Las Pruebas de Unter: Exodus (Trilogía de Unter 3) 33. Los traidores
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33. Los traidores

LOS TRAIDORES

Adrien

Era ella. La infiltrada de Némesis sobre la que nos dieron el soplo y que iba a entrar en Las Pruebas.

Llevo escuchándola hablar una hora y no termino de creerme nada de lo que dice: que Évora y Cyrus fueran ERIS desde el principio.

Que la élite de Unter lleve muerta cuatro décadas.

Que el puto sistema nos eligiera a los dos para un genocidio controlado.

Hay cosas que no me cuadran.

—¿Y qué coño pasaba con todos los campeones que no eran benefactores?

—Los mataban al subir a El Núcleo…

Me llevo las manos a la nuca y resoplo.

—Joder. ¿Se supone que en vez de llevar a mis campeones a la comitiva de bienvenida, los conducía hacia los drones para que los volatilizasen? ¿Sin más?

Nova asiente y desvía la mirada.

—Lo siento.

Nos quedamos varios minutos en silencio.

Cojo una piedrecita del suelo para lanzarla al aire y atraparla al vuelo.

—Así que Nova Black. —Vuelve a alzar la vista hacia mí y asiente—.

Sin modificaciones biónicas. Arma de Némesis.

Y, según ERIS, mi alma gemela predestinada a parir…

¿cuántos? ¿Setenta mil ciudadanos nuevos?

No es que me queje. De todos los planes que podía haber armado, el de fornicar no suena tan mal.

Suelto una risa irónica y me paso la mano por la cara.

—¿Cómo es posible que no me acuerde de ti?

—Es una historia muy larga…

Levanto los brazos para estirar los músculos.

—No tengo nada mejor que hacer. Pasaremos aquí las próximas horas hasta que se calmen las cosas allá fuera.

No me fío de ella. Hasta donde sé, las ratas de Némesis son expertas en dos cosas: construir mentiras rebuscadas y hacerse las víctimas. Pero quiero escucharla. Necesito hacerlo para ver si logro descifrar sus intenciones.

Respira hondo antes de hablar.

—Poco después de liberar Unter, recibimos una llamada de socorro del exterior.

ERIS no la identificó como una de las unidades de la red oficial de U.N.T.E.R, pero estaba a pocos kilómetros de distancia.

El Consejo rechazó mi propuesta de enviar una expedición con la excusa de las revueltas entre niveles.

La situación en Unter era jodida, pero yo no podía mirar hacia otro lado.

Así que me ayudaste a reunir un equipo para…

Separo la espalda de la pared.

—Espera un momento. ¿Me estás diciendo que en plena puta revolución de Unter, con la ciudad en medio del caos, decidiste seguir una señal de socorro sin saber si era una trampa? Porque eso es a lo que suena.

Vuelvo a acomodarme y me cruzo de brazos. Es imposible que yo accediera a algo así. A menos que…

—¿Cómo de fuerte era lo nuestro? Porque has dicho que estábamos juntos, ¿no?

Sonríe con tristeza.

—Dijiste que verías arder Unter por mí.

Me quedo en silencio con el ceño fruncido y suelto una carcajada.

—¿Que vería arder…? Hostia puta. ¿En serio? No digo que mientas, es solo que… —Clava la mirada en el suelo. Se está aguantando las lágrimas—. No soy ese tipo de tío, solo eso.

Responde con un hilo de voz.

—Conmigo lo fuiste.

Lanzo una piedra pequeña al fondo del conducto.

—Siento no acordarme de lo nuestro. Pero es mejor así, ¿no crees? No soy un tipo muy legal. De hecho, soy un egoísta de mierda y solo miro por mí. Lo más probable es que hubiera terminado por hacerte daño, como a las demás.

No dice nada. Sigue con los ojos fijos en el suelo, pero por las reacciones de su cuerpo sé que mi última frase le ha afectado especialmente.

—¿Vas a contarme por qué he perdido la memoria? Asumo que la llamada de auxilio era una trampa, ¿no? ¿Nos atacaron?

Levanta la mirada y las lágrimas empiezan a rodar por sus mejillas. Le tiembla el labio al hablar.

—Sí, era una trampa. Una cárcel con rondas de supervivencia, peores incluso que Las Pruebas. Nos obligaron a luchar en equipos separados. A elegir quién moría. Perdimos a… todo el equipo. Y yo te perdí a ti.

Se tapa la cara con las manos. De nuevo, siento el impulso irrefrenable de acercarme a ella a pesar del asco que me provoca saber que pertenece a Némesis. No lo entiendo. Es como si mi mente y mi cuerpo fueran por separado. Como si Nova tuviera la extraña habilidad de hacerme perder el control.

Me resisto, pero alargo una mano para apretarle el hombro y las palabras me salen solas.

—Machacarte por lo que ocurrió no nos ayuda. Si queremos llegar a la Zona Cero, necesito que le eches cojones, como has hecho en Los Conductos antes.

Me mira con los llenos de lágrimas y cierro el puño para reprimir el impulso de secarlas con el dorso de la mano. Carraspeo y me aparto de ella.

—Debo decir que me has impresionado. Tuviste que dar un espectáculo tremendo en La Criba para que alguien sin modificaciones me hiciera cambiar de opinión en el último momento.

—¿Cambiar de opinión?

—Hasta donde recuerdo, mi idea era elegir a Drax. Ese hijo de puta me la tiene jurada. Sabía que, si no lo reclamaba a él, iría a por mi candidato solo por joderme.

Se limpia las lágrimas y sonríe.

—Te la tenía jurada. Lo maté en El Duelo.

Levanto las cejas. Me cuesta creer que la mujer sin modificaciones que tengo delante haya matado a Kal en El Duelo y a su hermano en El Foso. Si es que dice la verdad, claro. Aunque mi intuición empieza a decirme que sí, como si mi cuello biónico creyera al cien por cien en sus palabras.

La miro con una mezcla de incredulidad y admiración. Quizá empiezo a entender por qué acepté perder mis privilegios por ella.

Suspira y echa la cabeza hacia atrás.

—Tenías razón con Drax. Me hizo la vida imposible desde el primer día por ser del Nivel 3. Luego entendí que no era solo eso. Le jodía que me hubieras reclamado tú. Una noche se coló en mi módulo, me rajó con un cuchillo y me reventó los órganos a patadas. Casi me mata.

Frunzo el ceño.

—Eso no tiene sentido. ¿ERIS lo permitió entrar? ¿Y encima armado?

La pregunta parece sorprenderla. Asiente.

—Vinieron tres. Logré escapar para pedirte ayuda y a partir de ese momento me obligaste a dormir en tu módulo. Digamos que gracias a Drax empezamos a conocernos mejor, sobre todo por el ajedrez. Pasé muchas noches pateándote el culo en el tablero. Mueves fatal los caballos.

Alzo una ceja, incrédulo.

—¿En serio me has ganado al ajedrez?

—Cientos de veces.

—Si tú lo dices… Aunque conociendo la historia completa, tiene sentido que ERIS no le impidiera a Drax ir a por ti. Se la jugó como parte del plan para que nos acercásemos y termináramos durmiendo en la misma cama.

—Técnicamente dormías en el sofá.

Le dedico una sonrisa burlona.

—Lo siento, es que no me lío con todas mis candidatas, solo con las que…

Me corta.

—Con las que ganan Las Pruebas, ya lo sé.

Sonríe y me mira de un modo en el que nadie lo ha hecho. Con un amor que me incomoda porque no sé si merezco. Siento un tirón en el estómago. Joder, ¿por qué mi cuerpo reacciona así con ella?

Reprime un bostezo y se frota los ojos. Estira los brazos para desperezarse y un colgante le sale de la chaqueta. Lo saca por el cuello del uniforme y lo acaricia de manera distraída.

Entrecierro los ojos.

—¿Es una dama blanca?

—Sí…

—Y ahora me dirás que te la he regalado yo.

—No me la regalaste. La fabricaste. Dijiste que no querías imprimirlo…

Me llevo las manos a la nuca.

—Yo regalando collares hechos a mano… Joder, preciosa, date con un canto en los dientes porque ya has conseguido de mí más que cualquier mujer que haya pasado por mi cama. Y no son pocas.

Ella me mira con una ceja levantada.

—A veces se me olvida lo grande que tienes el ego, Solterra.

Sonrío de manera peligrosa.

—¿ Solo el ego?

Se pone roja y suelto una carcajada.

—Aunque seas de Némesis, tienes tu punto, que lo sepas.

Se cruza de brazos y exagera las palabras con un tono irónico.

—¡Oh, gracias! Aunque seas un capullo egocéntrico, tú también.

Sonrío. Nadie me habla así en Unter. Supongo que empiezo a entender por qué ella y yo…

Una sirena estridente resuena por toda la cavidad. Me llevo las manos a los oídos. La voz de La Gobernadora me revienta los tímpanos.

«ESTE ES UN MENSAJE PARA LA TRAIDORA NOVA BLACK DE PARTE DEL CONSEJO DEL CÍRCULO DORADO: HAS SIDO CONDENADA A MUERTE».

Nova me mira con los ojos muy abiertos.

«REGRESA DE INMEDIATO A BABEL O ALGUIEN MÁS PAGARÁ POR TUS ACTOS. TIENES CUARENTA Y OCHO HORAS».

—Hija de puta…

Miro a Nova y suelto una risa irónica.

—Haciendo amigos, ¿eh, Black?

Antes de que pueda responderme, otra voz resuena por encima de nuestras cabezas.

«Y ESTE ES UN MENSAJE PARA EL CAbrONAZO DE ADRIEN SOLTERRA».

Es Gorgu.

«A TI NO VOY A CONDENARTE A MUERTE, NO. VOY A DESOLLARTE VIVO. VOY A HACER QUE SUFRAS CADA MALDITO SEGUNDO DEL RESTO DE TU VIDA».

Es la primera vez que lo oigo hablar usando el singular. Su voz es serena, arrastra cada palabra. No suena a amenaza.

«SALID DE VUESTRO ESCONDITE, SOLTERRA. LA PERRA Y TÚ PAGARÉIS POR LO QUE ME HABÉIS HECHO».

Todo se queda en silencio. Nos miramos y sonrío.

—Bueno, pues es oficial: tenemos a todo el mundo en contra. ¿Siempre es así contigo? —le pregunto con una sonrisa irónica.

Nova suspira.

—Y peor.