que buscamos en este tipo de proyectos.
También nos va a proporcionar una gama de acabados, desde el plateado hasta los tonos más oscuros, lo que dará flexibilidad para coordinar con el diseño interior.
—Sin duda, tu reputación no es un artificio—agregó Bárbara—, nos has dado un panorama más que claro de tus ideas y de tu forma de trabajo. Sabemos con qué vamos a encontrarnos en caso de que los contratemos y…
—¿En caso?—Arjen la interrumpió, luego volvió su vista a Bautista que agarraba sus papeles y se aferraba a ellos—. Este hombre es el indicado, Bárbara.
La mujer presionó la mano de Arjen con fuerza.
—Hay otras propuestas que deberíamos…
—No las necesito.—Arjen no la observó—. Me quedo con él.
Bárbara resopló.
—No es una decisión que podamos tomar a la ligera.
—Si quieren podemos darles espacio.—Berton se puso de pie.
—Siéntate, Berton—Arjen ordenó—, no hay nada más que esperar. La decisión está tomada, ahora solo debemos pactar las condiciones del contrato.
Bau dejó los papeles sobre la mesa.
—¿Es en serio?—Carajo, ¿por qué estaba a punto de llorar?
Jacqueline se puso de pie y sonrió.
—Dios mío, nada nos gustaría más que trabajar con…—Se acercó a estrechar la mano, pero Arjen solo estrechó la mano de Bautista.
—Entonces, ingeniero Price ¿Contamos contigo?
Bau contempló la escena. Jacqueline echaba humo por las orejas de la humillación, Berton estaba atónito, Bárbara quería matar a Arjen, sin embargo, Arjen estaba perfecto.
Bautista pensó en todo lo que lo llevó hasta allí, en las lágrimas de dolor y placer, en lo difícil que sería mantenerse alejado de ese hombre que estaba deseoso, del mismo modo que él.
No iba a perder esta oportunidad, sin importar que se estuviera jugando más que un diseño.
—Por supuesto, señor Cross—Asió su mano y la apretó—. Será un inmenso placer trabajar con usted.