17. C-03
Con el tercer número no funciona nada.
Lo escribo entre comillas, sin comillas, con espacios, con prefijo internacional. Tres páginas de resultados y todo son las mismas webs de basura, esas que te ofrecen decirte quién te ha llamado y que tienen quinientos comentarios idénticos escritos por un programa.
Media hora. Nada.
Así que le doy la vuelta y empiezo por la fecha, que es lo que tendría que haber hecho desde el principio.
3 de mayo de 2023.
Prensa comarcal. Cuatro días, del 3 al 6, en tres digitales distintos.
Sale en el segundo, el 4 de mayo, con doscientas palabras y una foto de archivo de una ambulancia.
Una dona de 41 anys va ser trobada morta ahir al matí en una casa de turisme rural del terme de Prades.
Segons fonts de l'Ajuntament, la mort es va produir per inhalació de monòxid de carboni procedent d'una caldera de gas de l'immoble.
La dona s'allotjava sola a l'establiment des de feia dos dies.
Els Mossos van descartar indicis de criminalitat i van derivar les actuacions a la inspecció tècnica de la instal·lació.
Una caldera.
La esquela sale después, en el mismo portal de funeraria de Reus, con la misma plantilla y la misma tipografía, y llevo dos días entrando en esa web y ya me sé dónde está el buscador.
Carme Rosell Piñol. 41 anys. El seu germà, la seva cunyada i els seus nebots.
Sin foto. Hay gente que no pone foto.
Vuelvo al número con el nombre delante y ahora sí, a la cuarta página, en un portal de anuncios clasificados de esos que no se limpian nunca, hay un anuncio de 2016 que sigue publicado.
Auxiliar de enfermería con experiencia se ofrece para cuidado de personas mayores. Zona Reus y alrededores. Noches y fines de semana. Seriedad. Carme, 6…
Es el número.
Cierro el portátil y me quedo en el sofá con las piernas cruzadas y el ruido del aire de los vecinos entrando por el patio de luces.
Ahora tengo esto:
B-01. Alta en marzo de 2018, baja en septiembre de 2018.
Titular purgado. N-02. Nàdia Cots Bertran, 34 años.
12 de julio de 2021. Una balsa de riego a ciento seis pasos de donde voy a poner la barra.
C-03. Carme Rosell Piñol, 41 años. 3 de mayo de 2023.
Una caldera en una casa de Prades. M-04.
Una mujer que descuelga, que sabe mi nombre y que lleva dos años esperando.
Tres códigos. Tres años. Tres mujeres muertas.
Y ahora voy a hacer lo que hago en el trabajo cuando alguien de comercial me llama entusiasmado para decirme que ha encontrado un patrón, porque si no lo hago yo lo va a hacer alguien delante de mí y va a doler más.
Tres no es un patrón. Tres es tres.
Yo no tengo ningún vínculo entre estas mujeres.
No sé si se conocían. No sé si tenían la misma compañía de seguros, el mismo banco, el mismo médico, el mismo gimnasio.
Una murió ahogada en una finca de Riudoms y la otra por una caldera en la montaña, y la tercera no sé ni cómo se llamaba.
Dos muertes accidentales en dos años distintos en una comarca de doscientos mil habitantes no son nada.
Se producen ochenta muertes accidentales al año en esta provincia. Lo sé porque las cuento por trabajo.
Lo único que las une es que sus números están apuntados en un aparato que estaba detrás de un rodapié.
Eso no es una prueba de nada. Eso es una lista.
Pero las listas las hace alguien.
Y hay una cosa más y esta no me la puedo quitar de encima con estadística: las dos que tienen nombre tenían un duplicado de SIM. Las dos. A los cinco meses y a los cuatro meses del alta, en tienda física, con su documentación en la mano.
Eso ya no es que se murieran. Eso es que alguien, mientras estaban vivas, se puso durante dos días en el sitio donde les llegaban los mensajes.