48. Cambrils
Cambrils
A Xavi Vidal le escribo por la mañana, como me dijo, y me llama él a la hora de comer desde una obra, con un radial de fondo.
—Dígame.
—Una última cosa y no le molesto más. Aquel señor, Gabriel. ¿Le encargó algo más aparte de la sala?
—Uf. —Piensa—. A ver. Nos llamó para una cosa en el veintitrés, pero no la hicimos.
—¿Qué cosa?
—Un piso en Cambrils. Se lo había comprado y quería dejarlo apañado para volverlo a vender. Cocina, baño y pintura, cuatro semanas de trabajo. —Se ríe—. Y nosotros por entonces ya estábamos cerrando y no cogíamos nada.
—¿Se acuerda de dónde?
—En la parte de arriba, hacia el paseo, en una calle que hace esquina con un colegio. Me acuerdo del colegio porque fui a verlo un lunes a las nueve y no había manera de aparcar.
Me da la calle a la tercera, tanteando, y me dice el número de la finca porque se acuerda de que era un edificio de los años setenta con la fachada de gresite marrón.
Con eso y el visor del catastro tengo la referencia en diez minutos.
La nota simple son nueve euros con la tarjeta y llega al correo en hora y media.
Finca registral … Registro de la Propiedad de Cambrils.
Vivienda en planta cuarta, puerta segunda. Superficie útil 71 m².
Título: compraventa. Escritura autorizada el 11 de julio de 2023 ante el notario de Reus… Comprador: Gabriel Vilaplana Sardà, soltero, mayor de edad.
Precio declarado: 132.000 €.
Cargas: libre de cargas y gravámenes.
Transmisión posterior: compraventa. Escritura de 19 de marzo de 2024. Precio declarado: 146.500 €.
Me quedo con el PDF abierto en el sofá.
Vamos con lo que dice y con lo que no dice, porque a estas alturas ya no me permito ni un metro de más.
Lo que dice: que un hombre compró un piso el 11 de julio de 2023 por ciento treinta y dos mil euros, sin hipoteca, y lo vendió el 19 de marzo de 2024 por ciento cuarenta y seis mil quinientos.
Lo que no dice: de dónde salieron esos ciento treinta y dos mil euros. Una nota simple no dice eso. Una nota simple dice quién es dueño de qué y desde cuándo, y ya está.
Un piso se compra con ahorros. Se compra con la venta de otro. Se compra con dinero de la familia. Y ocho meses es poco para revenderlo, pero no es imposible, y hay gente que compra, reforma y vende, y a eso se dedican miles de personas y no es delito.
Lo que a mí me sienta en este sofá es lo otro.
Libre de cargas.
Un hombre de treinta y siete años pagó ciento treinta y dos mil euros al contado por un piso de setenta y un metros con la fachada de gresite marrón, en julio de 2023.
Carme Rosell Piñol murió el 3 de mayo de 2023.
Y en octubre de ese año, el ayuntamiento de Riudoms le concedió a Mas Ventalló, S.L. una licencia de noventa y seis mil cuatrocientos euros para un aparcamiento y una piscina.
Y en septiembre de 2024, seis meses después de vender ese piso, la sociedad capitalizó un crédito de ochenta y cuatro mil euros a favor del mismo socio.
Por la tarde cojo el coche y voy.
Es una calle en cuesta, con el colegio cerrado por agosto y las persianas de todos los pisos bajadas. El edificio es exactamente como lo ha descrito: gresite marrón, cuatro plantas, portal de aluminio. En un balcón del segundo hay un cartel de SE VENDE con un teléfono.
No subo. No pregunto a nadie. No hay nada que preguntar.
Me quedo diez minutos en el coche mirando el cuarto segunda, que tiene las persianas bajadas como todos los demás y una silla de plástico en la terraza.
Y a los diez minutos me llama Álvaro.
—¿Dónde estás?
—En Cambrils.
—¿En Cambrils?
—He venido a mirar una cosa de una tienda.
Es la tercera mentira que le digo en once días y ya no me cuesta ninguna.
—Vale. —Se oye la furgoneta y una radio—. Oye, mi madre dice que si el veintiséis cenamos todos en su casa, ella y tu tía y nosotros. Para lo de la ropa y las mesas.
—¿Las dos juntas?
—Las dos juntas.
—Álvaro.
—Ya lo sé.
—¿Y tú qué le has dicho?
—Que sí. —Un silencio de tres segundos—. Porque me lo ha pedido cuatro veces, Irene. Cuatro.
Le digo que vale. Le digo que llevo a mi tía yo.
Cuando cuelgo, sigo diez minutos más en el coche, delante de un edificio de gresite marrón donde un hombre compró un piso al contado dos meses después de que se muriera una mujer de cuarenta y un años.
La primera reforma tiene un nombre en una nota de la memoria, en la página nueve de un documento público que cuesta doce euros.
Esta también.
La piscina que no se usa para nadar y el aparcamiento con rampa que acabó con los proveedores metiéndose por el olivar tienen padre, y el padre tiene el cuarenta por ciento, y el cuarenta por ciento tiene mi teléfono desde diciembre.
Sara Cots no ha llamado.