Las protagonistas de nuestra mentira (Lapislázuli nº 2) 12. Gabrielle
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12. Gabrielle

Están siendo unos días agotadores. Desde que he regresado a Francia, no he parado de trabajar.

Entre preparar el nuevo álbum, aprenderme las coreografías de las canciones, escribir en mis ratos muertos el libro y asistir a entrevistas en los medios franceses, donde una de las preguntas más repetidas ha sido la de si tengo una relación con Iris, casi ni he tenido tiempo para ver a mi familia.

Me duele el cuerpo, desde el último pelo de la cabeza hasta la uña de los meñiques de los pies, y necesito dormir durante un día entero, que llevo toda la semana levantándome a las seis y aumentando mi dosis diaria de café.

Lo peor es que mañana regreso a España, pero no para relajarme en mi casa de Barcelona, sino para asistir a otro evento en Madrid con los participantes de EuroStars de este año, por lo que tendré que seguir haciendo el paripé con Iris y que nos entrevisten.

Los paparazis no se van a quedar tranquilos hasta que nos pillen a las dos juntas otra vez para hacernos un interrogatorio, así que repasaré la chuleta que me ha preparado Lucien con las posibles preguntas y respuestas, y espero que la otra haga lo mismo y no se presente a la fiesta sin haber estudiado, porque no se vale improvisar.

—Gabrielle Leroux —la voz de Lucien se cuela por mis oídos, y abro los ojos para mirar su cara de resignación y a los demás técnicos de sonido a través de la cristalera del estudio de grabación que nos separa—.

En serio, ¿otra vez te has equivocado en la letra y has desafinado?

Llevas todo el día ida de este mundo y yo me voy a acabar tirando por la ventana —me echa la bronca gesticulando con las manos—.

Es la última canción que nos queda por grabar.

Céntrate, por favor, que a este paso no vamos a tener el álbum listo ni para Navidad del año que viene.

—Perdón —me disculpo juntando las dos manos—. Es que estoy muy cansada.

—Más cansado estoy yo de ser tu mánager y no me quejo.

—Sí que lo haces.

—Lo que tú digas. —Lucien hace un ademán con la mano—. Continuemos.

Y grabo, sin ninguna interrupción, lo que queda de la canción, que trata sobre el tema de las segundas oportunidades en el amor tras haber salido de una relación desastrosa con un modelo.

La rubia acapara mi mente en varias estrofas, no sé por qué, y me imagino ese nuevo comienzo con ella, que es justo lo que ocurrirá cuando la gente escuche esta composición y piense que he pasado página con Gaston al encontrar a Iris.

Al terminar, Lucien me felicita, con cierto sarcasmo, por lo bien que lo he hecho durante estos últimos minutos, y me da permiso para pedir un taxi e irme a descansar hasta mañana.

Un rato después, en mi piso de París, me doy una ducha de agua bien caliente, ceno una ensalada y me pongo cómoda en la cama con otro café para echarles un vistazo a mis redes sociales.

Regalo unos cuantos «me gusta» a mis seguidores y respondo algunos comentarios, ya que estos días solo he tenido tiempo para subir un par de publicaciones; siento que no les he hecho caso a mis fans y los tengo olvidados.

Cotilleo los mensajes directos que me han dejado en Instagram; algunos, con la pregunta de moda «¿de verdad estás saliendo con la guitarrista de Lapislázuli? », que no contesto.

Hasta que me topo con uno de una persona que dice ser la madre de Iris:

Soypurilamadredeiris: «hola bonica, me llamo Purificación y soy la mamá de tu novia la Iris.Queria invitarte a comer en mi casa,una paella muy rica q hago yo,algún domingo que tengais libre…

…. Yo sé q las dos tenéis mucho trabajo,pero tambien debéis descansar y comer sano que seguro que os estáis alimentando con porkerias.

Y ya de paso nos conocemos querida nuera… .. Un beso de tu suegra hasta luego….»

Lo primero que pienso es que es una cuenta falsa de algún gracioso haciéndose pasar por esta mujer.

Al entrar en su perfil, continúo con el mismo pensamiento porque no tiene foto (parece un bot) y tampoco ha publicado ningún post ni ha completado su biografía; solo tiene puesto «soy la mamá de Iris de Lápiz laszulí.

Seguirme todos». Después, me percato de que los cuatro integrantes de ese grupo, la cuenta oficial de Lapislázuli, la mánager, el tal Axel y alguien que se llama Gerard la siguen, por lo que puede que sea la madre verdadera de la rubia.

A continuación, husmeo a los que sigue, que son un montón de famosos: Chayanne, Chris Hemsworth, Brad Pitt y actores turcos.

Le hago una captura de pantalla al mensaje de esa mujer y se la paso a Iris por WhatsApp para preguntarle si es su madre.

Son casi las nueve de la noche; no sé si me contestará ahora o lo dejará para mañana, porque también ha estado estos días ajetreada con su banda.

Solo me he comunicado con ella para saber si ha ido a ver a Bartolamiau.

Conociéndola, tenía la certeza de que no iba a ir, sobre todo porque ha estado ocupada, pero al final no ha faltado ni un día y me ha enviado fotos con ella; incluso ha subido algunas a su Instagram.

El móvil me vibra en la mano y me doy cuenta de que Iris me acaba de contestar.

Tiffany: «Sí, es mi madre. Te pido disculpas en su nombre, que no sabe lo que hace y piensa que nuestra relación es real. Verás tú el disgusto que se llevará cuando le diga que nuestro amor es más falso que un billete de tres euros»

Gabrielle: «No pasa nada. Me ha parecido gracioso su mensaje. ¿Qué le respondo? No quiero romperle el corazón negándome»

Una de mis comidas españolas favoritas es la paella y me han entrado ganas de comerla. Apuesto a que a esa mujer le sale deliciosa.

Tiffany: «Dile que no puedes, que estás muy ocupada y ya está. O no le respondas. Como tienes muchos seguidores, se creerá que no tienes tiempo ni para leer los mensajes»

Gabrielle: «Las dos opciones suenan muy frías. Lo consultaré mañana con Lucien, que estará de acuerdo en que vaya a una comida familiar con mi chica»

Lo conozco tanto que ya me sé su respuesta, pese a que las reuniones familiares estén añadidas en su planning para más adelante.

Tiffany: «Olvídate. Paso de comidas familiares»

Gabrielle: «Pues comeré yo sola con tu madre, que la veo con muchas ganas de conocerme. No le puedo hacer ese feo a mi suegra, aunque sea de mentira»

Pero para esa mujer es real esta relación ficticia.

Tiffany: «¿Sabéis contar? Pues conmigo no contéis»

Tiffany: «Por cierto, toma la foto de hoy de tu gata»

Me manda una en la que sale con mi Bartolamiau; las dos, con sus ojos claros deslumbrando la imagen, aunque los de Iris están pintados de negro.

Gabrielle: «Muy guapas. Yo estoy en mi casa de París descansando»

Me hago un selfi poniendo morritos para enviárselo.

Tengo la cara recién lavada porque me he desmaquillado hace una hora, pero me da igual que me vea con las imperfecciones de mi piel.

Tiffany: «Buah, tía, menudas ojeras tienes»

Gabrielle: «Lo sé; estoy agotada con la grabación del disco»

Tiffany: «Joder, pues vete a dormir ya. No sé qué cojones haces despierta todavía si mañana vuelves para otro coñazo de evento»

Esta chica tiene la costumbre de expresarse con muchos tacos. Jamás he visto los términos «joder», «cojones» y «coñazo» juntos en la misma frase.

Gabrielle: «Eso iba a hacer antes de leer el mensaje de mi suegra»

Tiffany: «Mensaje que vas a ignorar»

Gabrielle: «Eso ya lo veremos»

Gabrielle: «Me voy a dormir. Mañana nos vemos en el hotel, que cojo directamente un vuelo hacia Madrid. Repásate los apuntes»

Tiffany: «Uff… Mañana, a soportarte otra vez. Qué feliz he estado estos días sin ti»

Gabrielle: «Lo mismo digo, bonita. Chaoooo»

Me manda el emoji bostezando, y no sé si significa que también está muerta de sueño, como yo, o que la aburro.

Me salgo de WhatsApp, vuelvo a entrar en Instagram para responderle el mensaje a su madre, sin consultarlo con Lucien antes, y pulso el botón de «seguir».

Gabrielle: «Hola, Purificación. Encantada de conocerla. Su hija y yo estamos tan atareadas que no tenemos tiempo para nada, pero le prometo que sacaremos un hueco pronto para comer con usted. Estoy deseando probar esa paella; es mi comida favorita. Un beso»

Enviado. Me prepararé para que Iris me estrangule.

Regreso al chat de la rubia porque me he quedado con la duda del significado de ese emoticono bostezando.

Gabrielle: «¿Qué quieres decir con eso? ¿Que tienes sueño o que te aburres hablando conmigo?»

No tarda en responderme.

Tiffany: «Que eres tan siesa y francesa que me aburres»

Otra vez con los malditos estereotipos. ¡Si yo soy una chica divertidísima!

Se va a enterar.

Me bajo el tirante de la camiseta de mi pijama y le hago una foto a mi hombro desnudo, que queda de lo más erótico, y se la envío.

Como sigue conectada, la ve al instante porque se han puesto las dos rayas azules y, esta vez, su contestación tarda más de lo que me esperaba: dos minutos con los que me da la sensación de que me deja en visto.

Tiffany: «Hasta mandando nudes eres un MUERMO»

Abro la boca, ofendida. ¿Cómo se atreve?

Mientras proceso el apuñalamiento que le acaba de hacer a mi ego con esas palabras, recibo un vídeo donde aparece ella en su dormitorio, llevándose a los labios los dedos índice y corazón separados en forma de uve, para introducir la lengua entre ellos y moverla, sonriendo; después, se desternilla de la risa.

Gabrielle: «Te vas a enterar en Madrid»

Tiffany: «¿Me vas a producir somnolencia?»

Gabrielle: «Todo lo contrario, Iris Llorens. TODO LO CONTRARIO»

De nuevo, me envía el emoji bostezando y yo le escribo «buenas noches», con punto final, para que sepa que sigo molesta.

Los taxis nos dejan a mi equipo y a mí frente al hotel donde me alojaré estos días.

Se han venido conmigo, desde Francia, mis estilistas, mi maquilladora, mi peluquero de confianza, mis bailarines, mis coreógrafos, mi entrenadora de voz, los técnicos de sonido, mis guardaespaldas y, por supuesto, mi brazo derecho, Lucien.