16. De quién es el teléfono
De quién es el teléfono
El domingo no salgo de casa.
Lo primero que hago es una cosa que no se me había ocurrido en ocho días, y que es de una obviedad que da vergüenza: mirar qué número tiene el propio aparato.
Sale un número que empieza por seis siete siete. Lo marco desde el mío para confirmarlo y el aparato gris se ilumina encima de la mesa del comedor y vibra contra la madera, y yo lo veo vibrar y me quedo un segundo mirándolo antes de colgar.
Después escribo ese número en el buscador, entre comillas.
Sale a la segunda página, en una guía comercial de la asociación de empresarios del Baix Camp de 2017, un PDF con el logotipo estirado y ochenta anunciantes por orden alfabético.
NOU SEGLE MEDIACIÓ, S.L. — Assegurances i assessorament patrimonial — Reus — 677…
Registro Mercantil, otra vez, cinco euros.
Constitución en 2014. Objeto social: mediación de seguros privados y asesoramiento financiero.
Domicilio en la calle Sant Llorenç de Reus.
Administrador único: Josep Maria Fortuny Roig, un nombre que no me dice absolutamente nada y que, cuando lo busco, resulta ser un gestor de setenta y un años que está en el consejo de una cooperativa agrícola y en la junta de una asociación de padres de 2009.
Disolución y extinción en 2019.
Y ahí se acaba. Una sociedad muerta, un administrador que podría ser el padre de cualquiera, una oficina que ahora es una peluquería, según el callejero. Media hora de trabajo para llegar a una pared.
Me levanto, doy una vuelta por el pasillo y vuelvo, que es lo que hago cuando algo no sale.
El aparato está encima de la mesa, fuera de la funda. La funda es de esas de neopreno con solapa y velcro, negra, con el interior gastado y brillante. La cojo por costumbre, para guardarlo, y noto que hay algo dentro del forro.
Meto el dedo por el borde descosido. Sale un papel doblado en cuatro, de los que se doblan en la mano y se meten en un bolsillo sin mirar.
Un resguardo de tintorería. Papel rosa, muy fino, con el troquelado en un lado.
TINTORERIA NÚRIA — Riudoms. 2 americanes. 1 abric. 14/11/23. Y en la línea de abajo, escrito a bolígrafo con letra rápida por la persona del mostrador:
G. VILAPLANA
Me siento en la silla.
Hay dos Vilaplana en esta historia y uno de ellos no lleva americanas.
Álvaro tiene un traje, se lo compró para el juicio de 2019, se lo puso otra vez en la boda de un primo y está colgado en su armario dentro de una funda de plástico con la cremallera rota.
Álvaro no lleva abrigo. Álvaro lleva chaquetas de trabajo y un plumas azul del Decathlon desde hace seis años.
Gabriel se cambia de camisa a mediodía.
Y ahora la otra pieza, que la tenía y no la había puesto encima de la mesa porque no había nada donde ponerla.
Gabriel trabajó en una correduría de Reus antes de ponerse por su cuenta.
Me lo dijo él, en enero o en febrero, comiendo, quejándose de un cliente: que en la correduría de antes esto se hacía de otra manera, que aquello era una casa de locos, que estuvo cinco años ahí hasta que cerraron.
No le pregunté el nombre. No se pregunta el nombre de la empresa de la que se fue tu cuñado hace siete años.
Un número que aparece en la guía de una correduría de Reus que cerró en 2019.
Un resguardo de la tintorería del pueblo, a nombre de un Vilaplana que lleva americanas, en el forro de la funda.
Y ese aparato, con ese número, detrás de un rodapié en el taller de su hermano, con el treinta y uno por ciento de batería.
Me paso el domingo entero con esto y no llego a nada más, porque no hay nada más y porque lo que hay ya es bastante.
El teléfono era de Gabriel.
Y Álvaro lo tenía.
Llevo ocho días haciéndome la pregunta equivocada. Llevo ocho días preguntándome qué esconde Álvaro, y esa pregunta tiene mil respuestas malas y todas se me ocurren a las cuatro de la mañana.
La pregunta buena es mucho más pequeña y mucho más rara.
¿Por qué un hombre se queda una cosa de su hermano, la esconde en su taller, no la tira, no la usa, y la mantiene cargada?