14. N-02
A las diez y media de la noche me llega un mensaje de Sílvia. Dos líneas y ningún saludo.
Y lo borra a los diez segundos. Veo cómo desaparece de la pantalla: este mensaje se eliminó . Ya lo tengo copiado en la libreta.
Dos fechas de defunción. Ni un nombre.
Así que hago la cosa tonta, la primera, la que hace todo el mundo y que en mi trabajo funciona una vez de cada cuatro.
Escribo el número en el buscador. Los nueve dígitos, sin espacios, entre comillas.
Primer resultado: una web de esas que dicen quién te ha llamado y que están llenas de comentarios inventados. Nada.
Segundo: lo mismo con otro nombre.
Tercero: un PDF.
Dossier de proveïdors — Arts Gràfiques del Baix Camp, 2019.
Es un catálogo de veinte páginas escaneado y colgado en el servidor de una imprenta de Reus que sigue en pie desde entonces, con las condiciones comerciales, los formatos, los plazos y, en la última página, un recuadro con tres personas de contacto, sus correos y sus móviles.
Nàdia Cots Bertran — comercial — 6…
Es el número.
Me quedo mirando la pantalla del portátil en el sofá, con el pie encima de una caja de libros.
Los móviles de trabajo se caen de las webs todo el rato.
Se caen en los PDF de los pliegos, en las listas de asistentes a jornadas, en los boletines de las asociaciones empresariales, en los formularios que alguien colgó y nadie retiró.
En 2022 encontré a un tasador que me estaba mintiendo porque su número aparecía en el acta de una comunidad de vecinos de 2016.
Nàdia Cots Bertran.
Ahora sí.
Nombre, apellidos, y una fecha del 12 de julio de 2021 escrita en mi libreta de la boda.
La esquela sale a la primera, en el portal de una funeraria de Reus. Sigue colgada porque estas cosas no se retiran nunca.
Una fotografía en blanco y negro de una mujer con el pelo recogido, riéndose de algo que está fuera del encuadre. Debajo:
Nàdia Cots Bertran. 34 anys. Els seus pares, la seva germana i el seu promès.
Su prometido.
Lo leo tres veces y no hago nada con ello. Lo dejo ahí.
Sigo. Añado el nombre y el año y busco otra vez, y en la tercera página de resultados hay una nota de un digital comarcal del 13 de julio de 2021. Noventa palabras. De esas que se escriben con el comunicado de los Bombers delante y sin salir de la redacción.
Una dona de 34 anys va morir ahir a la tarda en una finca del terme de Riudoms. El cos va ser localitzat en una bassa de reg per personal de la mateixa finca cap a les 19.
30 h. Fins al lloc s'hi van desplaçar dotacions dels Bombers de la Generalitat i del SEM, que no van poder fer res per salvar-li la vida.
Els Mossos d'Esquadra van obrir diligències i van descartar indicis de criminalitat.
Una balsa de riego.
Cierro el portátil y me quedo un rato con la mano encima de la tapa.
Riudoms tiene siete mil habitantes, dos gasolineras, un campo de fútbol, kilómetros de avellano y una plaza donde ponen paradas los domingos. Es un pueblo pequeño de una comarca pequeña. Yo llevo cinco años entrando y saliendo de él tres veces por semana.
Riudoms es donde tiene su taller Álvaro. Es donde vive Rosa. Es donde hago la compra los sábados cuando me quedo a dormir.
Y dentro de cinco semanas, en una finca del término de Riudoms, ciento dieciocho personas se van a sentar a comer en mi boda.