Las Pruebas de Unter: Exodus (Trilogía de Unter 3) 54. El caos
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54. El caos

EL CAOS

Adrien y yo subimos por el último montacargas cogidos de la mano, custodiados por dos drones de seguridad que zumban a nuestro alrededor haciendo girar sus lentes.

Elias sigue gestionando las comunicaciones entrantes del resto de U.N.T.E.R., organizando los primeros pasos de la futura alianza. Y nosotros tenemos un único objetivo: obligar a La Gobernadora a rendirse y entregar Babel de manera voluntaria.

Adrien no entiende mi postura. Se ha pasado la última hora tratando de convencer a Elias de que una orden directa a los drones de seguridad provocaría la muerte de Sitara y de sus adeptos en pocos segundos, dejando vía libre para la construcción de Aletheia Phōs con aquellos que sí apoyan la causa.

Y lo entiendo. Así es como se han hecho siempre las cosas.

Por la fuerza. Sin dar lugar al diálogo.

Pero me niego a liderar nada que se erija sobre una matanza a sangre fría y sin opciones.

Y eso es lo que le he dicho a Elias. Sí, un dron podría volatilizar a Sitara, a Malacai y a cualquiera que no nos apoye, pero ¿es así como queremos recodar la primera ciudad libre?

¿No seríamos igual de hipócritas que La Gobernadora si reconstruyéramos la Humanidad desde el odio y el poder?

Por suerte, me ha dado la razón. Creo que ver a Arabella en mí hace que acepte mi postura, aunque no esté del todo de acuerdo, como si de este modo pudiera terminar de redimirse por haberla traicionado.

Me cuesta creer que lo estemos logrando. Esto lo cambia todo. Nada volverá a ser como antes. Y no sé si me gusta el papel que juego en todo esto…

—¿Qué te pasa?

Miro a Adrien con el ceño fruncido.

—¿A qué te refieres?

—A que te ocurre algo. Te lo noto. —Desvío la mirada—. Joder, Nova, llevas un año obsesionada con la liberación de las U.N.T.E.R. y, ahora que estamos en ello, te veo de todo menos feliz. ¿No es esto lo que querías?

Lo que quería…

Lo que quiero. ¿Qué es lo que quiero? Pienso unos segundos en mi respuesta, pero ni yo misma sé cuál es. ¿Qué quiero yo ? No creo que me lo haya preguntado nunca. Tiene que ser eso, claro. Liberarlos a todos. Hacer de este mundo un lugar mejor. Ser la Nova que debo ser.

Las puertas del montacargas se abren y me alegra no tener que darle una respuesta. El ruido se vuelve ensordecedor. Hay gritos, muchos. Adrien tira de mi mano para salir a Los Conductos y casi nos chocamos con un guardia del Círculo Plateado que forcejea con un hombre de piernas biónicas.

Un dron los inmoviliza con su campo magnético y corremos. Hay gente luchando en el foso de Los Barros. Adrien me coge en brazos y pasa por el cilindro tan rápido que sus pies parecen flotar sobre él.

Seguimos sorteando peleas al cruzar por El Collar, pasando de una cadena a otra sin detenernos. Llegar hasta Sitara es crucial, y hay que hacerlo cuanto antes.

Me sorprende ver que La Malla está totalmente destrozada. Pasamos por ella pisando cadáveres. Adrien resopla.

—Son gilipollas. Los ayudas a salir de la mierda y se pelean entre ellos. Sigo pensando que la opción de los drones es la mejor…

Subimos por las escaleras y me quedo paralizada al ver la lucha encarnizada de la zona central frente al elevador del Nivel 5.

—¡POR ALETHEIA LIbrE!

Miro en la dirección del grito, pero no logro ver el origen.

Alguien me golpea el hombro y me suelto de Adrien.

Lo veo dar un puñetazo a uno de los guardias que nos impide el paso, pero, al intentar esquivarlo, falla y recibe un puñetazo en la mejilla.

Otro guardia lo inmoviliza por la espalda y recibe un segundo golpe en las costillas.

Intento volver a su lado, pero alguien me agarra del cuello de la chaqueta y me lanza de espaldas varios metros. Reboto contra la rejilla con un golpe seco y noto una bota presionarme el pecho.

—Mira a quién tenemos aquí. A la traidora de Babel en persona.

Gorgu me mira con odio. Un reguero oscuro le resbala de la mandíbula biónica y le gotea hasta el pecho. El cilindro de su hombro tiene el cristal roto y astillado. Ya no hay ninguna cabeza dentro.

Aprieta aún más la bota sobre mi esternón.

—Primero me robasteis a mi hermano. Y ahora voláis por los aires mis putos dominios.

—Se pasa el antebrazo por los labios para limpiarse la sangre—.

¡Lo habéis jodido! ¡Malditos bastardos! Todo estaba en armonía, en un perfecto equilibrio.

¡Los puros con los puros y los mods con los mods!

¡LOS PUROS CON LOS PUROS, JODER! ¡HABÉIS ROTO EL MALDITO ORDEN NATURAL!

Se agacha para agarrarme del cuello de la chaqueta y trato de golpearlo con la rodilla, pero logra levantarme y acerca la mandíbula con dientes de sierra a mi cuello. Me quedo paralizada. Un solo mordisco y estoy muerta.

Su respiración es errática. La ira hace que todas las venas de su cráneo estén a punto de explotar.

—Voy a destriparte, Nova Black. Te morderé lo suficiente como para dejarte al borde de la muerte mientras notas cómo te desgarro la carne.

Créeme, sé cómo hacer que esto dure más de lo que parece.

—Intento pensar en qué postura me facilitaría golpearlo, pero me clava un poco más los dientes de sierra en la yugular.

Estoy atrapada—. ¡No soporto a las ratas escurridizas!

Eso es lo que habéis sido Solterra y tú…

¡MENTIROSOS! ¡MALDITOS BASTARDOS! ¡VOY A DEVOLVEROS EL DOLOR QUE ME HABÉIS CAUSADO MULTIPLICADO POR… !

Se queda en silencio y lo miro confundida.

Tiene los ojos abiertos en una expresión de sorpresa y veo cómo la vida se escapa de ellos. El cuchillo se le ha clavado en la sien hasta la empuñadura.

Afloja el agarre y caigo de espaldas sobre la rejilla. Me aparto para no recibir el impacto del cuerpo de Gorgu cuando se derrumba sobre el suelo.

—¡Hostia puta! Lo he hecho… ¡Lo he hecho! ¿Lo has visto, Mim?

Garret se mira las manos con expresión de sorpresa, como si no creyera lo que acaba de conseguir. Mim me ayuda a levantarme y me da un abrazo.

—¡Hemos bajado a buscarte, Nova! ¡Eres nuestra heroína!

Me alegra verla recuperada.

Nos agachamos a tiempo para esquivar un sillón de terciopelo destrozado que pasa volando sobre nuestras cabezas.

Busco a Adrien con la mirada y lo encuentro peleando cuerpo a cuerpo con un hombre con modificaciones en los pectorales.

Sin el cuello biónico sigue siendo rápido, pero no tanto como para esquivar todos los golpes.

Corro a ayudarlo y pateo los riñones de su adversario para hacerlo perder el equilibrio. Lo obligo a ponerse de rodillas con otro golpe en la parte posterior de la pierna y lo remato con una patada lateral en el cráneo.

Adrien se pasa el antebrazo por una herida abierta en el labio.

—Gracias, Black.

Le sonrío y rozo con el pulgar la barbilla para terminar de limpiarle los restos.

—De nada, Solterra.

Mim y Garret se quedan estáticos al ver a Adrien. Se miran entre ellos con una mezcla de miedo y respeto. Él suelta una carcajada.

—Sin rencores, cadetes. Lo que os obligaron a hacer en El Anillo queda olvidado.

Parecen relajarse.

—No sabíamos que Nova era tu novia.

—Más que mi novia, es mi futura mujer.

Me ruborizo al escuchar la palabra.

—O, al menos, espero que lo sea algún día. Cuando toda esta mierda termine.

Mi mujer.

Es la primera vez que lo dice. Me mira con intensidad y noto un tirón en el estómago.

Corremos hasta el montacargas y conseguimos subir tras sacar a un grupo que trataba de bloquearlo.

Mim se cuadra y sonríe.

—Somos de tu equipo, Nova. Hasta la muerte.

Garret la imita.

—Así es. Equipo Nova, a tu servicio.

Sonrío y los abrazo por el cuello, obligándolos a perder la postura militar.

—Entonces ¿cuál es el plan? —Mim me mira con los ojos muy abiertos—. ¿Matar a todo aquel ajeno a Aletheia o algo así? Porque si tengo que hacerlo…

Chasqueo la lengua.

—No vamos a matar a nadie. El plan es encontrar a Sitara para dialogar con ella.

Mim y Garret se miran y Adrien los señala.

—¿Ves? Tu idea de hablar con la loca de La Gobernadora les sorprende hasta a ellos.

Me cruzo de brazos, molesta por tanta insistencia.

—No lo entendéis. Sitara tenía el poder gracias al miedo y a los brazaletes.

Sin mandos, es solo una mujer que acaba de perderlo todo.

Ella lo sabe. Sabe que ha perdido. Pero si logramos que acepte la situación y haga un comunicado de rendición, todo será mucho más sencillo.

Las familias del Círculo Dorado siguen confiando en ella.

Y tiene a Malacai con su ejército del Círculo Plateado.

¿Podemos vencerlos con los drones? Joder, sí.

Pero prefiero sacrificar menos vidas y que se unan a la causa.

No responden. El montacargas se abre y corremos por el Círculo de Bronce. Para mi sorpresa, está casi desierto. Hay máquinas volcadas y algunos cadáveres por el suelo, pero los miles de modificados parecen haberse marchado.

—Lo lógico sería que estuviera en el Círculo Dorado, ¿no?

Garret interviene mientras nos dirigimos a las escaleras.

—Pero ¿dónde? ¿En su dormitorio? ¿En la Sala Edén? Me parece casi imposible encontrarla sin saber… ¿Qué es ese ruido? ¿Lo escucháis?

Gritos. Muchos. Parecen abucheos en masa. Se hacen más fuertes a medida que nos acercamos a la entrada del corredor exterior.

—Vienen de ahí.

Cruzamos a la carrera hasta llegar al muro y entrecierro los ojos para acostumbrarme a la luz. El ruido es ensordecedor.

Parece como si todos los habitantes del Círculo de Bronce hubieran decidido salir al claro a la vez. Levantan los puños y gritan.

Miro a Adrien intentando abrirme camino.

—¿Qué coño está pasando?

Él señala hacia al muro.

—Parece que la han encontrado antes que nosotros.

Levanto la mirada y la veo.

Colgada por el arnés.

La Gobernadora.