46. Registro Mercantil
Registro Mercantil
Doce euros con la tarjeta de mi banco, mi nombre, mi correo. Tres minutos. Un PDF de veintidós páginas.
Lo hago a las nueve y diez de la mañana en mi mesa, con Ferran a metro y medio, y no me tapo la pantalla, porque no tengo que taparme la pantalla. Esto lo puede pedir mi madre.
Voy directa a la memoria, que es donde está lo que la gente no lee.
Ejercicio 2022. Nota 9. Fondos propios.
Con fecha 12 de mayo de 2022 la Junta General acordó una ampliación de capital por compensación de créditos por importe de 198.
000 €, íntegramente suscrita por el socio D.
G. V. S., mediante la conversión de los créditos que ostentaba frente a la sociedad, reconocidos en el ejercicio anterior y derivados de pagos realizados por cuenta de la sociedad a proveedores de la obra de ampliación de las instalaciones.
Lo leo tres veces.
Y esto es tan sencillo que me cuesta creerme que sea esto.
Alguien paga a los albañiles con su dinero. La sociedad, que no tiene ese dinero, le reconoce lo que le debe. Y al año siguiente, en vez de devolvérselo, le da participaciones por ese importe.
No hay dinero que entre en la sociedad. Lo que entra es una pared. Y lo que sale es un cuarenta por ciento.
Ejercicio 2024. Nota 9.
Con fecha 30 de septiembre de 2024, ampliación de capital por compensación de créditos por importe de 84.000 €, suscrita por el mismo socio, sin alteración del porcentaje de participación por acuerdo entre los socios.
Sumo. Doscientos ochenta y dos mil euros en dos veces.
Y ahora los números.
La licencia de la sala declaraba un presupuesto de ejecución material de doscientos catorce mil ochocientos. La capitalización de 2022 es de ciento noventa y ocho mil.
No cuadra.
Y no cuadra porque no tiene que cuadrar.
El presupuesto de ejecución material es lo que declaras en la licencia, y encima va el IVA, y por debajo va lo que de verdad se pagó, y hay honorarios y hay tasas y hay una parte que pagó la sociedad de su caja.
Yo he peritado obras y sé que un PEM y una factura final no se parecen nunca.
Lo que hay es un orden de magnitud. Doscientos diez mil de un piso vendido en junio de 2021. Una obra declarada en doscientos catorce mil ochocientos en noviembre de 2021. Un crédito de ciento noventa y ocho mil capitalizado en mayo de 2022.
Es un casi.
Y un casi, en mi trabajo, es lo que separa una intuición de un informe.
Sigo bajando.
Nota 11. Otra información. Estructura societaria a cierre del ejercicio: Dña. M. B. B., 60 %. D. G. V. S., 40 %.
Me quedo mirando esas dos líneas mucho rato.
Yo sabía que Gabriel tenía algo con la masía.
Lo sabía de la manera en que se saben las cosas cuando no te conviene mirarlas: sabía que «les llevaba unos temas», que «trabaja con ellos», que Mireia me dijo el jueves que le pasa clientas a «un asesor que trabaja con nosotros».
En una comarca de doscientos mil habitantes el que lleva los números lleva los números de medio mundo, y yo eso lo archivé en el mismo sitio donde se archiva todo lo que da pereza.
Y no es eso.
El cuarenta por ciento de la finca en la que me caso dentro de diecisiete días es de mi cuñado.
Es del hombre con el que llevo acostándome desde diciembre.
Ferran se quita un casco.
—Oye.
—Dime.
—¿Tú sabes si el traslado se puede pedir dos veces?
—¿Cómo dos veces?
—Que si me lo deniegan ahora, si lo puedo volver a pedir en enero. —Tiene la silla girada hacia mí y una carpeta abierta en las rodillas—. Es que la plaza de mi mujer empieza el uno. Y si a mí me lo dan en marzo, son tres meses.
Yo tengo en la pantalla la nota nueve de una memoria abreviada y una estructura societaria de dos líneas.
—Yo eso no lo sé, Ferran.
—Ya. Es que no sé a quién preguntárselo.
—Pregúntale a Vidal.
—Sí. —No se mueve—. Sí, ya.
Se queda ahí, con la carpeta abierta, esperando otra cosa que yo no le doy, y a los cuatro segundos se vuelve a poner el casco.
Y ahora la pregunta, la única, la que queda cuando ya he leído las veintidós páginas y he anotado las fechas.
Estos documentos son públicos. Están depositados. Están firmados. Son legales de arriba abajo y cualquier asesor de este país te monta esto en una tarde, y no hay ni una sola cosa aquí dentro que un juez pudiera mirar dos veces.
Lo que dicen es que un hombre pagó doscientos ochenta y dos mil euros a proveedores de una obra y que a cambio se quedó el cuarenta por ciento de una sociedad.
De dónde sacó ese hombre doscientos ochenta y dos mil euros no lo dice ninguna de las veintidós páginas.