Las Pruebas de Unter: Exodus (Trilogía de Unter 3) 48. El parásito
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48. El parásito

EL PARÁSITO

Miro a Adrien al otro lado del cristal. Estoy en una sala de observación, anexa a la estancia donde se llevará a cabo la intervención.

Hay una camilla blanca colocada de manera vertical y brazos movibles que cuelgan del techo.

Elias teclea sobre una pantalla flotante.

Oigo su voz alta y clara pese al vidrio que nos separa.

—No voy a engañarte, será doloroso. Cuando empiece, notarás que algo se resiste. No es el implante, es él.

Adrien asiente al escuchar las palabras del doctor.

—Coloca la cara en ese hueco. Necesito que estés de espaldas para coordinar la extracción.

Aprieta el cuerpo a la camilla y apoya la barbilla en el agujero a la altura de la cabeza. Unas cintas lo inmovilizan y se ajustan de manera automática. La camilla empieza a rotar hasta dejarlo bocabajo.

—No te ofendas, Rissman, pero ¿lo de doctor es un título real o…?

Elias suelta una carcajada.

—Soy doctor en siete disciplinas, entre ellas Biomedicina.

No soy un cirujano al uso, claro, pero desde la integración de la biónica avanzada, los procedimientos dejaron de depender de médicos tradicionales y pasaron a estar dirigidos por ingenieros biomédicos certificados.

Ya era así desde antes de bajar a las unidades subterráneas.

Así que no te preocupes, los brazos robóticos me asisten y yo controlo que la intervención sea un éxito.

Reprimo las ganas de entrar en la sala y besarlo una última vez. Tampoco puedo hacer contacto visual con él. Muevo la pierna de manera frenética por culpa de los nervios. Elias me ha dicho que la extracción puede tardar entre doce y dieciocho horas, en el mejor de los casos.

—Para que esto funcione, tenemos que trabajar juntos, ¿entiendes?

Yo desde aquí fuera y tú desde dentro, en tu mente.

—Coloca una especie de diadema circular alrededor de la cabeza de Adrien—.

Necesito que luches contra Dorian y que trates de debilitarlo.

Te mostrará lo que sea necesario para hacerte creer que no mereces que te salven.

¿Estás listo para enfrentarte a tu oscuridad, Solterra?

Respiro hondo para intentar controlar mi respiración errática. Dorian va a usar la artillería más pesada, igual que en Inferno. Quiere volver a hundirlo.

Aprieto un botón frente a mí para hablar con el otro lado de la sala.

—Adrien, escúchame. Dorian es solo un código, ¿me oyes? Uno entrenado para analizar tus emociones y volverlas contra ti. Te hará creer que eres un monstruo. Que no mereces nada. Necesito que te acuerdes de mí cuando eso ocurra. No olvides lo que te dije en el módulo: eres mi hogar.

No lo veo, pero sé que sonríe.

—Esa ha sido la declaración de amor más hermosa e increíble que he escuchado en toda mi vida.

—Sam entra en la sala de observación, se sienta a mi lado y toma una de mis manos—.

Puede que solo sea un asistente, Nova Black, pero incluso un sintético como yo es capaz de procesar que lo que sientes por Adrien Solterra es amor verdadero.

Sonrío.

—Gracias, Sam.

Miramos juntos a través del cristal.

Rissman se aleja de la camilla y vuelve a teclear algo en la pantalla flotante. Las luces bajan de intensidad y los brazos robóticos se activan. Uno de ellos le clava a Adrien una enorme aguja a la altura de la cadera, justo donde la columna vertebral se fusiona con la piel.

El doctor alza la voz para que lo escuche.

—Ya está dormido, Nova. Empezamos.

Los brazos robóticos se mueven sobre la espalda de Adrien con movimientos fluidos. Los cabezales cambian según el paso del procedimiento. Contengo el aliento cuando un láser hace el primer corte. Una ráfaga de aire sale de un tubo y neutraliza la sangre antes de que llegue a verse.

—Para que entiendas el proceso, realizaremos una apertura progresiva, milímetro a milímetro y capa por capa. La modificación está integrada entre su tejido blando y estructuras más profundas, así que esta es la única manera de aislarla sin comprometer los órganos ni la médula.

Sigue tecleando sobre la pantalla flotante.

—En el momento de la extracción, rellenaré el vacío con una matriz de células madre de regeneración acelerada para reconstruir el tejido dañado.

Es un caso complicadísimo. Piensa que la modificación está adherida a su columna y ha crecido con él.

Si no hay rechazo ni complicaciones, mañana mismo debería haber recuperado la movilidad completa.

Aprieto el botón para responderle.

—¿Estará totalmente recuperado? ¿En serio?

Se ríe y levanta un pulgar.

—Dale las gracias a la biotecnología, Nova.

Pero no te equivoques, que tenga fuerza y movilidad no significa que vaya a estar bien emocionalmente.

Tendrá que acostumbrarse a vivir sin la mejora.

Para alguien que ha construido su identidad en torno a su modificación, es un golpe duro que afrontar.

Se sentirá débil, torpe e inseguro, tenlo en cuenta cuando…

Un pitido agudo atraviesa la sala y las luces tenues quedan sustituidas por otras de color rojo, intermitentes.

El cuerpo de Adrien se tensa sobre la camilla y empieza a convulsionar.

Los músculos se le contraen de forma violenta, como si algo dentro de él estuviera resistiéndose a que lo arrancasen.

—¡Adrien!

Me acerco al cristal y apoyo ambas manos sobre él, incapaz de apartar la vista. El corazón me golpea el pecho con fuerza y me echo a llorar sin poder evitarlo. Los dedos de Elias vuelan sobre los controles hasta que la sirena baja de intensidad y las luces rojas desaparecen.

—Tranquila, Nova. Aunque no lo parezca, esto es buena señal.

Lo miro con desesperación.

—¿Buena señal?

Aprieto la frente contra la superficie y dejo que las lágrimas resbalen por mis mejillas.

—Así es. No es un fallo del sistema. Es resistencia. Adrien está librando una batalla contra el parásito ahora mismo. —Se inclina hacia el escáner y entrecierra los ojos—. Y por lo que veo en los registros, parece que va ganando.