Las novias de la línea muerta 37. El número que borré
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37. El número que borré

El número que borré

El jueves por la tarde Ferran se sentó en mi mesa con una silla que trajo rodando desde la suya y estuvimos media hora con el PDF.

Lo abrió él. Fue a su alerta directamente, sin buscar, porque se acordaba de en qué bloque estaba.

—Ahí está —dijo—. Ocho años, ¿eh.

La leyó dos veces. Después se echó hacia atrás y se quedó mirando la pantalla con los brazos cruzados.

—Es que no lo entiendo. Está aquí el jueves veinte por la tarde y el veinticuatro ya no estaba.

—A lo mejor la retiró alguien de Madrid.

—Ya. —Se rascó la barbilla—. Pero si la retira Madrid, queda. Queda quién la retira y cuándo.

—En el sistema antiguo no se ve.

—Ahora no. —Y me miró—. Cuando migren, sí.

Se levantó, empujó la silla de vuelta y dijo que se iba, que su mujer tenía tren.

Eso fue el jueves.

El sábado por la mañana me siento a las nueve con el portátil en la mesa del comedor y hago lo que no hice el jueves, que es leerlo entero desde la primera página.

Son treinta y una. Carátula, datos de la póliza, atestado resumido, informe del taller, valoración del vehículo, daños personales, documentación aportada por la familia, bloque financiero, cierre.

Tardo dos horas y media porque la mitad hay que descifrarla.

Y en la página veintidós, debajo de la nota de Ferran, hay un campo que se llama Observaciones del gestor y que ocupa siete líneas.

Yo ese campo no lo recordaba.

Y esto lo escribo porque es lo que soy: aquella noche de 2018 leí cuatro líneas, se me cayó el mundo encima con lo que decían, marqué las casillas que había que marcar y cerré.

No leí lo de debajo. En once años he escrito en informes que un lector que no lee un documento entero no puede afirmar que lo ha leído, y aquella noche yo era ese lector.

El campo dice esto, en prosa, en texto corrido, que en estas exportaciones se ve perfectamente:

Solicitar a la entidad titularidad, fecha de apertura y operativa de la cuenta indicada. Se hace constar que el teléfono de contacto asociado a dicha cuenta no coincide con el que figura en la póliza ni con el facilitado por la familia. Teléfono asociado: 6…

Nueve cifras. En negro. Perfectamente legibles.

Y antes de compararlas con nada, leo otra vez las dos líneas de arriba, despacio, porque no dicen lo que yo llevo tres semanas dando por hecho que dicen.

Se hace constar que el teléfono de contacto asociado a dicha cuenta…

Asociado a la cuenta.

No es el número al que llamó. Es el número desde el que le entraban los mensajes.

Llevo desde el doce de agosto con una hipótesis escrita a lápiz y subrayada dos veces en la última hoja de mi libreta de boda, y la hipótesis decía que B-01 era un hombre.

La monté a las cuatro y media de la mañana, la defendí sola, le encontré una explicación para el duplicado del veintiséis de junio y me acosté tranquila.

Y ahora Ferran, desde un campo de texto libre de agosto de 2018, me está diciendo que no.

Cojo el teléfono gris de detrás del sofá y lo enciendo y entro en la agenda.

B-01.

Las nueve cifras son las mismas.

Las comparo tres veces, dígito a dígito, con el dedo en la pantalla del portátil y el aparato en la otra mano, y a la tercera me tengo que apoyar en la mesa porque llevo dos horas y media sin levantarme.

Son las mismas.

En marzo de 2018 se dio de alta una línea.

En junio de 2018, un martes, alguien entró en una tienda con un documento de identidad en la mano y pidió un duplicado de esa línea.

En agosto de 2018 esa línea era el teléfono de contacto de una cuenta que había tenido sesenta y ocho mil euros y que estaba a cero.

En septiembre de 2018 esa línea se dio de baja.

Y ese número, que Ferran escribió a mano en un campo de texto libre el lunes 20 de agosto de 2018 por la tarde, y que se exportó a un PDF el lunes 20 de agosto de 2018 a las siete y catorce, lleva dos semanas escrito en la primera línea de la agenda de un teléfono que estaba detrás de un rodapié.

Lo único que hizo falta para que yo lo tuviera hoy delante fue que Ferran lo escribiera catorce horas antes de que yo entrara a borrarlo.