Capítulo 10 #3
En el nombre de los dioses, ¿qué está pasando?
Entiendo que Vesper me haya propuesto una alianza, al menos en teoría.
Está haciendo cálculos, buscando a alguien que equilibre sus poderes.
Unir la suerte y una magia centrada en el sigilo podría ser una combinación mortal…
, si yo confiase en Vesper. Pero tiene razón: no interesamos a ninguno de los demás campeones a la hora de establecer alianzas.
No sucede lo mismo con Cato. Es un esbirro del Carro, parte de una alianza ya establecida antes de que comenzasen siquiera las Pruebas.
—¿Tan preocupado está el Carro que ha mandado a su recadero a investigar?
Él me aprieta un poco más la mano.
—Yo no tengo ninguna alianza con el Carro. Lo desprecio.
—Buena manera de intentar que te subestime. —Le clavo la mirada—. Aunque no seas de los Sedimentos, provienes de lo bastante cerca como para saber cómo funcionan estas cosas.
—A ver, explícame cómo funcionan —dice entre dientes.
Esto es una pérdida de tiempo, pero hasta que cambiemos de pareja de baile tengo que quedarme con él.
—Sé que crees que soy una idiota, pero reconóceme al menos que he sobrevivido hasta ahora.
El miembro más débil del grupo atrae a los ingenuos y les cuenta una milonga para pedirles ayuda y, en cuanto la víctima sigue a ese miembro débil a una zona aislada , el resto del grupo salta sobre ella.
Si tiene suerte , acaba con los bolsillos vacíos.
Si no… —Me encojo de hombros todo lo que me permite el baile—.
Y nadie tiene suerte durante las Pruebas.
Ahora es Cato quien me clava la mirada a mí. Su rabia es un calor que siento en la piel.
—Ese tipo de treta requiere sutileza e inteligencia, dos rasgos de los que carece el Carro. Él se dedica, literalmente, a atropellar a sus enemigos mientras suelta una carcajada. Le gusta que sus víctimas lo vean venir. Lo disfruta. Jamás sería capaz de idear una estratagema como la que tú dices.
Puede. Y puede que no. Lo que Mouse encontró sobre el Carro indica que Cato dice la verdad, pero esta noche ha quedado más que claro que no tenía toda la información disponible. Si no sabía que la Muerte proviene de Sedimentos, ¿qué más hay que no supiera?
Con independencia de lo que piense Cato, la Muerte y la Torre no han intentado establecer una alianza conmigo.
Yo suponía que la Muerte daría rienda suelta a su furia y eliminaría rápidamente a tantos campeones como pudiese, pero parece estar jugando a un juego distinto.
Aunque sabe que soy la hija de la mujer a la que asesinó hace veintidós años, no se lo ha contado a nadie.
No creo que sienta remordimiento…, ¿pero y si lo hace?
Quizá por eso no quería ser parte de la alianza destinada a asesinarme.
No se puede decir lo mismo de este dios dorado que tengo delante, este tipo que huele tan bien y desprende un calor tan agradable. Cato y yo no compartimos ningún pasado lejano.
—Pongamos que estás diciendo la verdad. ¿Qué es lo que quieres de mí?
—Buena parte de este espectáculo se basa en las apariencias. —Giramos suavemente—. El Sol y la Luna hacen una pareja perfecta. Si establecemos una alianza tú y yo , a la ciudad le encantará. Nadie se resistirá a apostar por nosotros.
Parpadeo.
—¿A quién le importa lo que piense la ciudad? Cuando caiga la noche, la gente estará escondida , sana y salva en su casa, mientras nosotros luchamos a muerte.
—Luna. —Cato suspira—. No estás pensando a largo plazo . Las Pruebas no son más que el principio. Sobrevivir es el primer paso de una batalla que dura toda una vida.
Está claro que tiene algo en mente, por poco que me guste.
—Una batalla por…
—El poder. —Me hace girar con facilidad y vuelve a recogerme—. Una batalla en la que las contiendas tendrán otro aspecto dentro del cuadrilátero político, pero que no serán menos letales. Yo podría ser un aliado muy útil durante las Pruebas… y también después .
Esto representa un cambio radical con respecto al modo en que se comportó ayer mismo. Incluso antes ha sido muy gilipollas, si bien un gilipollas algo más entendible.
—Sé que piensas que soy una necia, pero no esperarás de verdad que crea que pretendes cubrirme las espaldas y no clavarme un cuchillo cuando me dé la vuelta.
—Piensa lo que quieras. —Encoge grácilmente sus anchos hombros y vuelve a hacerme girar—. Otros campeones ya han establecido alianzas y tendrán una gran ventaja sobre cualquiera que se quede solo.
«Juega bien tus cartas, Kestrel». Me estremezco al oír la voz de Mouse en mi oído, tan cerca que casi me giro para comprobar si lo tengo justo detrás de mí, pero por supuesto no está.
Mouse se encuentra en los Sedimentos , esperando impaciente a ver si todo este tiempo y entrenamiento darán como resultado una victoria.
Esto no le gustaría. Pero no puedo confiar en que él y sus consejos vayan a salvarme aquí.
Tengo que ser yo quien me salve a mí misma.
Aprieto los dientes y me obligo a pronunciar palabras que me consigan algo de tiempo para reflexionar sobre todo este lío en profundidad.
Si Cato dice la verdad y no trabaja para el Carro, podría ser un buen aliado.
Ninguno de los demás campeones confiará en él , por la misma razón por la que yo desconfío: cabe la posibilidad de que todo sea un engaño, de que quiera tenderme una trampa para acabar conmigo.
Eso significa que está tan solo como Vesper y yo misma. Siempre que sea verdad.
—Me lo pensaré.
—Piénsatelo. —Cato no insiste en que responda ya a su oferta. Menos mal—. Si sobrevives a esta noche, hablaremos mañana.
La música acaba y él me suelta. Aprovecho la oportunidad para huir hasta las sombras , al borde de la pista de baile.
Mi pecho asciende y desciende a causa del esfuerzo; bailar así no resulta demasiado agotador, pero no tengo mucha resistencia, al menos aún no.
Con unas semanas comiendo como los Copas, podré aguantarles el ritmo a todos.
—La rueda gira y vuelve a girar.
No me había dado cuenta de que Vesper se había levantado de su asiento. Está a poco más de un metro de distancia, entre las sombras de una columna cercana, con aspecto debidamente misterioso. Me estremezco.
—¿De qué hablas ?
—Todo en el mundo requiere equilibrio. Buena suerte, mala suerte . Un buen giro, un mal giro. No se puede tener uno sin lo otro. —Su voz tiene una extraña lejanía , como si hablase para sí en lugar de conmigo.
—Vesper . —Me acerco a mi pesar—. ¿Te encuentras bien?
Vesper se estremece y, finalmente, parece centrar su atención en mí.
—Estoy bien. Tanta emoción me ha agotado. Hay Copas que no saben controlarse y varios han venido a pedirme que baile con ellos. Por supuesto, los he rechazado.
Por la pierna . Vesper parece capaz de desplazarse sin proble mas gracias a la férula y el bastón, pero bailar debe de suponerle un esfuerzo extra. Un esfuerzo que no puede permitirse, teniendo en cuenta que ha de pasar las noches corriendo y luchando .
—¿Te duele?
—A diario. —Vesper se encoge de hombros—. Ya te lo he dicho, por culpa de la pierna soy un lastre para la mayoría de los campeones. Pero ninguno ve la imagen completa.
No debería seguirle la corriente. Con independencia de lo que piense Cato y de lo que haya dicho Vesper antes, la estrate gia más segura para mí es pasar por las Pruebas sin preocupar me por nadie que pueda acabar traicionándome.
Cada noche que pase aprenderé más sobre la profundidad de mis poderes y podré extenderlos.
Aunque no cuente con ningún elemento ofensivo, la magia de sigilo de la Luna promete ser formidable una vez que consiga dominarla.
Con ella puedo esquivar hasta a los perseguidores más encarnizados.
Sin embargo, la breve conversación con Cato sigue presente en mi cabeza.
—¿Te refieres a después de las Pruebas?
—No. Aunque voy a resultar notablemente útil como parte de la Cinque , me refiero a las Pruebas.
—Vesper esboza una sonrisa tensa —. Soy Paje de Espadas, he recibido educación formal en muchos temas, más que cualquiera de los presentes.
Además, he crecido en los distritos de la Corte Menor y conozco bien esta zona.
Yo me cruzo de brazos.
—La Muerte, la Estrella y el Carro han pasado mucho tiempo en los distritos de la Corte Menor. Y yo diría que la mayoría de los campeones cuentan con alguna formación, y también son de los distritos gremiales o de la Corte Menor.
—Sin la menor duda. —Vesper se echa a reír—.
Sin embargo, ni siquiera la Estrella puede decir que tiene los mismos conocimientos que yo sobre las Cortes Menores.
Y los demás campeones, ni de lejos. Soy Espada, Kestrel, pero no del montón, sino Paje de Espadas.
Mi gente comercia con conocimiento del mis mo modo que el Gremio del Granate comercia con gemas.
Ahí no le puedo llevar la contraria, ¿ verdad? Los Espadas son famosos por varios motivos: son incapaces de mentir, presiden los juicios de varios casos criminales y poseen muchos conocimientos. Me apoyo en la pared junto a Vesper e imito su postura.
—Estás hablando conmigo porque nadie quiere establecer una alianza contigo. —Si Cato no me está tendiendo una trampa para que me mate el Carro, entonces es que se encuentra en una situación muy parecida. Nadie confía en él, y lo mismo sucede con Vesper y conmigo.
—No te voy a mentir; también es un motivo de peso.
—Vesper juguetea con la afilada punta de su hombrera metálica—.
La suerte es una magia poderosa, pero no deseo dejar mi destino en manos de la Rueda de la Fortuna.
No he entrado en las Pruebas para acabar muriendo en la calle.
—Hace una pausa—. ¿Y si establecemos una alianza esta noche de forma temporal?
Si todo va bien, mañana mismo podríamos discutir los términos de una alianza en firme.