Las novias de la línea muerta Interludio
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Interludio

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«Mamá, coge el teléfono, que sé que estás viendo la tele. Mira, dos cosas y te dejo.

Una: he hecho la lista. La lista de verdad, ¿eh, no la del cuaderno. La he pasado a limpio y tiene cuatro columnas y una se llama "gente que se va a ofender". Está la tía Montse. Está la tía Montse dos veces, porque tiene dos motivos.

Y dos, que me lo dijiste tú y tenías razón, o sea que apúntatelo: he mirado lo de las sillas. Y sí. Las sillas se pagan aparte. Las sillas, mamá. Uno se sienta y eso son cuatro euros.

Yo es que... a ver, yo llegué a esto pensando que soy una persona sensata.

Que iba a ser una tarde, con comida y con música, y que todo el mundo se iría a su casa.

Y ya llevo una carpeta. Tengo una carpeta con pestañas.

Ayer me pillé a mí misma discutiendo conmigo sobre servilletas y me tuve que decir: Bea. Bea, escúchate.

Nada, que me río yo sola aquí.

El domingo te llevo la lista y la miras y me dices lo de la tía Montse, que ya sé lo que me vas a decir.

Venga. Un beso. Que no te duermas con la tele puesta, que luego te duele el cuello y me lo cuentas a mí.»