CARTA A MARTÍN DESDE INDONESIA
Mi querido Martín:
¿Cómo describirte las maravillas que encierra esta isla? ¿Cómo contarte acerca de sus dioses y sus demonios?
Es sin duda el lugar más increíble de cuantos he visitado. Es un paraíso en el que las flores decoran la cabeza de hombres y mujeres y puedes envolverte con sol, pájaros y mar.
Te encantarían los templos. Adorarías los leones y los monos con cabeza de dragón que están esculpidos en piedra en su puer-ta, feroces e inmóviles.
¿Sabías que esta isla tiene un volcán? Su cráter es perfecto, y no hay que tomárselo a risa, no. El volcán Agung es un volcán que se activa y guarda lava en su interior.
Así es esta isla. Saca lo mejor de ti, hace que te redescubras enrtre sus arrozales y las siluetas de sus paisajes. Despierta aquello que fluye en tu interior.
No sé si estarás ahora leyendo esto con cara extraña, pensando que no entiendes nada de lo que digo, pero es que, como te he contado antes, esta isla es difícil de explicar. Es bella, intensa y profunda.
Es la mezcla perfecta entre lo humano, lo natural y lo divino.
¿Qué he aprendido yo aquí? Que me encanta tener ya los setenta porque pienso aprovecharlos al máximo. Son la prueba de todo lo que he vivido y el impulso para agarrar lo que me queda por vivir. Yo no soy mi edad, ni mi condición, ni mi color de piel.
Ja ja ja… Espero que entiendas esta carta cuando seas un poco más mayor. Lo importante, lo que quiero que no se te escape de estas líneas, es lo mucho que te quiero, más que a mi vida.
Tu abuela, que te quiere y que te adora,
Amparo