Interludio VI
(el título, en letra de contar hilos. El texto, en letra adulta de Lucía. Papel de bloc de oficina.)
No sé para qué escribo esto. Tengo veintiséis años y estoy en el patio de mi abuela un martes de agosto haciendo un ejercicio de cuando tenía doce, así que oficialmente esto no le pasa a nadie.
Bueno. Sí sé para qué.
Ayer bajé a por hielo y estaba él sacando una barca con el tractor, y me saludó con la mano, esa manera de saludar de aquí que es levantar la mano y ya está, sin sonreír mucho, y yo me pasé el camino de vuelta pensando en que llevo desde los quince saludando a ese hombre con la mano.
La vida con el chico del astillero sería así.
Sería una casa como esta o esta misma. Sería levantarse temprano, cosa que ya hago. Los inviernos aquí deben de ser muy largos y muy azules, y creo que me gustarían dos años, y creo que el tercero
(La frase se corta aquí. Debajo, con otra letra y otro bolígrafo:)
Aquí lo dejaste. Lo guardo igual.
El tercero, ¿qué?