7. Iris
—¿Te has quedado aquí cotilleando la hora entera? —le pregunto a Rober una vez que me despido de la francesa—. ¿No se suponía que te ibas al gimnasio?
Menudo suplicio soportar a esa franchuta. Ha sido la hora más larga de mi vida.
La hora y quince minutos, para ser exactos.
Se nos ha ido el santo al cielo discutiendo y defendiendo cada una a nuestro país, como buenas patriotas, y no nos hemos percatado de que se nos había hecho tarde.
Pero eso sí, ese cuarto de hora de más lo voy a descontar de nuestra próxima «cita», que mi tiempo es oro y no he firmado ese estúpido contrato para hacer minutos extra que nadie me pagará.
—Y he ido. —Mi amigo me da el casco—. No ha sido necesario quedarse aquí para seguir vuestra cita; lo he hecho a través de las redes entre serie y serie y he decidido venir a recogerte para encerrarte lo más rápido posible en tu casa, porque no es normal la que hay montada en Instagram, TikTok y Twitter.
—Hace una breve pausa frunciendo los labios; yo aguardo a que deje de hablar, con el casco puesto y de brazos cruzados, deseando que nos larguemos ya y huir de esos paparazis, que no paran de sacarnos fotos—.
Bueno, en X. Sigo sin acostumbrarme a ese nombre.
—¿Nos vamos o qué?
—Ah, sí, venga —me responde como si se hubiera olvidado de que nos tenemos que ir—. No vaya a ser que esas sanguijuelas se acerquen a ti otra vez para sonsacarte cosas.
Menos mal que el móvil se me ha quedado sin batería mientras desayunaba, así no me entero de la que se ha liado hasta que llegue a casa y lo ponga a cargar, porque mi siguiente obligación es la de subir las puñeteras historias con las fotos de hoy.
Yo, que soy la más discreta del grupo y jamás he publicado nada sobre mi vida privada.
Cuando Rober me deja frente a mi bloque, no se digna a marcharse, sino que sube conmigo a mi piso (él, por el ascensor y yo, por las escaleras) para no perderse las noticias; también, para hacerme compañía en este momento tan duro y «echarme una mano para gestionar tanta fama», porque Axel está trabajando y Dani, ayudando a su padrastro a montarle una caseta a su perro Pocholo.
—Voy a poner el programa de Ana Rosana, que seguro que sois primicia. —Rober se hace con el mando a distancia y se acomoda en el sofá con Señorita Rottenmeier como si estuviera en su piso—. Me lo ha soplado mi abuela, que lo ve todas las mañanas.
Suspiro, poniendo los ojos en blanco.
Con lo a gusto que estaba yo siendo una persona anónima, que no me conocían ni en mi propia casa…
Ocupo el otro sofá y pongo mi móvil a cargar. No me apetece, pero debo hacerlo y enfrentarme a mis responsabilidades.
Primero me meto en Instagram, donde subo un par de fotos que me ha pasado Gabrielle y la etiqueto.
Por supuesto, no miro ninguna notificación ni leo ningún comentario ni mensaje directo.
Después, me conecto al WhatsApp para avisarla de que ya he publicado las stories y me meto en el grupo que tengo con mis amigos, llamado «Lapislázulis y acoplados».
Y no sé para qué entro, porque han estado de lo más entretenidos comentando la cita como si fuera un partido de fútbol y pasándose las fotos y memes que se han encontrado en las redes.
Algunos de los mensajes que no tienen desperdicio son:
Candela: «Se han cogido de la mano. Qué bonito. Al final acabará en boda. Tendré que empezar a mirar vestidos para ser la dama de honor»
Dani: «¿Qué coño hace Iris riéndose a carcajada limpia? ¿La han abducido los extraterrestres?»
Axel: «Está limando asperezas con la francesa, que no se parece en nada a Taylor Swift, aunque la comparen con ella. La gente ya no respeta a las grandes»
Gerard: «Joder, 632 mensajes. Sí que habláis, cabrones. Me lo he perdido todo. Resumen??»
Rober: «¿Alguien más quiere apuntarse a la apuesta?»
Candela: «Pero ¿cómo se le ocurre decir lo del chocho morenote? Qué poca clase»
Dani: «Se nota que atender a la prensa no es lo suyo»
Rober: «Parece que le está entrando un apretón»
Bruna: «El hashtag #Gabiris se ha hecho viral en todas las redes y ya han publicado una noticia en una de las revistillas más importantes de prensa rosa de internet. Os paso el enlace»
Con solo apreciar la vista previa de lo que ha enviado nuestra mánager, necesito tirarme de los pelos como hizo Gabrielle la otra noche conmigo, porque va a empujar a la gente a clicar en el enlace para enterarse.
Lo peor es el título tan absurdo y llamativo con el que los periodistas han bautizado la noticia, acompañado de una foto borrosa hecha desde lejos en la que se ven dos siluetas.
¡Cazadas en plena cita romántica! Las dos divas de la música que revolucionarán nuestros corazones y dejarán al mundo entero suspirando entre algodones de azúcar.
La primavera está a la vuelta de la esquina y ya conocemos ese refrán tan popular de «la primavera, la sangre altera».
Y si no, que se lo digan a las dos artistas que han sido captadas por nuestras cámaras en una de las cafeterías más coquetas del centro de Barcelona.
Nadie daba crédito, y mucho menos después del encontronazo que tuvieron al salir del evento de celebridades que se celebró el pasado sábado, en Madrid, donde una de ellas casi deja en bolas a la otra en público.
¿Estáis preparadas para saber quién es la nueva pareja del momento?
Redoble de tambores…
¡Sí, amigas, nos estamos refiriendo a Gabrielle Leroux e Iris Llorens!
Como todos sabéis (y si no, no entendemos lo que hacéis con vuestras vidas), Gabrielle Leroux es una cantante, bailarina y actriz que ganó el festival de EuroStars en 2022.
Hace poco se compró una casa en Barcelona porque está enamorada de nuestro país (y nosotras de ella) y ha estado saliendo con el modelo francés Gaston Moreau, pero su relación no cuajó porque a él lo descubrimos, hace unas semanas, en una playa de Marbella muy acaramelado con la guapísima y jovencísima influencer Paulova Putalova.
Parece que la estrella del pop francés se está tomando muy en serio ese otro dicho popular de «un clavo saca a otro clavo».
De Iris solo sabemos que es la integrante más misteriosa de la banda de rock Lapislázuli, formada por el sexy Rober Guerrero, la carismática Candela Guerrero y el cautivador Daniel Domènech, que representará a nuestro país en EuroStars este año.
Nuestra segunda protagonista del momento es la más discreta de los cuatro roqueros y no comparte nada sobre su vida privada en las redes, pero nosotras la queremos igual, ¿verdad? Jamás la hemos pillado infraganti… Hasta esta mañana, mientras disfrutaba de un buen desayuno con Gabrielle.
Como era de esperar, las redes se han vuelto a incendiar y los fans de ambas artistas y los haters no han tardado en manifestarse y en inventarse todo tipo de rumores acerca de esta supuesta historia de amor.
Además, Gabrielle, como es bastante activa en Instagram, ha querido compartir en sus historias algunas fotos de su cita con la guitarrista.
Madre del amor hermoso, menuda basura de noticia.
Los periodistas han añadido las fotos que nos han hecho, donde se ve claramente que somos nosotras en el interior de la cafetería, algunas que nos han sacado al salir (es cierto lo que han comentado mis amigos de que parece que me estoy aguantando las ganas de cagar) y las que ha publicado Gabrielle en su cuenta: la de nuestras manos juntas sobre la mesa, otra en la que aparezco yo comiéndome el gofre y el selfi que nos hemos hecho al salir.
Necesito vomitar. ¿En serio hay gente que lee estas barbaridades? Qué vidas más vacías deben de tener.
Continúo leyendo la porquería:
Las suposiciones de este nuevo salseo tan salseante no paran de crecer.
¿Será una estrategia de marketing? ¿Nos estarán engañando a los fans para que España o Francia se lleven el premio del festival y todo el protagonismo, dejando a los demás países a un lado, como meros espectadores?
¿Gabrielle Leroux y Lapislázuli colaborarán juntos para regalarnos un temazo con sus estilos tan diferentes?
¿Estarán detrás de todo esto Pedro Sánchez y Emmanuel Macron, los presis del gobierno de cada país?
¿Estarán fingiendo una relación para calmar la guerra que se formó hace unos días?
¿O de verdad están enamoradas y se convertirán en la pareja del año?
Ninguna de las dos ha confirmado nada (solo Iris, que ha confesado que es rubia de bote y tiene su zona íntima morena). Pero tras esta cita enigmática, sabemos que algo se está cociendo, y no son los macarrones venenosos que te está preparando tu suegra para almorzar.
Nuestros reporteros continuarán investigando para traeros más novedades sobre este affaire más musical de la historia de la farándula.
No olvidéis comentar en todas las redes sociales vuestras impresiones con el hashtag #Gabiris.
Gracias por vuestra atención,
Firmado: Fina Segura.
En cuanto termino de leer, me paso una mano por la cara, harta de la vida, y abandono el móvil en el sofá para que se cargue y no me explote en la mano.
—Oye, ¿qué es mejor? ¿Ser el más sexy o el más cautivador de la banda?
—me habla Rober, que también se acaba de leer el truño de noticia y he estado escuchando sus carcajadas un buen rato—.
No entiendo por qué han etiquetado a Dan como «el cautivador», si eso debería serlo yo.
Rober, el sexy y cautivador, y Dani, el simpaticote, que le pega más.
—Los pesados —le espeto—. Tendrían que haberos llamado «los pesados».
Rober me ignora y desvía la vista hacia la tele, porque algo ha llamado su atención en el programa: la presentadora anunciando una «noticia jugosa de última hora».
—Anda, mira, vais a salir ahora.
Me levanto para robarle el mando y apago la caja tonta, a pesar de las protestas de mi amigo.
—A tomar por culo. Se acabaron los cotilleos en esta casa.