Interludio I
(letra de Lucía, doce años)
Me llamo Lucía Serra y esta es mi vida de aquí, la escribo porque me lo ha dicho mi abuela y porque el sábado nos volvemos a Zaragoza y este año no quiero.
Mi vida de aquí es así. Me levanto y bajo a desayunar al patio y el suelo ya está mojado porque la abuela riega antes de que haga calor.
Desayuno leche fría y a veces me deja mojar un rosco de los del bote.
Luego viene Berta y silba desde la calle, silba fatal, silbo mejor yo, y nos vamos en las bicis a la explanada del puerto a ver los barcos que sacan del agua con el tractor.
Hay un barco viejo que se llama Virgen del Carmen como todos y el hijo del carpintero dice que lo van a arreglar entero y que él va a ayudar.
Berta dice que es un fantasma. Yo creo que no es un fantasma, fantasma es el que dice cosas que no van a pasar, y este lo dice y luego está allí lijando, lo hemos visto.
Mi vida de aquí es mejor que mi vida de allí y no lo digo por decir, tengo pruebas.
Aquí conozco a todo el mundo y allí conocemos al del quiosco.
Aquí mi madre no está enfadada porque no está, esto no sé si se puede escribir pero la abuela dice que en el sobre se puede escribir todo, que para eso se cierra.
Cuando sea mayor quiero vivir aquí todo el año y tener una casa con patio y limonero y saber silbar con dos dedos y tener un trabajo de mirar cosas, no sé cómo se llama todavía, un trabajo de mirar cosas y decir esto vale, esto no vale. La abuela dice que ese trabajo existe. Pues ese.
(En el margen, en letra de contar hilos:)
Ojo ya tienes. Lo que se te olvida es mirar.
Riega por la noche, xiqueta. De día se pierde el agua.