Interludio III
(letra de Lucía, quince años)
No es que sea perfecta perfecta, es la que yo quiero. La abuela ha dicho que este año escriba la que quiero de verdad y sin vergüenza, así que va sin vergüenza.
Vivo en un piso alto en una ciudad grande, con ventanales, y de noche se ven las luces desde la cama.
El piso está siempre recogido y todo es blanco y madera clara y no hay nada feo por medio, ni bolsas de plástico, ni cables, ni papeles del banco.
Cuando alguien entra dice «qué bonito» antes de decir hola.
Me despierto pronto y hago deporte y desayuno fruta cortada en un cuenco. Tengo un trabajo importante donde la gente me pide opinión y yo digo esto sí, esto no, y me hacen caso a la primera. Viajo mucho. Tengo una maleta pequeña de las de cabina y me la sé hacer en diez minutos.
Voy vestida siempre bien, con ropa buena de poco color, y tengo el pelo así como de anuncio. La gente cuando me ve piensa: esa sabe lo que hace.
Tengo un novio guapo que también viaja y no discutimos nunca porque los dos estamos muy ocupados. Y tengo amigas de esas de brunch, que quedamos los domingos y nos reímos mucho en una terraza.
Cuando vuelvo al pueblo en verano todo el mundo dice mira Lucía cómo le ha ido, y mi madre está orgullosa y no dice nada de nada porque no hace falta.
Y nadie sabe nunca si estoy triste. Eso también lo quiero. Que no se me note.
(En el margen, en letra de contar hilos:)
Cuidado con esta.
La última línea es la única de verdad.
Xiqueta: una casa donde no hay nada feo por medio es una casa donde no vive nadie.