Capítulo 13 #3
—Nadie dice lo contrario —murmura Vesper—. Pero si su alianza sigue intacta, ahora mismo nos supone un desafío prácticamente imposible. Sería mejor que nos centrásemos en alguno de los campeones que van por libre.
—Por no mencionar que el Carro es de la Cinque. Lleva dos décadas usando sus poderes con regularidad. —Como la Muerte, como la Estrella, como el Juicio. Me estremezco—. Hay objetivos más sencillos.
—No quiero ser parte de la misma Cinque que él.
Miro de reojo a Vesper, que asiente levemente. No sé hasta qué punto funciona esa magia que permite a los Espadas saber si alguien miente, pero no me queda más remedio que fiarme. Cato dice la verdad. Odia al Carro y quiere que muera. Supongo que entiendo el porqué.
El Carro es toda una leyenda. Al igual que el Juicio, usó su poder para aplastar a quienes estaban por debajo de él.
Mientras que el Juicio ideó toda una serie de procesos judiciales falsos para eliminar a sus enemigos, el Carro optó por un enfoque más tradicional.
Del mismo modo que los líderes mafiosos de los Sedi mentos, aprovechó su fuerza para hacerse con dinero y poder me diante violencia y amenazas, las cuales centró en los mercaderes de menor rango, los que no contaban con un gremio que los protegiera.
No voy a preguntarle a Cato qué le ha hecho personalmente el Carro.
Aunque de momento seamos aliados, lo que no somos es amigos .
No necesito conocer sus secretos para usar sus poderes y así llegar al final de las Pruebas.
Sin embargo, lo entiendo, tal y como me ha sucedido al principio de la noche.
—Yo tampoco quiero formar parte de la Cinque si está la Muerte. —Ni cualquiera de los miembros de la Cinque anteriores, la antigua alianza de mi madre—. Sin embargo, a menos que tengas un plan detallado para llevar todo eso a cabo, sería más inteligente centrarse en otros campeones.
—De momento —interviene Vesper—. El número de campeones disminuirá cada noche que pase. Tendrá que haber otros dos ganadores de fuera de nuestra alianza. Si no queréis que la Muerte y el Carro lleguen hasta el final, tendremos que actuar con algo de rapidez.
—Aún no tengo ningún plan —reconoce Cato, y se pasa una mano por la cabeza, que lleva afeitada—. Pero he vivido casi toda mi vida bajo el yugo del Carro. Nadie de las Pruebas sabe más que yo sobre él…, ni siquiera los miembros que quedan de la Cinque.
—No te falta razón —musita Vesper. Alza la mirada, intenta calcular qué hora es—.
Si me cuentas todo lo que sabes , quizá se me ocurra un modo de ataque que maximice nuestras posibilidades de tener éxito.
De todas formas, no vamos a poder conseguir nada sin haber comido y dormido un poco.
Podemos reunirnos después del próximo evento para discutir el plan.
—Eso sigue sin ser un plan. —Me resulta muy difícil mantener los ojos abiertos, me pesan, como si el mismísimo aire me impulsase a cerrarlos—. No es más que un sueño. Ni siquiera sabemos si se nos dará bien colaborar y tampoco contamos con tiempo para practicar.
Cato suelta un resoplido.
—¿Qué tal si reconoces de una vez que eres una cobarde y te largas?
—Que te follen. —Le clavo el codo en el vientre y me aparto de él para poner tanta distancia entre los dos como sea posible. Teniendo en cuenta que Vesper está a mi lado, no es mucha—. De no ser por Vesper y su corazoncito , esta noche habrías muerto.
—Nada de corazoncito —murmura Vesper—. Se llama «estrategia», Kestrel.
Nuestra alianza necesitaba equilibrio. Un equilibrio que ahora sí tenemos.
—Se inclina hacia delante y mira con dureza a Cato—.
Y tú deja de buscarle las cosquillas. Si yo no la hubiera convencido de que te necesitamos, estarías muerto. Y así acabarás si cambio de idea .
—Por supuesto que no acabaré así… —Se interrumpe él solo y suelta una maldición en voz baja—.
No necesitamos un plan detallado. Con un plan detallado, acabaremos muertos en cuanto se tuerza algo, cosa que sucederá.
Lo único que necesitamos es la oportunidad de acabar con el Carro.
Sus poderes se basan en la inercia. Cuanto más pueda moverse, más rápido y fuerte será… y más difícil de matar.
—No nos estás contando nada nuevo. Todos los que estaban presentes durante la Criba vieron los poderes del Carro. Lo que necesitamos es conocer sus debilidades.
—Sus debilidades se basan en lo contrario a la inercia.
Si lo atacamos antes de que tenga oportunidad de moverse, será tan vulnerable como cualquiera.
—Cato suelta un resoplido—. El plan es seguirlo aprovechando tu sigilo y la suerte de la Rueda…
, de Vesper . Y, entonces, me transportas hasta una sombra justo a su espalda para que pueda derretirle ese puto corazón negro que tiene en el pecho.
—La agresividad de sus palabras me pone la piel de gallina.
Sigue sin ser un plan, pero supongo que se acerca bastante. Además, la noche ya ha llegado a su fin. Los tres soltamos un suspiro de alivio cuando rompe el alba. La matanza ha terminado.
De momento .