Las Pruebas de Unter: Exodus (Trilogía de Unter 3) 9. Las pruebas #2
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9. Las pruebas #2

El pelirrojo se lanza hacia mí con un grito ahogado.

Cierra los ojos mientras lanza un puñetazo torpe directo a mi cara.

Intuyo la tensión en su hombro derecho milisegundos antes de alargar el brazo.

Calculo el arco, la velocidad y la fuerza del impacto.

No necesito moverme mucho. Ladeo la cabeza hacia la izquierda y su puño corta el aire junto a mi oreja.

Al no encontrar resistencia, se desequilibra con el impulso de su propio golpe y viene directo hacia mi pecho.

Doy un paso atrás con las manos a la espalda, dejándole espacio para que caiga al suelo.

La chica se lanza por la derecha. Es mucho más rápida que él.

Aprovecha la distracción para lanzarme una patada circular.

Veo el cambio de peso en sus caderas y la rotación del pie de apoyo.

Sé dónde va a impactar su pierna antes de que ella misma sea consciente.

Pivoto sobre mi talón derecho. La suela de su bota pasa cerca de mí sin rozarme.

En las gradas hay un silencio sepulcral.

Los dos atacan a la vez. Garret intenta bloquearme por la cintura mientras Mim busca golpearme la cabeza con los puños.

Mi modificación fragmenta la escena en variables. Garret tiene el centro de gravedad bajo y su inercia resulta excesiva. Es un blanco fácil de desviar. Mim tiene la respiración agitada y la posición de su cuerpo me avisa del golpe medio segundo antes de lanzarlo.

Doy un paso lateral y giro el torso. Garret pasa de largo rozando mi cadera. En el mismo movimiento, me agacho lo justo para que el gancho de izquierda de Mim atraviese el aire por encima de mi cabeza.

Me coloco detrás de ellos a mucha velocidad. Se giran, jadeando, y se miran el uno al otro. Me pongo de espaldas a Malacai para susurrarles de nuevo.

—Sois demasiado lentos. Anunciáis vuestros golpes con la tensión de los hombros y respiráis justo antes de atacar.

Garret me mira con desesperación. Está rojo de ira.

—¡Maldito mod!

Se abalanza de nuevo, esta vez sin técnica, solo con rabia ciega. Es el error más básico. Me aparto de su trayectoria en el último segundo y cae de rodillas de nuevo.

Miro a Malacai. Está sentado en el banco con una pierna cruzada sobre la otra. No parece impresionado, más bien molesto. A su lado reconozco a la capitana de moño tirante que me sacó de La Pica. Le susurra algo al oído. Esquivo otro golpe de Mim mientras veo cómo Malacai se levanta.

—¡Basta! Volved a las gradas, cadetes.

Garret y Mim me miran con odio y se retiran arrastrando los pies.

El comandante no vuelve a sentarse. Se queda de pie con las manos en los bolsillos.

—Cadete de tercero Atticus Sterling, en pie.

Un chico alto, rubio y de rasgos afilados se levanta de un salto en la última fila. Empuja a varios compañeros y pisa sobre las gradas para llegar hasta Malacai, que se aclara la voz y lo señala.

—Visto que los cadetes de primero no han sido capaces ni de tocarte, la capitana Kuang ha decidido que su alumno más brillante continúe con la primera prueba para medir tu verdadera agilidad.

El cadete se acerca con una chulería que me recuerda a mi versión más joven. Lleva el pelo peinado hacia atrás y las manos en los bolsillos. Cuando lo tengo frente a mí, escupe a mis pies y me sonríe enseñando los dientes.

—Sucia escoria de metal.

Le devuelvo la sonrisa. Estoy a punto de dejarlo en ridículo.

Malacai alza la voz desde las gradas.

—Ya conoces las normas, mod 3.712: solo esquivar.

Atticus no adopta una postura de combate. Se limita a inclinar la cabeza y a proyectar la voz para que todos lo oigan.

—Joder, de cerca da aún más asco. ¿Soy yo o el sudor le huele a aceite industrial?

Hace una mueca mirando a sus compañeros para provocar sus carcajadas. Tiene suerte de que no pueda tocarlo. Este niñato me recuerda a los gilipollas de El Núcleo. Empieza a caminar en círculos a mi alrededor. Cuando llega a mi espalda, baja la voz.

—Me pregunto cómo sería arrancarte esa columna y dejarte la carne abierta. Te metería los dedos hasta el fondo solo para ver si sigues funcionando sin…

Antes de terminar la frase percibo que se abalanza sobre mí por detrás.

Es muy rápido, pero logro apartarme justo antes de que su puño me alcance.

Da dos pasos torpes para no caer de bruces y su respiración se acelera.

Vuelve a atacarme, esta vez con una patada frontal.

Ladeo el torso lo justo para que el golpe pase de largo.

Atticus frunce el ceño y se lanza de nuevo, encadenando golpes que esquivo con poco margen.

Empieza a jadear y aprovecho para susurrar:

—Eres rápido, niñato, pero yo lo soy más.

Se limpia el sudor de la frente y me mira con incredulidad.

—¿Cómo te atreves a dirigirte a mí, escoria? —Mira hacia las gradas fuera de sí—. ¡Este malnacido está hablando! ¡Dale al puto botón!

Levanto las cejas.

—¿Así le hablas a tu superior? Joder, qué poco respe…

Mis muñecas se unen y el dolor se aferra a mi columna. Apoyo una rodilla en el suelo mientras intento no caer del todo. Atticus se agacha para susurrarme:

—Soy un Sterling, hijo de puta. Un futuro general de Babel.

Levanta la rodilla y la hace impactar contra mi cara. Caigo de lado, convulsionando por el dolor.

Atticus empieza a darme patadas en el estómago mientras grita con rabia.

Cuando mis muñecas se separan, hago un esfuerzo por rodar sobre mí para apartarme de él.

Me pongo de pie con dificultad y reculo sin detenerme para ganar tiempo hasta recuperarme.

Avanza hacia mí al mismo ritmo. Me amenaza en voz baja para que no lo oigan desde las gradas.

—No te escapes, mod de mierda. Déjame en evidencia una vez más y te juro que mandaré que te arranquen la cabeza en menos de veinticuatro horas.

Dejo de moverme. Está claro que es alguien influyente. Y yo soy experto en tratar con gilipollas como él. Mi modificación zumba pidiéndome que reaccione, pero no lo hago.