Las Naranjas Van en el Segundo Cajón Capítulo 16 #3
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Capítulo 16 #3

El recuerdo no había arreglado la relación.

La relación ya estaba arreglada antes de que apareciera.

Liam sabía que amaba a Nico antes de recordar que ya lo había amado.

Lo que aquel recuerdo cambiaba era otra cosa.

El hombre que estaba dentro de él ya no parecía un desconocido.

Liam recordaba el miedo frente a Gabriel. Recordaba intentar esconderse. Recordaba querer responder a Nico y no conseguir decir las palabras directamente.

Aquel Liam no era más valiente por naturaleza.

Era el mismo hombre asustado que Liam recordaba haber sido antes de los veinte meses.

Simplemente había seguido viviendo.

Después había transformado su propio miedo en una broma privada con Nico.

Después se lo había contado a su familia.

Se había mudado.

Se había prometido.

Todo sin dejar de ser él.

—He pasado todo este tiempo pensando en él como si fuera otra persona —dijo Liam.

Nico no preguntó quién.

—Lo sé.

—Y no lo era.

Liam se secó el rostro con la mano libre.

—Recuerdo tener miedo de mi padre. Recuerdo esconderte. Eso ocurrió dentro de los veinte meses que yo creía que pertenecían a alguien diferente. —Respiró hondo—. Pero conozco ese miedo. Era mío.

Nico permaneció callado.

—Quizá nunca recuerde lo que ocurrió después. Pero eso no significa que lo viviera otra persona.

—No.

—Lo viví yo.

Nico asintió.

—Lo viviste tú.

Liam cerró los ojos durante un instante.

La conclusión dolía por todo lo que había hecho para evitarla.

—Terminé contigo porque pensé que nunca dejarías de buscar a aquel hombre.

Nico pasó el pulgar por su rostro.

—No lo estaba buscando.

—Ahora lo sé.

—Todavía voy a echar de menos algunas cosas.

Liam abrió los ojos.

Nico no intentó suavizarlo.

—Probablemente durante mucho tiempo. Quizá algunas para siempre. No lo sé. No quiero mentirte sobre eso solo porque ahora hayas recordado una parte.

Antes, aquella respuesta habría sido suficiente para que Liam oyera preferencia.

Esta vez no.

—Pero eso no significa que quiera cambiarte por una versión anterior —continuó Nico—.

Puedo echar de menos una noche que tú no recuerdas y seguir queriendo la noche que viviré contigo mañana.

Puedo recordar algo que hacíamos y disfrutar de algo nuevo que haces ahora. Una cosa no necesita destruir la otra.

Liam sintió que se le cerraba el pecho.

—Creo que por fin lo he entendido.

Nico casi sonrió.

—Has tenido que perder casi dos años, terminar conmigo dos veces y recuperar un recuerdo sobre la compra para llegar hasta ahí.

Liam soltó una risa entre las lágrimas.

—¿Te estás quejando en mitad de la reconciliación?

—Todavía no sé si nos estamos reconciliando.

La frase hizo que Liam lo mirara.

Nico se puso serio.

—Tú terminaste conmigo, Liam. No voy a dar por hecho que un recuerdo significa que hemos vuelto.

Era exactamente el hombre del que Liam se había enamorado otra vez.

Incluso allí.

Incluso después de todo.

Ni siquiera utilizaría aquel recuerdo para decidir por él.

Liam miró la llave que todavía sostenía.

Abrió los dedos.

El metal estaba en el centro de su palma.

Nico siguió su mirada.

Liam cogió su mano y dejó la llave sobre ella.

Nico no cerró los dedos.

—¿Qué estás haciendo?

—Devolviéndotela.

—¿Estás seguro?

—Sí.

Nico miró la llave y después a él.

—¿Porque has recordado que vivíamos aquí?

—No.

Liam cerró los dedos de Nico alrededor del metal.

—Sigo sin recordar haber venido a vivir contigo. No recuerdo haber elegido este apartamento ni haberte entregado esta llave la primera vez.

Nico permaneció inmóvil.

—Te la devuelvo porque quiero que te quedes ahora.

La emoción regresó a sus ojos.

—Liam...

—No estoy pidiendo que volvamos al compromiso. No estoy prometiendo matrimonio. No quiero fingir que todo ha vuelto a ser igual porque haya regresado un recuerdo.

—Yo tampoco quiero eso.

—Entonces no lo hacemos.

Nico apretó la llave.

—¿Y qué hacemos?

Liam miró las cajas abandonadas en el pasillo.

Después lo miró a él.

—Continuamos.

La respuesta pareció suficiente.

Nico lo besó.

Liam correspondió sin buscar nada dentro de su cabeza.

No llegó ningún recuerdo nuevo.

No importaba.

Cuando se separaron, Nico apoyó la frente contra la suya.

—Entonces, estas cajas...

Liam miró.

—Las has cargado hasta aquí. Sería desperdiciar esfuerzo volver a ponerlo todo en su sitio ahora.

Nico soltó una risa.

—Muy romántico.

—Acabas de declararte hablando de naranjas y cajones.

Su expresión cambió de inmediato.

Liam se dio cuenta.

Ahora entendía aquella vacilación en la cafetería.

Entendía la respuesta demasiado rápida en el supermercado.

Entendía cosas que, hasta pocos minutos antes, parecían únicamente pequeños fragmentos del pasado que Nico no quería echarle encima.

—Estuviste a punto de decir algo aquellas veces —dijo Liam.

—A punto.

—Y no dijiste nada.

—Tú no lo recordabas. No quería convertirlo en una prueba.

Liam asintió.

No necesitaba saber más.

Cogió una de las cajas.

Nico sostuvo la otra.

Esta vez cruzaron la puerta en dirección contraria.

Liam entró primero.

Nico fue detrás, con la llave otra vez en el bolsillo.

Las cajas volvieron al apartamento.